Primera lectura
Ezequiel 43,1-7a
1 Me condujo luego hacia el pórtico que miraba a oriente. 2 En aquel momento la gloria del Dios de Israel llegaba por la parte de oriente; emitía un ruido como de aguas caudalosas, y la tierra resplandecía de su gloria. 3 Esta visión era como la que yo había tenido cuando vine para la destrucción de la ciudad, y también como lo que había visto junto al río Quebar. Entonces caí rostro en tierra.
4 La gloria de Yahvé entró en el templo por el pórtico oriental. 5 El espíritu me levantó y me introdujo en el atrio interior, y advertí que la gloria de Yahvé llenaba el templo. 6 Oí que alguien me hablaba desde el templo, mientras el hombre permanecía junto a mí. 7 Me dijo: «Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono, el lugar donde se apoya la planta de mis pies. Aquí habitaré en medio de los israelitas para siempre; y la casa de Israel, así como sus reyes, no contaminarán más mi santo nombre con sus prostituciones y con los cadáveres de sus reyes,