Primera lectura
Isaías 50,4-9a
4 El Señor Yahvé me ha dado una lengua avezada, que sabe decir al cansado palabras de aliento. Muy temprano despierta mi oído para escuchar, como los discípulos.
5 El Señor Yahvé me ha abierto el oído, y no me resistí, ni me hice atrás.
6 Ofrecí mi espalda a los golpes, mi cara a los que mesaban mi barba. Y no hurté mi rostro a insultos y salivazos.
7 Pero el Señor Yahvé me ayuda, por eso no sentía los insultos; y ofrecí mi cara como el pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.
8 Cerca está el que me justifica: ¿quién disputará conmigo? Presentémonos juntos: ¿quién es mi demandante?, ¡que se llegue a mí!
9 Si el Señor Yahvé me ayuda, ¿quién podrá condenarme? ¡Todos ellos se gastarán como la ropa, la polilla los irá devorando!