Primera lectura
Jeremías 31,1-7
1 En aquel tiempo —oráculo de Yahvé— seré el Dios de todas las familias de Israel, y ellos serán mi pueblo.
2 Esto dice Yahvé: Halló gracia en el desierto el pueblo que se libró de la espada: va a su descanso Israel,
3 de lejos Yahvé se le apareció. Con amor eterno te he amado: por eso te he reservado mi favor.
4 Te reedificaré y quedarás reedificada, doncella capital de Israel; volverás a hermosearte con tus adufes y saldrás a bailar entre gentes festivas.
5 Volverás a plantar viñas en los montes de Samaría: (quienes las planten, las cosecharán).
6 Habrá un día en que griten los vigías en la montaña de Efraín: «¡En marcha, subamos a Sión, adonde Yahvé, nuestro Dios!»
7 Pues esto dice Yahvé: Dad hurras por Jacob con alegría, y gritos por la capital de las naciones; hacedlo oír con alabanzas y decid: «¡Ha salvado Yahvé a su pueblo, al Resto de Israel!»