Primera lectura
Deuteronomio 7,6-11
6 Porque tú eres un pueblo consagrado a Yahvé tu Dios; a ti te ha elegido para que seas el pueblo de su propiedad entre todos los pueblos que hay sobre la faz de la tierra.
7 No penséis que Yahvé se ha prendado de vosotros y os ha elegido porque seáis el más numeroso de todos los pueblos, pues de hecho sois el menos numeroso. 8 Si Yahvé os ha sacado con mano fuerte y os ha liberado de la casa de servidumbre, del poder del faraón, rey de Egipto, ha sido por el amor que os tiene y por guardar el juramento hecho a vuestros padres. 9 Has de saber, pues, que Yahvé tu Dios es el Dios, el Dios fiel que guarda su alianza y su favor por mil generaciones con los que le aman y guardan sus mandamientos, 10 pero que da su merecido en su propia persona a quien le odia, destruyéndolo. No es remiso con quien le odia: en su propia persona le da su merecido. 11 Guarda, pues, los mandamientos, preceptos y normas que yo te mando hoy poner en práctica.