Primera lectura
Proverbios 30, 5-9
5 Toda palabra de Dios está garantizada; él es un escudo para cuantos confían en él. 6 No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y quedes por mentiroso.
7 Dos cosas te he pedido, no me las niegues antes de mi muerte: 8 Aleja de mí falsedad y mentira, no me des pobreza ni riqueza, asígname mi ración de pan;
9 pues, si estoy saciado, podría renegar de ti y decir: «¿Quién es Yahvé?», y si estoy necesitado, podría robar y ofender el nombre de mi Dios.