Amós

AMÓS

Título.

11 Palabras de Amós, uno de los pastores de Técoa*. Visiones que tuvo acerca de Israel, en tiempo de Ozías, rey de Judá, y en tiempo de Jeroboán*, hijo de Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto*.

Exordio.

2 Dijo:

Ruge Yahvé desde Sión*,

desde Jerusalén alza su voz;

los pastizales de los pastores quedan desolados

y la cumbre del Carmelo se seca.

I. Juicio de las naciones limítrofes de Israel y del mismo Israel*

Damasco.

3 Esto dice Yahvé:

¡Por tres crímenes de Damasco y por cuatro*,

seré inflexible*!

Por haber triturado con trillos de hierro* a Galaad,

4 prenderé fuego a la casa de Jazael,

que devorará los palacios de Ben Hadad*;

5 romperé el cerrojo de Damasco,

extirparé al habitante de Bicat Aven

y al que empuña el cetro* en Bet Eden.

El pueblo de Aram irá cautivo a Quir*,

dice Yahvé.

Gaza y Filistea.

6 Esto dice Yahvé:

¡Por tres crímenes de Gaza y por cuatro,

seré inflexible!

Por haber deportado poblaciones enteras,

para entregarlas a Edom,

7 prenderé fuego a la muralla de Gaza,

que devorará sus palacios;

8 extirparé al habitante de Asdod

y al que empuña el cetro en Ascalón;

volveré mi mano contra Ecrón*,

y perecerá lo que queda* de los filisteos,

dice el Señor Yahvé.

Tiro y Fenicia.

9 Esto dice Yahvé:

¡Por tres crímenes de Tiro y por cuatro,

seré inflexible!

Por haber entregado poblaciones enteras de cautivos a Edom,

sin acordarse de la alianza entre hermanos*,

10 prenderé fuego a la muralla de Tiro,

que devorará sus palacios.

Edom.

11 Esto dice Yahvé:

¡Por tres crímenes de Edom y por cuatro,

seré inflexible!

Por haber perseguido con espada a su hermano*,

ahogando toda piedad,

por mantener para siempre su cólera*

y guardar incesante su rencor,

12 prenderé fuego a Temán*,

que devorará los palacios de Bosrá.

Amón.

13 Esto dice Yahvé:

¡Por tres crímenes de los hijos de Amón y por cuatro,

seré inflexible!

Por haber reventado a las embarazadas de Galaad,

para ensanchar su territorio,

14 prenderé fuego a la muralla de Rabá*,

que devorará sus palacios,

con el tumulto de un día de combate,

con el fragor de un día de huracán.

15 Su rey irá al cautiverio,

juntamente con sus príncipes,

dice Yahvé.

Moab.

21 Esto dice Yahvé:

¡Por tres crímenes de Moab y por cuatro,

seré inflexible!

Por haber quemado hasta calcinar

los huesos del rey de Edom*,

2 prenderé fuego a Moab

que devorará los palacios de Queriyot.

Perecerá con estruendo Moab,

con tumulto, al son del cuerno;

3 extirparé de ella a los jueces,

y junto con ellos mataré

a sus príncipes, dice Yahvé*.

Judá*.

4 Esto dice Yahvé:

¡Por tres crímenes de Judá y por cuatro,

seré inflexible!

Por haber despreciado la Ley de Yahvé

y no haber observado sus preceptos;

porque los han extraviado sus Mentiras*,

tras las que habían caminado sus padres,

5 prenderé fuego a Judá,

que devorará los palacios de Jerusalén.

Israel*.

6 Esto dice Yahvé:

¡Por tres crímenes de Israel y por cuatro,

seré inflexible!

Porque venden al justo por dinero

y al pobre por un par de sandalias*;

7 pisan contra el polvo de la tierra

la cabeza de los débiles*

y desvían el camino de los humildes;

hijo y padre acuden a la misma doncella,

profanando mi santo Nombre*;

8 se acuestan sobre ropas empeñadas

junto a cualquier altar,

y beben el vino de los multados

en la casa de su dios…*

9 Yo destruí ante ellos al amorreo,

alto como los cedros

y fuerte como las encinas;

destruí su fruto por arriba

y sus raíces por abajo*.

