Oseas

OSEAS

Título.

11 En tiempo de Ozías, Jotán, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá, y en tiempo de Jeroboán, hijo de Joás, rey de Israel*, fue dirigida la palabra de Yahvé a Oseas, hijo de Beerí.

I. Matrimonio de Oseas y su valor simbólico*

Matrimonio e hijos de Oseas.

2 Comienzo de las palabras de Yahvé, transmitidas por medio de Oseas.

Dijo Yahvé a Oseas: «Anda, toma para ti una mujer dada a la prostitución* e hijos de prostitución*, porque el país se está prostituyendo completamente, apartándose de Yahvé.»

3 Oseas tomó a Gómer, hija de Dibláin, que concibió y le dio a luz un hijo. 4 Yahvé le dijo: «Ponle por nombre* Yizreel, porque dentro de poco voy a castigar a la casa de Jehú por la sangre derramada en Yizreel*, y pondré fin al reinado de la casa de Israel*. 5 Aquel día romperé el arco de Israel en el valle de Yizreel*

6 Concibió ella de nuevo y dio a luz una hija. Yahvé dijo a Oseas*: «Ponle por nombre ‘No-compadecida*’, porque ya no me compadeceré de la casa de Israel, soportándoles todavía*. (7 Pero me compadeceré de la casa de Judá y los salvaré por Yahvé su Dios. No los salvaré con arco ni espada ni guerra, ni con caballos ni jinetes*.)»

8 Después de destetar a «No-compadecida», concibió y dio a luz un hijo. 9 Dijo Yahvé*: «Ponle por nombre ‘No-mi-pueblo*’, porque vosotros no sois mi pueblo, y yo no existo para vosotros*

Perspectivas del futuro.

21 El número de los hijos de Israel

será como la arena del mar*,

que ni se mide ni se cuenta.

Y en aquel mismo lugar*

donde se les decía «No-mi-pueblo»,

se les dirá: «Hijos-de-Dios-vivo.»

2 Se juntarán los hijos de Judá

y los hijos de Israel en uno;

se nombrarán un solo jefe

y desbordarán de la tierra*,

porque será grande el día de Yizreel.

3 Decid a vuestros hermanos:

«Mi-pueblo»,

y a vuestras hermanas:

«Compadecida*».

Yahvé y su esposa infiel*.

4 ¡Pleitead con vuestra madre, pleitead*,

porque ella ya no es mi mujer,

y yo no soy su marido*!

¡Que quite de su rostro

sus prostituciones,

que retire de sus pechos

sus adulterios*,

5 no sea que yo la desnude del todo*

y la deje como el día en que nació,

la convierta en desierto*,

la reduzca a tierra árida

y la haga morir de sed!

6 No me compadeceré de sus hijos,

porque son hijos de prostitución.

7 Pues su madre se ha prostituido,

se ha deshonrado la que los concibió,

cuando decía:

«Me iré detrás de mis amantes*,

los que me dan mi pan y mi agua,

mi lana y mi lino,

mi aceite y mis bebidas.»

8 Por eso, yo cerraré

su camino* con espinos,

la cercaré con seto

y ya no encontrará sus senderos;

9 perseguirá a sus amantes,

pero no les dará alcance;

los buscará, pero no los hallará.

Para que diga:

«Volveré a mi primer marido,

cuando me iba mejor que ahora.»

10 Pero ella no sabía que era yo

quien le daba el trigo,

el mosto y el aceite virgen.

¡Yo le multiplicaba la plata,

y el oro lo empleaban en Baal*!

11 Por eso, volveré a tomar

mi trigo a su tiempo

y mi mosto en su estación;

retiraré mi lana y mi lino

con que cubría su desnudez.

12 Y ahora descubriré sus vergüenzas

ante los ojos de sus amantes,

y nadie la librará de mi mano.

13 Acallaré todo su alborozo,

sus fiestas, novilunios y sábados,

y todas sus solemnidades.

