Primera lectura
Hechos de los Apóstoles 16,10b-15
10 En cuanto tuvo la visión, intentamos de inmediato pasar a Macedonia, persuadidos de que Dios nos había llamado para evangelizar a sus gentes.
11 Así, pues, nos embarcamos en Tróade y navegamos derechos a Samotracia; al día siguiente fuimos a Neápolis, 12 y de allí, a Filipos, principal colonia de la demarcación de Macedonia. En esta ciudad nos detuvimos algunos días. 13 El sábado salimos de la ciudad y fuimos a la orilla de un río, donde suponíamos que habría un lugar de oración. Nos sentamos y empezamos a hablar a las mujeres que habían concurrido. 14 Una de ellas, que adoraba a Dios, nos escuchaba con atención. Se llamaba Lidia, era natural de la ciudad de Tiatira y se dedicaba a la venta de tejidos de púrpura. El Señor le abrió el corazón para que se adhiriese a las palabras de Pablo. 15 Cuando ella y los de su casa recibieron el bautismo, suplicó: «Si juzgáis que soy fiel al Señor, venid y hospedaos en mi casa.» Y nos obligó a ir.