10 Yo os hice subir a vosotros del país de Egipto

y os conduje por el desierto cuarenta años,

para heredar la tierra del amorreo.

11 Suscité profetas entre vuestros hijos,

y nazireos entre vuestros jóvenes.

¿No es así, hijos de Israel?,

oráculo de Yahvé.

12 Pero vosotros hicisteis beber vino a los nazireos,

y amenazasteis a los profetas,

diciendo: «¡No profeticéis*

13 Así que he decidido apretujaros,

como se apretujan los haces

para que quepan en el carro*.

14 Entonces fracasará el ágil en su huida,

el fuerte no podrá desplegar su vigor,

ni el soldado salvará su vida.

15 El arquero no resistirá,

ni se salvará el de pies ágiles;

el jinete no salvará su vida,

16 y el más valiente de los soldados

huirá desnudo aquel día,

oráculo de Yahvé.

II. Amonestaciones y amenazas a Israel

Elección y castigo.

31 Escuchad esta palabra que pronuncia Yahvé contra vosotros, hijos de Israel, contra la entera familia que hice subir del país de Egipto*:

2 Solamente a vosotros conocí*

entre todas las familias de la tierra;

por eso, os visitaré*

por todas vuestras culpas.

La vocación profética es irresistible*.

3 ¿Acaso caminan dos juntos,

sin antes haberse encontrado*?

4 ¿Ruge el león en la selva

sin haber capturado una presa?

¿Alza el leoncillo su voz desde el cubil,

sin haber cazado antes algo?

5 ¿Cae un pájaro a tierra en el lazo,

sin que hayan colocado una trampa*?

¿Salta del suelo el lazo

sin haber hecho presa?

6 ¿Suena el cuerno en una ciudad

sin que el pueblo se estremezca?

¿Sobreviene una desgracia a una ciudad

sin que la haya provocado Yahvé?

7 No, nada hace el Señor Yahvé

sin revelar su secreto

a sus siervos los profetas*.

8 Ruge el león,

¿quién no temerá?

Habla el Señor Yahvé,

¿quién no profetizará?

Samaría, corrompida, sucumbirá.

9 Pregonad en los palacios de Asiria

y en los palacios del país de Egipto*:

¡Congregaos contra los montes de Samaría:

ved cuántos desórdenes encierra,

cuánta violencia hay en su seno!

10 No saben obrar con rectitud

—oráculo de Yahvé—

los que amontonan violencia

y rapiña en sus palacios.

11 Por eso, esto dice el Señor Yahvé:

El adversario invadirá la tierra*,

abatirá tu fortaleza

y serán saqueados tus palacios.

12 Esto dice Yahvé:

Como salva el pastor de la boca del león

dos patas o la punta de una oreja,

así se salvarán los hijos de Israel*,

los que se sientan en Samaría,

en el borde de un lecho

y en un diván de Damasco*.

Contra Betel y las casas lujosas.

13 Oíd y atestiguad contra la casa de Jacob

—oráculo del Señor Yahvé, Dios Sebaot—

14 que el día que yo castigue a Israel por sus rebeldías,

me cebaré en los altares de Betel*:

serán derribados los cuernos del altar

y caerán por tierra.

15 Sacudiré la casa de invierno

junto con la casa de verano;

se acabarán las mansiones de marfil*

y muchas casas desaparecerán

—oráculo de Yahvé—.

Contra las mujeres de Samaría.

41 Escuchad esta palabra, vacas de Basán*,

que moráis en la montaña de Samaría,

las que oprimís a los débiles,

las que maltratáis a los pobres,

las que decís a vuestros maridos: «¡Trae de beber!»

2 El Señor Yahvé ha jurado por su santidad:

Mirad, ya se os acerca el tiempo

en que seréis izadas con ganchos,

y, hasta las últimas, con anzuelos de pescar*.

3 Saldréis por brechas una tras otra,

y seréis arrojadas al Hermón*

—oráculo de Yahvé—.

Ilusiones, impenitencia, castigo de Israel.

4 ¡Id a Betel a rebelaros,

multiplicad en Guilgal vuestras rebeldías*;

llevad vuestros sacrificios matutinos,

y cada tres días vuestros diezmos*;

5 quemad levadura en acción de gracias,

pregonad a voces las ofrendas voluntarias,

ya que tanto os gusta, hijos de Israel*!