14 Arrasaré sus viñedos e higueras*,

ésos de los que decía:

«Ellos son mi salario,

lo que me han dado mis amantes»;

los convertiré en matorral

y los devorará la bestia del campo.

15 La visitaré por los días* de los Baales,

cuando suele quemarles incienso.

Adornada con su anillo y su collar,

se fue detrás de sus amantes,

olvidándose de mí

—oráculo de Yahvé—.

16 Por eso voy a seducirla*:

voy a llevarla al desierto*

y le hablaré al corazón.

17 Allí le daré sus viñas,

convertiré el valle de Acor*

en puerta de esperanza;

y ella responderá allí

como en los días de su juventud,

como cuando subió del país de Egipto.

18 Aquel día —oráculo de Yahvé—

ella me llamará* «Marido mío»;

ya no me llamará «Baal mío*

19 Retiraré de su boca

los nombres de los Baales,

que nunca más volverá a invocar.

20 Aquel día

sellaré un pacto en su favor

con las bestias del campo,

las aves del cielo y los reptiles del suelo;

quebraré y alejaré de esta tierra

el arco, la espada y la guerra,

y los haré reposar en seguro*.

21 Te haré mi esposa* para siempre;

te desposaré en justicia y en derecho,

en amor* y en compasión;

22 te desposaré en fidelidad,

y tú conocerás a Yahvé*.

23 Aquel día yo responderé

—oráculo de Yahvé—,

responderé a los cielos,

y ellos responderán a la tierra;

24 la tierra responderá al trigo,

al mosto y al aceite virgen,

y ellos responderán* a Yizreel.

25 Me la sembraré* en la tierra,

compadecido de «No-compadecida»,

y diré a «No-mi-pueblo»:

Tú eres «Mi pueblo»,

y él responderá: «¡Dios mío*

Oseas vuelve a tomar a la esposa infiel y la pone a prueba.

Explicación del símbolo.

31 Yahvé me dijo: «Dispónte de nuevo a amar a una mujer que ama* a otro y comete adulterio. Así ama Yahvé a los hijos de Israel, mientras ellos se vuelven a otros dioses y gustan de las tortas de uva*2 Yo la adquirí por quince siclos de plata y carga y media de cebada*. 3 Y le dije: «Vivirás conmigo* mucho tiempo sin prostituirte ni ser de ningún hombre; tampoco yo me uniré a ti.»

4 Porque los israelitas se quedarán durante mucho tiempo sin rey ni príncipe, sin sacrificios ni estela, sin efod ni terafim. 5 Después volverán los israelitas; buscarán a Yahvé su Dios y a David, su rey*, y acudirán con temor a Yahvé y a sus bienes en los días venideros.

II. Crímenes y castigo de Israel

Corrupción general.

41 Escuchad la palabra de Yahvé,

hijos de Israel,

que Yahvé pone pleito

a los habitantes de esta tierra,

pues no hay fidelidad ni amor,

ni conocimiento de Dios en esta tierra,

2 sino perjurio y mentira,

asesinato y robo,

adulterio y violencia,

sangre y más sangre.

3 Por eso, la tierra está en duelo,

y se marchita cuanto en ella habita:

las bestias del campo y las aves;

y hasta los peces desaparecen*.

Contra los sacerdotes.

4 ¡Que nadie pleitee ni reprenda;

sacerdote, sólo contigo va mi pleito*!

5 Tropezarás en pleno día,

y de noche tropezará contigo el profeta;

y haré perecer a tu madre*.

6 Mi pueblo se va muriendo

por falta de conocimiento.

Por haber rechazado el conocimiento*,

yo te rechazaré de mi sacerdocio;

por haber olvidado la Ley de tu Dios,

también yo me olvidaré de tus hijos.

7 Cuantos más son, más me ofenden;

han cambiado su Gloria por la Ignominia*.

8 Viven del pecado de mi pueblo

y ansían su culpa*.

9 Pero al pueblo va a sucederle

lo mismo que al sacerdote:

le tomaré cuenta de sus andanzas

y le pagaré conforme a sus acciones.

