Ageo

AGEO

La reconstrucción del Templo.

11 El año segundo del rey Darío, el día primero del sexto mes*, fue dirigida la palabra de Yahvé, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, en estos términos: 2 Así dice Yahvé Sebaot: Este pueblo dice: «¡Todavía no ha llegado el momento* de reedificar el Templo de Yahvé!» 3 (Dirigió entonces Yavé la palabra, por medio del profeta Ageo, en estos términos:) 4 «¿Os ha llegado acaso el momento de habitar en casas artesonadas, mientras esta Casa está en ruinas? 5 Pues ahora, así dice Yahvé Sebaot: Prestad atención a la situación en que os halláis. 6 Habéis sembrado mucho y cosechado poco; habéis comido, pero sin quitar el hambre; habéis bebido, pero sin apagar la sed; os habéis vestido, mas sin calentaros; y el jornalero ha metido su jornal en saco roto. 7 Así dice Yahvé Sebaot: Prestad atención a la situación en que os halláis*. 8 Subid a la montaña*, traed madera y reedificad el Templo; yo la aceptaré gustoso y me sentiré honrado, dice Yahvé. 9 Esperabais mucho, y bien poco es lo que hay*. Y lo que metisteis en casa yo lo aventé. ¿Por qué? —oráculo de Yahvé Sebaot— Porque mi Casa está en ruinas, mientras vosotros os cobijáis cada uno en su casa. 10 Por eso, por culpa vuestra, los cielos han negado la lluvia* y la tierra ha negado su producto. 11 Yo he convocado a la sequía sobre la tierra y sobre los montes, sobre el trigo, el mosto y el aceite, sobre todo lo que produce el suelo, sobre los hombres y el ganado, y sobre todos vuestros trabajos.»

12 Zorobabel, hijo de Sealtiel, Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el Resto del pueblo* escucharon la voz de Yahvé, su Dios, y las palabras del profeta Ageo, según la misión que Yahvé su Dios le había encomendado, y el pueblo tuvo miedo de Yahvé. 13 Entonces Ageo, el mensajero de Yahvé, habló así al pueblo, en virtud del mensaje de Yahvé: «Yo estoy con vosotros, oráculo de Yahvé.» 14 Y Yahvé movió el espíritu de Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, el espíritu de Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el Resto del pueblo. Y vinieron y emprendieron las obras del Templo de Yahvé Sebaot, su Dios. 15 Era el día veinticuatro del sexto mes.

La gloria del Templo.

21 El año segundo del rey Darío, 1 el día veintiuno del séptimo mes*, dirigió Yahvé la palabra, por medio del profeta Ageo, en estos términos: 2 Habla ahora a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, a Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al Resto del pueblo, y diles: 3 ¿Quién queda entre vosotros que haya visto este Templo en su primer esplendor? Y ¿qué es lo que veis ahora? ¿Verdad que os parece que no existe? 4 ¡Pero ahora ten ánimo, Zorobabel, oráculo de Yahvé; ánimo, Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, ánimo, pueblo todo de la tierra! —oráculo de Yahvé—. ¡A la obra, que estoy con vosotros —oráculo de Yahvé Sebaot—, 5 según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto*; y mi espíritu sigue en medio de vosotros: no temáis! 6 Pues así dice Yahvé Sebaot: Dentro de muy poco tiempo sacudiré los cielos y la tierra, el mar y el suelo firme*, 7 sacudiré todas las naciones; llegarán entonces los tesoros de todas las naciones*, y yo llenaré de gloria este Templo, dice Yahvé Sebaot. 8 ¡Mía es la plata y mío el oro! —oráculo de Yahvé Sebaot—. 9 Grande será la gloria de este Templo, la del segundo mayor que la del primero, dice Yahvé Sebaot, y proporcionaré paz a este lugar —oráculo de Yahvé Sebaot—*.

Consulta a los sacerdotes.

10 El día veinticuatro del noveno mes, el año segundo de Darío*, dirigió Yahvé la palabra al profeta Ageo en estos términos: 11 Así dice Yahvé Sebaot: Pregunta a los sacerdotes sobre la Ley. Diles: 12 «Si lleva alguien carne sagrada en el halda de su vestido, y toca con su halda pan, guiso, vino, aceite o cualquier otra comida, ¿quedará ésta santificada?» Respondieron los sacerdotes: «No.» 13 Continuó Ageo: «Si alguien, que se ha hecho impuro con el contacto de un cadáver, toca alguna de esas cosas, ¿quedará impura?» Respondieron los sacerdotes: «Sí*14 Entonces Ageo siguió diciendo: «Así es este pueblo, así esta nación por lo que a mí respecta —oráculo de Yahvé—; todas sus tareas* y lo que ofrecen aquí no es más que impureza*»

Promesa de prosperidad agrícola*.

15 Y ahora prestad atención a partir de este día. Antes de empezar a construir el Templo de Yahvé, 16 ¿qué os pasaba? Que ibais a un montón de grano en busca de veinte fanegas, y no había más que diez; que entrabais en el lagar a sacar cincuenta cántaros, y no había más que veinte*. 17 Yo castigué vuestras labores con tizón, añublo y granizo, pero ninguno os volvisteis a mí —oráculo de Yahvé—. 18 Prestad, pues, atención a partir de este día (desde el día veinticuatro del noveno mes, día en que se echaron los cimientos del Templo de Yahvé, prestad atención*): 19 ¿hay grano ahora en el granero? Pues si ni la vid ni la higuera ni el granado ni el olivo producían fruto, desde este día yo los bendeciré.

Promesa a Zorobabel.

20 Yahvé dirigió la palabra por segunda vez a Ageo, el día veinticuatro del mes, en estos términos: 21 Habla a Zorobabel, gobernador de Judá y dile: Voy a sacudir los cielos y la tierra. 22 Volcaré los tronos de los reyes y destruiré el poder de los reinos paganos, volcaré los carros de guerra con sus aurigas, y serán abatidos caballos y caballeros, cada uno por la espada de su camarada. 23 Aquel día —oráculo de Yahvé Sebaot— te tomaré a ti*, Zorobabel, hijo de Sealtiel, siervo mío —oráculo de Yahvé—, y te haré mi anillo de sello*, pues tú eres mi elegido —oráculo de Yahvé Sebaot—.

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Referencias Paralelas