—oráculo del Señor Yahvé—.

6 Yo* incluso os di dientes limpios*

en todas vuestras ciudades,

y falta de pan en todos vuestros lugares;

¡pero no habéis vuelto a mí!

—oráculo de Yahvé—.

7 Yo incluso os dejé sin lluvia,

a tres meses todavía de la siega;

hice que lloviera sobre una ciudad,

y sobre otra hice que no lloviera;

una parcela recibía lluvia,

y otra parcela, sin lluvia, se secaba;

8 dos, tres ciudades acudían

a otra ciudad a beber agua,

pero no se saciaban;

¡y no habéis vuelto a mí!

—oráculo de Yahvé—.

9 Os he herido con tizón y añublo,

he secado* vuestras huertas y viñedos;

vuestras higueras y olivares

los ha devorado la langosta;

¡y no habéis vuelto a mí!

—oráculo de Yahvé—.

10 Os he enviado una peste,

como la peste de Egipto;

he matado a espada a vuestros jóvenes,

mientras vuestros caballos eran capturados;

he hecho subir a vuestras narices

el hedor de vuestros campamentos;

¡y no habéis vuelto a mí!

—oráculo de Yahvé—.

11 Os he destruido,

como aquella terrible destrucción

de Sodoma y Gomorra*;

habéis quedado como un tizón

sacado de un incendio;

¡y no habéis vuelto a mí!

—oráculo de Yahvé—.

12 Por eso, esto haré contigo, Israel,

y porque esto voy a hacerte,

prepárate, Israel, a afrontar a tu Dios*.

Doxología*.

13 Porque él es quien forma los montes y crea el viento,

quien descubre al hombre

cuál es su pensamiento*,

quien hace aurora las tinieblas*

y avanza por las alturas de la tierra*:

su nombre es Yahvé, Dios Sebaot.

Elegía por Israel.

51 Escuchad esta palabra,

que yo entono contra vosotros,

una elegía, casa de Israel:

2 ¡Ha caído, no volverá a levantarse,

la virgen de Israel*;

postrada está en su suelo,

no hay quien la levante!

3 Porque esto dice el Señor Yahvé

a la casa de Israel*:

La ciudad que sacaba mil a campaña

quedará sólo con cien,

y la que sacaba cien

quedará sólo con diez*.

Sin convertirse no hay salvación.

4 Porque esto dice Yahvé

a la casa de Israel:

¡Buscadme a mí y viviréis*!

5 Pero no busquéis a Betel,

no vayáis a Guilgal

ni crucéis a Berseba*:

Guilgal será deportada sin remedio,

y Betel reducida a la nada*.

6 ¡Buscad a Yahvé y viviréis,

no sea que caiga él como fuego

sobre la casa de José

y devore inextinguible a Betel*!

Doxología.

8 Él forma las Pléyades y Orión,

convierte en aurora las tinieblas

y oscurece el día como noche;

él es quien reúne las aguas del mar

y las derrama sobre la faz de la tierra*

—Yahvé es su nombre—;

9 él es quien provoca la ruina de la fortaleza

y acarrea la destrucción sobre la ciudadela*.

Amenazas.

7 ¡Ay de* los que convierten

en ajenjo el derecho

y tiran por tierra la justicia,

10 detestan al censor* en la Puerta

y odian al que habla con sinceridad!

11 Pues bien, ya que pisoteáis al débil

y le cobráis tributo de grano,

habéis construido casas de sillares,

pero no las habitaréis;

habéis plantado viñas selectas,

pero no cataréis su vino.

12 ¡Conozco vuestras muchas rebeldías

y vuestros graves pecados,

opresores del justo,

que aceptáis soborno

y atropelláis a los pobres en la Puerta!

13 Por eso, el hombre sensato

calla en esta hora*,

que es hora de infortunio.

Exhortaciones.

14 Buscad el bien, no el mal.

De ese modo viviréis,

y estará con vosotros Yahvé Sebaot,

tal como decís*.

15 Aborreced el mal, amad el bien,

implantad el derecho en la Puerta;

quizá Yahvé Sebaot tenga piedad

del Resto de José*.