10 Comerán, pero no se saciarán;

se prostituirán*, pero no proliferarán,

porque han abandonado a Yahvé

para dedicarse 11 a la prostitución.

El culto de Israel no es más que idolatría y desenfreno.

¡El vino y el mosto

hacen perder el sentido*!

12 Mi pueblo consulta a su madero,

y su palo les instruye*;

un espíritu de prostitución los extravía,

se prostituyen y prescinden de su Dios.

13 Sacrifican en las cimas de los montes,

queman incienso en las colinas,

bajo la encina, el chopo o el terebinto,

¡porque es buena su sombra!

Sí, vuestras hijas se prostituyen

y vuestras nueras cometen adulterio,

14 pero no castigaré a vuestras hijas

porque se prostituyen,

ni voy a castigar a vuestras nueras

porque cometen adulterio*,

porque ellos son quienes acuden

donde esas prostitutas

y sacrifican con las mujeres

consagradas a la prostitución.

¡Y el pueblo, ignorante, se pierde!

Advertencia a Judá y a Israel.

15 Si tú, Israel, te prostituyes,

que no sea culpable Judá.

¡No vayáis a Guilgal,

no subáis a Bet Avén*,

no juréis «por vida de Yahvé»!*

16 Si Israel se ha desmandado

como una vaca brava,

¿los va a apacentar ahora Yahvé

como a un cordero en el prado?

17 Efraín se ha unido a sus ídolos,

¡pero déjalo!

18 Se retiran a sus borracheras,

se prostituyen más y más,

prefieren la Ignominia a su Prez*;

19 pero el viento los cerrará en sus alas

y se avergonzarán de sus sacrificios.

Sacerdotes, grandes y rey conducen al pueblo a la ruina.

51 Escuchad esto, sacerdotes,

estad atentos, casa de Israel;

casa real, prestad oído,

pues el juicio va contra vosotros,

porque habéis sido un lazo en Mispá*

y una red tendida en el Tabor

2 (han ahondado la fosa de Sitín*,

pero yo seré escarmiento de todos ellos).

3 Yo conozco a Efraín,

e Israel no se me oculta.

Sí, tú* te has prostituido, Efraín;

te has contaminado, Israel.

4 Sus obras no les permiten

reconciliarse con su Dios,

pues todos están imbuidos

de un espíritu de prostitución,

y no conocen a Yahvé.

5 El orgullo de Israel testifica contra él;

tropiezan por sus culpas

Israel y Efraín,

y con ellos tropieza Judá.

6 Con sus ovejas y vacunos

irán en busca de Yahvé,

pero no lo encontrarán:

¡se ha retirado de ellos!

7 Han sido infieles a Yahvé,

han engendrado hijos bastardos;

pues ahora el novilunio*

les va a devorar sus campos.

La guerra fratricida*.

8 Tocad el cuerno en Guibeá,

la trompeta en Ramá,

dad la alarma en Bet Avén,

¡detrás de ti*, Benjamín!

9 Efraín será una desolación

el día del castigo;

en las tribus de Israel

anuncio una cosa cierta*.

10 Los príncipes de Judá

son como los que corren los linderos*,

sobre ellos voy a derramar

como agua mi furor.

11 Está oprimido Efraín,

quebrantado el derecho*,

porque le gusta ir tras la Vanidad*.

12 Así que voy a ser

como una polilla para Efraín,

como carcoma para la casa de Judá.

Inutilidad de las alianzas con extranjeros.

13 Efraín ha visto su dolencia

y Judá su llaga.

Efraín entonces ha acudido a Asiria,

Judá envía mensajeros al gran rey*;

pero éste no podrá sanaros

ni curar vuestra llaga.

14 ¡Yo soy como un león para Efraín,

un leoncillo para la casa de Judá!

Yo mismo desgarraré y me iré,

haré presa y no habrá quien salve.

