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Lecturas del día

Pestañas abiertas

1 abierta

    Leccionario Ferial-Adviento a Pascua

    Primera lectura

    Ester 4,17n.p-r.aa-bb.gg.hh

    17 Se alejó Mardoqueo y cumplió cuanto Ester le había mandado.

    17a Mardoqueo oró al Señor, acordándose de todas sus maravillas, y exclamó:

    17b «¡Señor, Señor, Rey Omnipotente! Todo está sometido a tu poder y no hay quien se resista a tu voluntad, si has decidido salvar a Israel.

    17c Tú hiciste el cielo y la tierra, cuantas maravillas existen bajo el cielo. Eres Señor de todo, y nadie se te puede oponer, Señor.

    17d Tú lo conoces todo, tú sabes, Señor, que no por insolencia, orgullo o pundonor, me negué a inclinarme ante el orgulloso Amán, pues gustoso besaría las plantas de sus pies por la salvación de Israel.

    17e Pero yo lo hice por no rendir gloria a un hombre, por encima de la gloria de Dios; no me postraré ante nadie, sino ante ti solo, Señor; y no dicta el orgullo mi conducta.

    17f Ahora, pues, Señor Dios, Rey, Dios de Abrahán, perdona a tu pueblo, porque andan mirando cómo destruirnos y desean exterminar la heredad que fue tuya desde siempre.

    17g No desprecies tu parte, la que rescataste para ti del país de Egipto.

    17h Escucha mi oración, muéstrate propicio a tu heredad; convierte nuestro duelo en alegría, para que, viviendo, cantemos himnos a tu Nombre, Señor. No tapes la boca de los que te alaban.»

    17i Todo Israel clamaba con todas sus fuerzas, pues tenían la muerte a la vista.

    17k Por su parte, la reina Ester se refugió en el Señor, presa de mortal angustia. Despojándose de sus magníficos vestidos, se vistió de angustia y duelo. En vez de exquisitos perfumes, echó sobre su cabeza ceniza y suciedad, humilló su cuerpo hasta el extremo, encubrió con sus desordenados cabellos la gozosa belleza de su cuerpo, y suplicó al Señor, Dios de Israel, diciendo:

    17l «Señor y Dios nuestro, tú eres único. Ven en mi ayuda, que estoy sola y no tengo socorro sino en ti, y mi vida está en peligro.

    17m Yo oí desde mi infancia, en mi tribu paterna, que tú, Señor, elegiste a Israel de entre todos los pueblos, y a nuestros antepasados de entre todos sus mayores, para ser herencia tuya para siempre, cumpliendo en su favor cuanto dijiste.

    17n Ahora hemos pecado en tu presencia, nos has entregado a nuestros enemigos, porque hemos honrado a sus dioses. ¡Justo eres, Señor!

    17o Mas no se han contentado con nuestra amarga esclavitud, sino que han puesto sus manos en las manos de sus ídolos, para borrar el decreto de tu boca y destruir tu heredad; para cerrar las bocas que te alaban y apagar la gloria de tu Casa y de tu altar;

    17p para abrir las bocas de los paganos en alabanza de sus dioses y admirar eternamente a un rey de carne.

    17q No entregues, Señor, tu cetro a los que nada son; que no se regocijen por nuestra caída; vuelve en contra de ellos sus deseos, y el primero que se alzó contra nosotros haz que sirva de escarmiento.

    17r Acuérdate, Señor, y date a conocer en el día de nuestra aflicción; y dame a mí valor, rey de los dioses y señor de toda autoridad.

    17s Pon en mis labios palabras armoniosas cuando esté en presencia del león; vuelve el odio de su corazón contra el que nos combate, para ruina suya y de los que piensan como él.

    17t Líbranos con tus manos y acude en mi socorro, que estoy sola, y a nadie tengo, sino a ti, Señor.

    17u Tú que conoces todas las cosas, sabes que odio la gloria de los malos, que aborrezco el lecho incircunciso y el de todo extranjero.

    17v Tú sabes bien la necesidad en que me hallo, que me asquean los emblemas de grandeza que ciñen mi frente los días de gala, como asquea el paño menstrual, y que no me los pongo en días de retiro.

    17x Que tu sierva no ha comido a la mesa de Amán, que no he tenido a honra los regios festines, ni bebido el vino de las libaciones.

    17y Que no tuvo tu sierva instante de alegría, desde su encumbramiento hasta el día de hoy, sino sólo en ti, Señor y Dios de Abrahán.

    17z Oh Dios, que dominas a todos, oye el clamor de los desesperados; líbranos del poder de los malvados y líbrame a mí de mi temor.

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    Salmo responsorial

    Salmos 138(137),1-2a.2bc-3.7cd y 8bc

    R.El día en que grité, me escuchaste, aumentaste mi vigor interior.

    1 De David. Te doy gracias, Yahvé, de todo corazón, por haber escuchado las palabras de mi boca. En presencia de los ángeles tañeré en tu honor, 2 me postraré en dirección a tu santo Templo.

    Te doy gracias por tu amor y tu verdad, pues tu promesa supera a tu renombre. 3 El día en que grité, me escuchaste, aumentaste mi vigor interior.

    7 Si camino entre angustias, me das vida, ante la cólera del enemigo, extiendes tu mano y tu diestra me salva. 8 Yahvé lo hará todo por mí. ¡Tu amor es eterno, Yahvé, no abandones la obra de tus manos!

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    Evangelio

    Mateo 7,7-12

    7 «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. 8 Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9 ¿Acaso alguno de vosotros le da una piedra a su hijo cuando le pide pan?; 10 ¿o le da una culebra cuando le pide un pez? 11 Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!

    12 «Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos. En esto consisten la Ley y los Profetas.

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