Castigo inminente.

16 Por eso, esto dice Yahvé,

el Dios Sebaot, el Señor:

En todas las plazas habrá lamentación

y en todas las calles se oirán ayes.

Convocarán a duelo al labrador,

y a lamentación* a los plañideros;

17 se oirán lamentaciones en las viñas,

porque voy a pasar por medio de ti,

dice Yahvé.

El Día de Yahvé.

18 ¡Ay de los que ansían el Día de Yahvé!

¿Qué creéis que es el Día de Yahvé*?

¡Es tinieblas, que no luz!

19 Como cuando uno huye del león

y se topa con un oso,

o, al entrar en casa,

apoya una mano en la pared

y le muerde una culebra…

20 ¡El Día de Yahvé será tinieblas,

lóbrego, sin luz ni claridad!

Contra el culto exterior*.

21 Yo detesto, odio vuestras fiestas,

no me aplacan vuestras solemnidades.

22 Si me ofrecéis holocaustos…*

no me satisfacen vuestras oblaciones,

ni miro vuestros sacrificios de comunión,

de novillos cebados.

23 ¡Aparta de mí el rumor de tus canciones,

no quiero oír la salmodia de tus arpas*!

24 ¡Que fluya, sí, el derecho como agua

y la justicia como arroyo perenne!

25 ¿Acaso me presentasteis

sacrificios y oblaciones en el desierto*,

durante cuarenta años, casa de Israel?

26 Cargaréis con Sikut, vuestro rey,

y con Kiyún, imágenes vuestras

de astros divinizados

que os habéis fabricado*,

27 cuando os deporte allende Damasco*,

dice Yahvé, cuyo nombre es Dios Sebaot.

Contra la falsa seguridad de los sibaritas.

61 ¡Ay de los que se sienten

seguros en Sión*

y de los que confían

en la montaña de Samaría,

la gente más notable

de la capital de las naciones,

a quienes acude la casa de Israel*!

2 Pasad a Calnó y mirad,

pasad de allí a Jamat la grande,

bajad luego a Gat de los filisteos.

¿Son acaso mejores que estos reinos?

¿Es su país más extenso que el vuestro*?

3 ¡(Vosotros sois) los que tratan

de alejar el día funesto

y acercan un estado de violencia*!;

4 los que se tumban en camas de marfil,

arrellanados en sus lechos;

los que comen corderos del rebaño

y becerros del establo;

5 los que canturrean* al son del arpa

y se inventan, como David,

instrumentos de música;

6 los que beben vino en anchas copas

y se ungen con los mejores perfumes,

pero no lamentan el desastre de José*.

7 Por eso, ahora irán al destierro

a la cabeza de los cautivos

y cesará la orgía de los sibaritas.

El castigo será terrible.

8 El Señor Yahvé ha jurado por sí mismo,

—oráculo de Yahvé Dios Sebaot—:

Aborrezco la soberbia de Jacob,

detesto sus palacios,

y voy a entregar la ciudad*

con cuanto contiene.

9 Y si quedan diez hombres

en una misma casa, morirán.

10 Sólo quedarán unos pocos evadidos*

para sacar de la casa los huesos;

y si dicen al que está en el fondo de la casa:

«¿Hay todavía alguien contigo?»,

dirá: «Ninguno», y añadirá:

«¡Silencio!, que no hay que mentar

el nombre de Yahvé*».

11 Pues esto ha decidido Yahvé:

reducirá las mansiones a escombros,

las casas pequeñas a ruinas.

12 ¿Corren los caballos por la roca?,

¿se ara con bueyes el mar*?,

¡pues vosotros convertís

en veneno el derecho

y en ajenjo el fruto de la justicia!

13 ¡(Vosotros sois) los que os alegráis

por Lo-Debar*, los que decís:

«¿No tomamos Carnáin con nuestra fuerza?»

14 ¡Pues he decidido suscitar

contra vosotros, casa de Israel

—oráculo de Yahvé, Dios Sebaot—

una nación* que os oprimirá

desde la Entrada de Jamat

hasta el torrente de la Arabá*!

III. Las visiones

Primera visión: las langostas.

71 Esto me hizo ver el Señor Yahvé:Estaba él formando langostas,

cuando empieza a brotar el forraje,

el forraje que sale tras la siega del rey*.