15 Voy a volverme a mi refugio*,

hasta que expíen su falta*

y acudan a buscarme.

En su angustia me buscarán.

Vuelta superficial a Yahvé*.

61 «Venid, volvamos a Yahvé;

él ha desgarrado, pero nos curará;

él ha herido, pero nos vendará.

2 Dentro de dos días nos dará la vida,

al tercer día* nos hará resurgir

y viviremos en su presencia.

3 Dispongámonos a conocer,

alcancemos el conocimiento de Yahvé:

su salida es cierta como la aurora;

nos llegará como lluvia temprana,

igual que la lluvia tardía

que empapa la tierra.»

4 ¿Qué voy a hacer contigo, Efraín?

¿Qué voy a hacer contigo, Judá?

¡Vuestro amor es nube mañanera,

rocío matinal que se evapora!

5 Por eso los he hecho trizas

por medio de los profetas*,

los he castigado

con las palabras de mi boca;

y mi juicio surgirá como la luz*.

6 Porque yo quiero amor,

no sacrificio,

conocimiento de Dios

mejor que holocaustos*.

Los crímenes pasados y presentes de Israel.

7 Pero ellos en Adam

han violado la alianza*;

allí me han sido infieles.

8 Galaad* es ciudad de malhechores,

llena de rastros de sangre.

9 Como bandidos emboscados

son la pandilla de sacerdotes:

asesinan por el camino de Siquén,

y cometen infamias.

10 Algo horrible he visto en Betel*:

allí se prostituye Efraín,

se contamina Israel.

11 También para ti, Judá*,

hay preparada una cosecha,

cuando yo haga que cambie

la suerte de mi pueblo.

71 Cuando pretendo sanar a Israel,

se descubre la culpa de Efraín

y las maldades de Samaría,

porque practican la mentira;

mientras el ladrón entra dentro,

se despliega la pandilla fuera.

2 Y no les da por pensar

que yo recuerdo toda su maldad:

ahora los envuelven sus acciones,

están siempre presentes ante mí.

3 Con su maldad recrean al rey,

con sus mentiras a los príncipes*.

4 Todos ellos, adúlteros,

son como un horno ardiente,

que el panadero deja de atizar

desde que amasa la pasta

hasta que por fin fermenta.

5 En el día de nuestro rey*

los príncipes enferman

por los vapores del vino,

¡y aquél tiende la mano a agitadores!

6 Cuando acechan con intrigas

su corazón es igual que un horno:

toda la noche duerme su cólera*,

pero, al llegar la mañana,

arde con fuego llameante.

7 Todos abrasan como un horno,

y devoran a sus propios jueces.

Han caído todos sus reyes,

pero ninguno de ellos me invoca.

Ruina de Israel por acudir a los extranjeros.

8 Efraín se mezcla con los pueblos;

Efraín se parece a una torta

a la que no se ha dado vuelta*.

9 Extranjeros devoran su vigor,

¡y él ni siquiera se entera!

Ya las canas blanquean su cabeza,

¡y él ni siquiera se entera!

10 (El orgullo de Israel testifica contra él,

pero no se vuelven a Yahvé su Dios,

ni aun así le buscan).

11 Efraín es como una paloma

ingenua*, sin cordura;

llaman a Egipto, acuden a Asiria.

12 Adondequiera que vayan*,

yo echaré mi red sobre ellos;

como ave del cielo los haré caer

y los castigaré por su maldad*.

Ingratitud y castigo de Israel.

13 ¡Ay de ellos, que se han alejado de mí!

¡Pero que sufran la desgracia

por haberse rebelado contra mí!

Yo los rescataría,

pero ellos mienten sobre mí.

14 Y no claman a mí de corazón

cuando gimen en sus lechos*;

por el trigo y el mosto

se hacen incisiones

y se rebelan contra mí*.

15 Yo* robustecí su brazo,

¡pero ellos maquinaron contra mí!

16 Apuntan al vacío*,

son como un arco destensado.

