Inicio

Lecturas del día

Pestañas abiertas

1 abierta

    Leccionario de los santos

    Primera lectura

    Génesis 3, 9 - 15.20 O bien: Hch 1, 12 – 14

    9 Yahvé Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?» 10 Éste contestó: «Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy desnudo; por eso me he escondido.» 11 Él replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?» 12 Dijo el hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.» 13 Dijo, pues, Yahvé Dios a la mujer: «¿Por qué lo has hecho?» Contestó la mujer: «La serpiente me sedujo, y comí.»

    14 Entonces Yahvé Dios dijo a la serpiente:

    «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.

    15 Enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»

    Ver en la Biblia →

    Salmo responsorial

    Salmos 86(87), 1-2,3 y 5.6-7 R/ (3) Jn 19, 25 - 34

    1 Oración. De David. Presta oído, Yahvé, respóndeme, que soy desventurado y pobre;

    2 guarda mi vida, que yo te amo, salva a tu siervo, confío en ti.

    Tú eres mi Dios, 3 tenme piedad, pues clamo a ti todo el día; 4 anima la vida de tu siervo, pues por ti suspiro, Señor.

    5 Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en amor con los que te invocan; 6 Yahvé, presta oído a mi plegaria, atiende a la voz de mi súplica.

    7 Te invoco cuando estoy angustiado, pues tú me sabes responder; 8 Señor, ningún dios como tú, no hay obras como las tuyas.

    9 Todas las naciones que has hecho se postrarán ante ti, Señor; 10 pues eres grande y haces maravillas, tú solo eres Dios.

    11 Muéstrame, Yahvé, tu camino, que recorreré con fidelidad; concentra toda mi voluntad en la adhesión a tu nombre.

    12 Gracias de corazón, Señor, Dios mío, daré gloria a tu nombre por siempre, 13 pues grande es tu amor conmigo, me has librado de lo hondo del Seol.

    14 Oh Dios, los arrogantes me atacan, una turba de violentos acecha mi vida, y no te tienen presente. 15 Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso, tardo a la cólera, lleno de amor y fidelidad, 16 ¡vuélvete a mí, tenme compasión!

    Da fuerza a tu siervo, salva al hijo de tu sierva. 17 Concédeme una señal propicia: que mis adversarios vean, confundidos, que tú, Yahvé, me ayudas y consuelas.

    Ver en la Biblia →