2 Y cuando acababan de devorar

la hierba de la tierra, dije:

«¡Perdona, por favor*, Señor Yahvé!,

¿cómo va a resistir Jacob?,

¿no ves que es muy pequeño?»

3 Se arrepintió* Yahvé de ello:

«No sucederá», dijo Yahvé.

Segunda visión: la sequía.

4 Esto me hizo ver el Señor Yahvé:

El Señor Yahvé estaba convocando

al juicio por el fuego*,

que devoró el gran abismo*

y desoló la campiña.

5 Dije entonces: «¡Señor Yahvé,

déjalo ya, por favor!,

¿cómo va a resistir Jacob?,

¿no ves que es muy pequeño?»

6 Se arrepintió Yahvé de ello:

«Tampoco esto sucederá»,

dijo el Señor Yahvé.

Tercera visión: la plomada.

7 Esto me hizo ver el Señor Yahvé:

Estaba aplicando a una pared

una plomada que tenía en la mano*.

8 Yahvé me dijo:

«¿Qué ves, Amós?»

Yo respondí: «Una plomada.»

El Señor añadió:

«¡Es que voy a aplicar plomada

en medio de mi pueblo Israel;

ni una más le volveré a pasar*!

9 Serán devastados los altos de Isaac,

asolados los santuarios de Israel;

y me alzaré blandiendo una espada

contra la casa de Jeroboán.»

Conflicto con Amasías.

Amós expulsado de Betel*.

10 El sacerdote de Betel, Amasías, mandó a decir a Jeroboán, rey de Israel: «Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; el país no puede soportar todas sus palabras. 11 Porque Amós anda diciendo: ‘A espada morirá Jeroboán, e Israel será deportado de su tierra.’» 12 Amasías dijo a Amós: «Vete, vidente*; huye al país de Judá; come allí tu pan* y profetiza allí. 13 Pero en Betel no sigas profetizando, porque es el santuario real y la Casa del reino.»

14 Respondió Amós a Amasías:

«Yo no soy profeta, ni hijo de profeta*;

soy vaquero y picador de sicómoros.

15 Pero Yahvé me tomó

de detrás del rebaño, y me dijo:

‘Ve y profetiza a mi pueblo Israel.’

16 Y ahora escucha la palabra de Yahvé.

Tú dices:

‘No profetices contra Israel,

no vaticines contra la casa de Isaac.’

17 Pues por eso, esto dice Yahvé:

‘Tu mujer se prostituirá en la ciudad,

tus hijos y tus hijas caerán a espada,

tu tierra será repartida a cordel,

tú mismo morirás en tierra impura*,

e Israel será deportado de su tierra’.»

Cuarta visión*: la canasta de fruta madura.

81 Esto me hizo ver el Señor Yahvé:una canasta de fruta madura.

2 Me preguntó: «¿Qué ves, Amós?»

Respondí: «Una canasta de fruta madura.»

Y Yahvé me dijo: «Es que ha llegado

la madurez* para mi pueblo Israel.

¡Ni una más le volveré a pasar!

3 Aquel día

los cantos de palacio serán lamentos

—oráculo del Señor Yahvé—:

los cadáveres serán numerosos

y se arrojarán por todas partes.

¡Silencio*!

Contra los defraudadores y explotadores *.

4 Escuchad esto

los que pisoteáis a los pobres,

los que queréis suprimir

a los humildes de la tierra.

5 Decís: «¿Cuándo pasará el novilunio*

para poder vender el grano,

y el sábado para dar salida al trigo,

achicar la medida y aumentar el peso,

trucando balanzas para robar,

6 para comprar por dinero a los débiles

y al pobre por un par de sandalias,

y vender hasta el salvado del grano?»

7 Lo ha jurado Yahvé

por el orgullo de Jacob*:

¡Jamás he de olvidar todas sus obras!

8 La tierra se estremecerá por ello,

y hará duelo todo el que en ella habita;

subirá toda entera como el Nilo,

se encrespará y se amainará

como el Nilo de Egipto*.

Anuncio del castigo: oscuridad y duelo.

9 Aquel día

—oráculo del Señor Yahvé—

haré ponerse el sol a mediodía,

y en plena luz del día

cubriré la tierra de tinieblas*.