Sus príncipes caerán a espada,

por la virulencia de su lengua:

¡serán motivo de burla en Egipto!

Alarma.

81 ¡Emboca la trompeta!

Soy como un águila

contra la casa de Yahvé*;

porque han quebrantado mi alianza

y han sido rebeldes a mi Ley*.

2 Ellos me gritan: «¡Dios mío,

los de Israel te reconocemos!»

3 Pero Israel ha rechazado el bien:

¡el enemigo* lo perseguirá!

Anarquía política e idolátrica.

4 Han entronizado reyes

sin contar conmigo;

han nombrado príncipes

sin mi conocimiento*.

Con su plata y su oro

se han fabricado ídolos,

para su perdición.

5 ¡Rechaza tu becerro, Samaría!

Mi cólera está ardiendo contra ellos:

¿hasta cuándo no podrán purificarse?

6 ¡Es obra de Israel!,

pues lo ha fabricado un artesano,

y eso no puede ser Dios*.

Así que quedará hecho trizas

el becerro de Samaría.

7 Si siembran viento,

cosecharán tempestades:

tallo que no tenga brote,

no dará harina;

y si la da, extranjeros la devorarán.

Ruina de Israel por acudir a los extranjeros*.

8 ¡Israel ha sido devorado!

Está ahora entre las naciones

como objeto indeseado.

9 Porque ha subido a Asiria,

Efraín, ese onagro solitario,

a comprarse amores*;

10 pues aunque los compre

en medio de las naciones,

yo voy a reunirlos* ahora,

y pronto tendrán que soportar

la carga del rey de príncipes*.

Contra el culto meramente exterior.

11 Efraín ha multiplicado

los altares* para pecar,

pues sólo para pecar

le han servido los altares.

12 Aunque le deje escritas

las excelencias de mi ley,

las considera algo extraño.

13 ¡Ya pueden ofrecer, si quieren,

sacrificios en mi honor,

y comerse la carne*!

Yahvé no los acepta;

recordará sus culpas

y castigará sus pecados:

habrán de volver a Egipto.

Contra el lujo de las construcciones.

14 Olvida Israel a su Hacedor,

y edifica templos;

Judá multiplica ciudades fortificadas.

Pero yo prenderé fuego a sus ciudades,

que devorará sus palacios.

Triste destierro*.

91 No celebres fiesta, Israel,

no te alegres* como los pueblos,

pues te has prostituido;

te has alejado de tu Dios,

y amas ese salario

más que las eras de trigo*.

2 Ni la era ni el lagar los alimentarán,

y el mosto los dejará corridos*.

3 Ya no habitarán en la tierra de Yahvé:

Efraín volverá a Egipto,

y en Asiria tendrán que comer

alimentos impuros*.

4 No harán a Yahvé libaciones de vino,

ni sus sacrificios le agradarán:

serán para ellos como pan de duelo,

que deja impuro a cuantos lo comen*.

Ese pan es sólo para ellos;

no entrará en el templo de Yahvé*.

5 ¿Qué ofreceréis el día de solemnidad,

el día de la fiesta de Yahvé*?

6 Vedlos, han huido de la devastación:

Egipto los reunirá

y Menfis los sepultará.

Las ortigas heredarán

sus tesoros de plata;

las zarzas invadirán sus tiendas.

El profeta perseguido por anunciar el castigo.

7 Han llegado los días del castigo,

han llegado los días de la retribución.

¡Que lo sepa Israel!

—«¡El profeta es un necio,

un loco el hombre del espíritu!»

—Por la magnitud de tu culpa,

por tu enorme hostilidad.

8 El vigía de Efraín

es un profeta junto a mi Dios:

una trampa de cazador

en todos sus caminos,

hostilidad en la Casa de su Dios*.

9 Han tocado fondo

en su vida de corrupción,

como en los días de Guibeá;

él recordará sus culpas

y castigará sus pecados.

Castigo del crimen de Baal Peor.

