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Lecturas del día

Pestañas abiertas

1 abierta

    Leccionario Dominical A

    Primera lectura

    2 Reyes R 4,8,-11.14-16a

    14 Él dijo: «¿Qué podríamos hacer entonces por ella?» Guejazí respondió: «Por desgracia no tiene hijos, y su marido es ya anciano.» 15 Dijo él: «Llámala.» La llamó y ella se detuvo a la entrada. 16 Él dijo: «El año próximo, por esta época, estarás abrazando un hijo.» Ella respondió: «No, mi señor, no engañes a tu sierva.»

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    Salmo responsorial

    Salmos 89(88),2-3.16-17.18-19

    2 Cantaré por siempre el amor de Yahvé, anunciaré tu lealtad de edad en edad. 3 Firme está por siempre tu amor en el cielo, en él cimentada tu lealtad.

    16 Dichoso el pueblo que sabe aclamarte, que camina, Yahvé, a la luz de tu rostro, 17 que se alegra todo el día con tu nombre, que vive entusiasmado con tu justicia.

    18 Pues tú eres su esplendor y su fuerza, con tu ayuda nos haces poderosos; 19 sí, de Yahvé es nuestro escudo, del Santo de Israel nuestro rey.

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    Segunda lectura

    Romanos 6,3-4.8-11

    3 ¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos incorporados a su muerte? 4 Por medio del bautismo fuimos, pues, sepultados con él en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo resucitó de entre los muertos mediante la portentosa actuación del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.

    8 Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, 9 pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no vuelve a morir, y que la muerte carece ya de poder sobre él. 10 Su muerte implicó morir al pecado de una vez para siempre; mas su vida es un vivir para Dios. 11 En consecuencia, también vosotros debéis consideraros muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

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    Evangelio

    Mateo 10, 37-42

    37 «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. 38 El que no tome su cruz y me siga, no es digno de mí. 39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

    40 «Quien a vosotros acoge, a mí me acoge, y quien me acoge a mí, acoge a Aquel que me ha enviado.

    41 «Quien acoja a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta, y quien acoja a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo.

    42 «Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa.»

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