Primera lectura
1 Samuel 1,1-8
1 Hubo un hombre de Ramatáin Sofín, un sufita de la montaña de Efraín, llamado Elcaná. Era hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efrainita. 2 Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Peniná. Peniná tenía hijos; Ana, en cambio, no los tenía. 3 Este hombre subía anualmente desde su ciudad para adorar y ofrecer sacrificios a Yahvé Sebaot en Siló, donde estaban Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí, sacerdotes de Yahvé.
4 El día en que Elcaná sacrificaba, daba sendas porciones a su mujer Peniná y a sus hijos e hijas; 5 pero a Ana le daba una porción especial, pues era su preferida, aunque Yahvé había cerrado su seno. 6 Su rival la zahería para irritarla, porque Yahvé había cerrado su seno. 7 Así sucedía año tras año: cuando subía al templo de Yahvé la mortificaba. Ana no dejaba de llorar y se negaba a comer. 8 Elcaná su marido le decía: «Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué está apenado tu corazón? ¿No soy para ti mejor que diez hijos?»