10 Yo encontré a Israel

como uvas en el desierto;

yo vi a vuestros antepasados

como breva que brota en la higuera.

Pero al llegar a Baal Peor*

se consagraron a la Infamia*,

y se hicieron tan abominables

como el objeto de su amor.

11 Efraín es como un pájaro,

se le vuela su gloria desde el nido,

desde el seno, desde la concepción.

12 Y aunque críen a sus hijos,

yo les privaré de ellos

antes que se hagan hombres:

y ¡ay de ellos cuando yo los abandone!

13 Efraín, cuando veo a Tiro,

estaba plantada en la pradera*,

pero Efraín tendrá que sacar

sus hijos al verdugo.

14 Dales, Yahvé…, ¿qué les darás?

¡Un seno que aborte y pechos resecos!

Castigo del crimen de Guilgal.

15 Toda su maldad apareció en Guilgal*,

sí, allí comencé a odiarlos.

Por la maldad de sus acciones,

los expulsaré de mi Casa;

ya no volveré a amarlos:

todos sus príncipes son rebeldes.

16 Efraín está herido,

su raíz seca,

ya no darán más fruto.

Aunque den a luz,

haré morir el tesoro de su seno.

17 Mi Dios los rechazará

porque no le han escuchado,

y andarán errantes entre las naciones.

Destrucción de los emblemas idolátricos de Israel.

101 Israel era Vid frondosa,

acumulaba frutos*:

cuanto más fruto producía,

más multiplicaba los altares;

cuanto mejor era su tierra,

mejores estelas construía.

2 Su corazón está dividido*,

pero ahora lo van a pagar;

él romperá sus altares,

demolerá sus estelas.

3 Entonces dirán: «No tenemos rey*,

porque no hemos temido a Yahvé,

y el rey, ¿qué nos podría hacer?»

4 Pronuncian palabras,

juramentos falsos, pactan alianzas,

y el juicio brota y florece

como hierba venenosa*

en los surcos del campo.

5 Tiemblan por el becerro* de Bet Avén

los habitantes de Samaría;

sí, su pueblo hace duelo por él,

sus sacerdotes se agitan por él,

¡por su gloria,

ya que ha sido deportado!

6 Él también será llevado a Asiria,

como ofrenda para el gran rey*.

Efraín soportará el sonrojo

e Israel se avergonzará de su plan.

7 ¡Se acabó Samaría!

Su rey es como espuma

flotando sobre el agua.

8 Serán destruidos, demolidos

los altozanos de Bet Avén,

el pecado de Israel.

Cardos y zarzas cubrirán sus altares.

Entonces dirán a los montes:

«¡Aplastadnos!»

y a las colinas:

«¡Caed sobre nosotros*

9 Israel ha venido pecando

desde los días de Guibeá;

¡allí siguen!

No les bastó la batalla de Guibeá*

contra los hijos de la injusticia.

10 Voy a castigarlos*:

se aliarán pueblos contra ellos,

para castigarlos por su doble culpa*.

Israel ha defraudado la esperanza de Yahvé*.

11 Efraín era una novilla domesticada,

le gustaba la trilla;

yo uncí su hermoso cuello.

Montaré a Efraín,

Judá abrirá surco,

Jacob destripará terrones.

12 Sembrad justicia*,

cosechad amor,

cultivad lo que es barbecho;

ya es tiempo de buscar a Yahvé,

hasta que venga a enseñaros justicia.

13 Cultivasteis maldad,

cosecháis iniquidad,

coméis el fruto de la mentira.

Por haber confiado en tus carros*,

en la multitud de tus soldados,

14 se alzará un tumulto

de guerra contra tu pueblo;

todas tus fortalezas serán devastadas,

como Salmán* devastó Bet Arbel

el día de la batalla,

cuando las madres eran estrelladas

contra sus hijos*.

15 Eso os ha conseguido Betel

por vuestra redoblada maldad.

¡Coincidiendo con la aurora

desaparecerá el rey de Israel*!

Yahvé va a vengar su amor despreciado*.

