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Lecturas del día

Pestañas abiertas

1 abierta

    Leccionario Ferial año II

    Primera lectura

    1 Corintios 10,14-22

    14 Por eso, queridos, huid de la idolatría. 15 Os hablo como a personas sensatas. Juzgad vosotros lo que digo. 16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo?; y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? 17 Entonces, si el pan es uno solo, también nosotros, aun siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos participamos del mismo pan. 18 Fijaos en el Israel según la carne. Los que comían de las víctimas sacrificiales, ¿no estaban acaso en comunión con el altar? 19 No penséis que estoy insinuando que lo inmolado a los ídolos es algo, o que los ídolos son algo, 20 pues lo que inmolan los gentiles ¡lo inmolan a los demonios, y no a Dios! Y no quiero que entréis en comunion con los demonios. 21 No podéis beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios. 22 ¿O es que queremos provocar los celos del Señor? ¿Somos acaso más fuertes que él?

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    Salmo responsorial

    Salmos 116(115),12-13. 17-18

    R.Te ofreceré sacrificio de acción de gracias e invocaré el nombre de Yahvé.

    12 ¿Cómo pagar a Yahvé todo el bien que me ha hecho? 13 Alzaré la copa de salvación e invocaré el nombre de Yahvé.

    17 Te ofreceré sacrificio de acción de gracias e invocaré el nombre de Yahvé.

    18 Cumpliré mis votos a Yahvé en presencia de todo el pueblo,

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    Evangelio

    Lucas 6,43-49

    43 «Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo; y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. 44 Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas. 45 El hombre bueno saca lo bueno del buen tesoro del corazón, y el malo, del malo saca lo malo, pues su boca habla de lo que rebosa el corazón.

    46 «¿Por qué me decís ‘Señor, Señor’ y no hacéis lo que digo?

    47 «Voy a explicaros a quién se parece todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica. 48 Se parece a un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca. Al sobrevenir una inundación, rompió el torrente contra aquella casa, pero no pudo destruirla por estar bien edificada. 49 Pero el que las ha escuchado y no las ha puesto en práctica se parece a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos, contra la que rompió el torrente: la casa se desplomó al instante y su ruina fue estrepitosa.»

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