10 Convertiré vuestra fiesta en lamento,

en elegía todas vuestras canciones;

cubriré todos los lomos de sayal

y de tonsura todas las cabezas*;

la transformaré en lamento

como por un hijo único

y acabará como un día de amargura.

Hambre y sed de la Palabra de Dios.

11 Mirad, ya vienen días

—oráculo del Señor Yahvé—

en que mandaré hambre a la tierra,

no hambre de pan, ni sed de agua,

sino de oír la palabra* de Yahvé.

12 Entonces vagarán de mar a mar,

andarán errantes de norte a levante

en busca de la Palabra de Yahvé,

pero no la encontrarán.

Nuevo anuncio de castigo.

13 Aquel día desfallecerán de sed

las muchachas hermosas y los jóvenes.

14 Toda la gente que jura

por el pecado* de Samaría,

los que dicen: «¡Vive tu Dios, Dan*

y «¡Viva el camino* de Berseba!»,

ésos caerán para no alzarse más.

Quinta visión: caída del santuario*.

91 Vi al Señor en pie junto al altar*, que decía: ¡Sacude el capitel*

y que se desplomen los umbrales!

¡Rómpelos en la cabeza de todos ellos!

Yo mataré a espada a los que queden:

no huirá de entre ellos un solo fugitivo

ni un evadido escapará.

2 Si fuerzan la entrada del Seol,

de allí los agarrará mi mano;

si suben hasta el cielo,

de allí los haré bajar;

3 si se esconden arriba,

en la cumbre del Carmelo,

allí los buscaré y los agarraré;

si se ocultan a mis ojos

en el fondo del mar,

allí mismo* ordenaré

que los muerda la Serpiente;

4 si van al cautiverio

delante de sus enemigos,

allí ordenaré a la espada que los mate.

Pondré en ellos mis ojos

para mal y no para bien.

Doxología *.

5 ¡El Señor Yahvé Sebaot…!,

el que toca la tierra y ella se derrite,

y hacen duelo todos sus habitantes;

se eleva toda entera como el Nilo,

y amaina como el Nilo de Egipto.

6 El que edifica en los cielos

sus altas moradas*

y asienta su bóveda en la tierra;

el que reúne a las aguas de la mar

y las derrama sobre la faz de la tierra.

¡Yahvé es su nombre!

Todos los pecadores perecerán.

7 ¿No sois para mí como los cusitas*,

oh hijos de Israel?

—oráculo de Yahvé—

¿No hice subir a Israel de Egipto,

como a los filisteos de Caftor

y a los arameos de Quir*?

8 Mirad, los ojos del Señor Yahvé

vigilan al reino pecador;

voy a exterminarlo de la faz de la tierra,

aunque no exterminaré del todo

a la casa de Jacob

—oráculo de Yahvé*—.

9 Pues voy a dar la orden

de zarandear a la casa de Israel

entre todas las naciones*,

como se zarandea con la criba

sin que ni un grano caiga en tierra*.

10 A espada morirán

todos los pecadores de mi pueblo*,

ésos que dicen: «¡No se acercará,

no nos alcanzará la desgracia*

IV. Perspectivas de restauración y de fecundidad paradisíaca*

11 Aquel día levantaré

la cabaña ruinosa de David;

repararé sus brechas,

restauraré sus ruinas*;

la reconstruiré para que quede

como en los días de antaño,

12 para que lleguen a poseer

lo que queda de Edom

y todas las naciones

sobre las que se invocó mi nombre*,

oráculo de Yahvé, el que hace esto.

13 Mirad, ya vienen días

—oráculo de Yahvé—

en que el arador alcanzará al segador

y el que pisa la uva, al sembrador;

destilarán vino los montes

y todas las colinas se derretirán.

14 Entonces haré volver

a los deportados de mi pueblo Israel*.

Reconstruirán las ciudades devastadas

y podrán habitar en ellas;

plantarán viñas y beberán su vino,

cultivarán huertas y comerán sus frutos.

15 Yo los plantaré en su tierra

y no serán arrancados nunca más

de la tierra que les di,

dice Yahvé, tu Dios.

Comentario

Referencias Paralelas