111 Cuando Israel era niño, lo amé,

y de Egipto llamé a mi hijo*.

2 Y cuanto más los llamaba,

más se alejaban de mí*:

ofrecían sacrificios a los Baales

e incienso a los ídolos.

3 Yo enseñé a caminar a Efraín,

tomándole por los brazos,

pero no sabían que yo los cuidaba.

4 Los atraía con cuerdas humanas,

con lazos de amor;

yo era para ellos como las personas

que alzan a un niño contra su mejilla;

me inclinaba y le daba de comer*.

5 Pues volverá al país de Egipto*,

y Asur será su rey,

porque se han negado a convertirse.

6 La espada dejará indefensas

a sus ciudades,

aniquilará sus cerrojos,

y devorará por sus maquinaciones.

Pero el amor triunfará.

7 Mi pueblo está acostumbrado

a apostatar de mí;

cuando invocan a lo alto,

nadie los levanta*.

8 ¿Cómo voy a entregarte, Efraín?,

¿cómo dejarte a tu suerte, Israel?

¿Voy a entregarte como a Admá,

y tratarte como a Seboín*?

Mi corazón se convulsiona*

dentro de mí,

y al mismo tiempo

se estremecen mis entrañas.

9 No daré curso al furor de mi cólera,

no volveré a destruir a Efraín,

porque soy Dios, no un hombre;

el Santo* en medio de ti,

y no es mi deseo aniquilar*.

Vuelta del destierro*.

10 Marcharán tras Yahvé,

y él rugirá como león;

y cuando ruja, los hijos

vendrán temblando de occidente:

11 cuando vengan de Egipto,

temblarán como un pajarillo;

cuando lleguen de Asiria,

temblarán como una paloma.

Y yo los haré habitar en sus casas

—oráculo de Yahvé—.

Perversión religiosa y política de Israel.

121 Efraín me ha rodeado de mentira*,

la casa de Israel de engaño.

(Pero Judá todavía anda con Dios,

y sigue fiel al Santo*.)

2 Efraín se apacienta de viento,

va en busca del Levante* todo el día;

multiplica mentira y pillaje;

sellan alianza con Asiria

y llevan aceite* a Egipto.

Contra Jacob y Efraín.

3 Yahvé pone pleito a Judá*,

castigará a Jacob por su conducta,

le retribuirá según sus obras.

4 Estando en el seno materno

suplantó a su hermano,

y de mayor luchó con Dios*.

5 Luchó con el ángel y le pudo,

lloró y le suplicó*.

En Betel lo encontró

y allí habló con él*.

6 Sí, Yahvé Dios Sebaot,

Yahvé es su título.

7 Y tú conviértete a tu Dios:

observa el amor y el derecho,

y confía siempre en tu Dios*.

8 Canaán tiene en su mano

una balanza trucada,

le gusta defraudar*.

9 Efraín dice: «Sí, me he enriquecido,

he amasado una fortuna.»

¡Pero de todas sus ganancias,

ninguna encontrará,

debido a la injusticia

con la que se ha hecho culpable*!

Perspectivas de reconciliación.

10 Yo soy Yahvé, tu Dios,

desde el país de Egipto:

aún te haré morar en tiendas

como en los días del Encuentro*;

11 hablaré a los profetas,

yo mismo multiplicaré las visiones*,

y hablaré en parábolas

por medio de los profetas*.

Nuevas amenazas.

12 Si Galaad es iniquidad,

ellos no son más que mentira.

En Guilgal sacrificaron toros;

por eso sus altares serán escombros

sobre los surcos de los campos.

Contra Jacob y Efraín.

13 Huyó Jacob a la campiña de Aram,

sirvió Israel por una mujer,

por una mujer guardó rebaños.

14 También por un profeta

subió Yahvé a Israel de Egipto,

y por un profeta fue guardado.

15 Efraín le ha irritado amargamente:

sobre él hará recaer su sangre,

su Señor le pagará su agravio.

Castigo de la idolatría.

131 Cuando hablaba Efraín,

cundía el terror;

se había impuesto en Israel*.

Pero se hizo culpable

con Baal, y murió.

2 Y todavía continúan pecando:

se han hecho imágenes fundidascon su plata, ídolos de su invención:

¡todo obra de artesanos!

¡Los llaman dioses,

sacrifican hombres,

besan becerros*!

3 Por eso, serán como nube mañanera,

como rocío matinal que pasa,

como paja aventada de la era,

como humo por la ventana.

Castigo de la ingratitud.

4 Pero yo soy Yahvé, tu Dios,

desde el país de Egipto*.

No conoces otro Dios fuera de mí,

ni hay más salvador que yo.

5 Yo te conocí en el desierto,

en la tierra ardiente.

6 Estando en su pasto* se saciaron,

se saciaron y se engrió su corazón,

por eso se olvidaron de mí.

7 Pues yo seré* para ellos como león,

un leopardo acechando en el camino*.

8 Caeré sobre ellos

como osa privada de sus crías,

desgarraré el recinto de su corazón,

los devoraré allí mismo como leona,

la bestia del campo los despedazará.

Fin de la dinastía real.

9 Cuando te destruyan, Israel,

¿quién te ayudará*?

10 ¿Dónde estará tu rey,

para salvarte* en todas tus ciudades,

y tus jueces, de quienes decías:

«Dame rey y príncipes»?

11 Rey te daré en mi cólera,

y te lo quitaré en mi furor.

La ruina inevitable.

12 Amarrada está la culpa de Efraín,

bien guardado su pecado.

13 Le vienen dolores de parturienta,

pero es un hijo torpe,

que no se presenta a tiempo

por donde rompen los hijos*.

14 ¿Voy a librarlos de la garra del Seol,

voy a rescatarlos de la muerte?

¿Dónde están, muerte, tus pestes,

dónde tu contagio, Seol*?

La compasión se esconde a mis ojos.

15 Aunque Efraín* dé fruto

en medio de sus hermanos,

soplará el Levante,

se levantará del desierto

el viento de Yahvé,

que secará su manantial

y agotará su fuente;

él* arrebatará el tesoro,

todos los objetos preciosos.

141 Samaría es culpable,

porque se rebeló contra su Dios.

Ellos caerán a espada,

sus niños serán estrellados,

y sus embarazadas abiertas en canal.

III. Conversión de Israel y vuelta a la gracia*

Vuelta sincera de Israel a Yahvé.

2 Vuelve, Israel, a Yahvé tu Dios,

pues tus culpas te han hecho caer.

3 Preparaos unas palabras*,

y volved a Yahvé.

Decidle: «Quita toda culpa;

acepta lo bueno;

y en vez de novillos,

ofrecemos nuestros labios.

4 Asiria no nos salvará,

no montaremos a caballo,

y no diremos más ‘Dios nuestro’

a la obra de nuestras manos*,

oh tú, que te apiadas del huérfano.»

5 —Yo sanaré su infidelidad,

los amaré graciosamente,

pues mi cólera se ha apartado de él.

6 Seré como rocío para Israel:

florecerá como el lirio

y hundirá sus raíces como el Líbano.

7 Sus ramas se desplegarán,

su esplendor será como el del olivo,

y su fragancia como la del Líbano.

8 Volverán donde él

los que habitaban a su sombra*;

harán que renazca el trigo,

florecerán como la vid,

su fama será igual

que la del vino del Líbano.

9 Efraín…

¿qué tengo yo que ver con los ídolos?

Yo respondo y lo protejo;

yo soy como un ciprés siempre verde,

y de mí procede tu fruto*.

Amonestación final*.

10 ¿Quién es la persona sabia

capaz de entender estas cosas?,

¿quién el inteligente para conocerlas?:

rectos son los caminos de Yahvé,

y por ellos caminan los justos,

mas los rebeldes en ellos tropiezan.

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Referencias Paralelas