Joel

JOEL

11 Palabra de Yahvé que fue dirigida a Joel, hijo de Petuel.

I. La plaga de langosta

1. LITURGIA DE DUELO Y DE SÚPLICA

Lamentación por la ruina del país.

2 ¡Escuchad esto, ancianos,

prestad oído, todos los habitantes del país!

¿Sucedió algo semejante en vuestro tiempo,

o en tiempo de vuestros antepasados?

3 Contádselo a vuestros hijos,

vuestros hijos a sus hijos,

y sus hijos a la siguiente generación.

4 Lo que dejó la oruga

lo devoró la langosta,

lo que dejó la langosta

lo devoró el pulgón,

lo que dejó el pulgón

lo devoró el saltamontes*.

5 ¡Despertad, borrachos, y llorad,

gemid todos los bebedores de vino

por el mosto que os quitan de la boca!

6 Porque un pueblo invade mi tierra,

poderoso e incalculable:

sus dientes son dientes de león,

y tiene mandíbulas de leona.

7 Va dejando mi viña desolada

y mi higuera destrozada:

la ha pelado del todo, la ha arrancado

y sus ramas quedan desnudas.

8 ¡Suspira* tú, como doncella vestida de luto

por el esposo de su juventud!

9 Ofrenda y libación* han cesado

en el templo de Yahvé.

Están de duelo los sacerdotes,

los ministros de Yahvé.

10 El campo está arrasado,

la tierra está de luto,

porque se ha perdido el grano,

se ha secado el mosto,

y se ha agotado el aceite.

11 ¡Consternaos, labradores;

lamentaos, viñadores,

por el trigo y la cebada;

porque se ha perdido

la cosecha del campo!

12 La viña está seca,

la higuera marchita,

y granado, palmera y manzano:

todos los árboles del campo están secos.

¡Se ha secado la alegría entre los hombres!

Invitación a la penitencia y a la oración.

13 ¡Vestíos de luto, sacerdotes*,

lamentaos, ministros del altar;

venid*, pasad la noche en duelo,

ministros de mi Dios,

porque al templo de vuestro Dios

se le han negado

ofrenda y libación!

14 Promulgad* un ayuno,

convocad la asamblea,

reuníos, ancianos

y todos los habitantes del país,

en el templo de Yahvé, vuestro Dios,

y clamad a Yahvé:

15 «¡Ay, aquel Día!

¡Está cerca el Día de Yahvé!

Ya llega como devastación del Todopoderoso*»

16 ¿No han sido arrancados ante nuestros ojos

la comida, la alegría y el júbilo

del templo de nuestro Dios?

17 Se han secado las semillas

bajo los terrones*;

los graneros han sido devastados

y los silos arruinados,

porque falta el grano.

18 ¡Cómo muge el ganado,

cómo vagan sin rumbo las vacadas,

porque no tienen pastos!

¡Hasta los rebaños de ovejas lo pagan!

19 A ti clamo, Yahvé,

porque el fuego ha devorado

los pastos de la estepa,

las llamas han abrasado

todos los árboles del campo*.

20 Hasta las bestias del campo

jadean tras de ti,

porque están secos los cauces de agua,

y el fuego ha devorado

los pastos de la estepa.

Alarma en el Día de Yahvé *.

21 ¡Tocad la trompeta* en Sión,

clamad en mi monte santo!

¡Tiemblen todos los habitantes del país,

porque llega el Día de Yahvé,

porque está cerca!

2 ¡Día de tinieblas y oscuridad*,

día de nubes y densa niebla!

Como la aurora sobre los montes,

se despliega un pueblo

innumerable y poderoso,

como jamás hubo otro,

ni lo habrá después de él

en muchas generaciones.

La invasión de langosta.

3 Delante de él devora el fuego,

detrás de él abrasa la llama.

Ante él la tierra es un paraíso,

tras él, un desierto desolado.

¡No deja escapatoria!

4 Su aspecto es de corceles,

de jinetes que galopan*.

5 Su estrépito es de carros

que saltan por las cimas de los montes,

como el crepitar de la llama de fuego

que consume la hojarasca,

¡como un ejército poderoso

en orden de batalla!

6 A su vista tiemblan los pueblos,

todos los rostros mudan de color.

7 Corren como valientes,

como guerreros escalan las murallas;

cada uno avanza en su puesto

sin descomponer las filas.

8 Nadie tropieza con su vecino,

cada cual sigue su ruta;

entre las saetas arremeten

sin romper la formación.

9 Asaltan la ciudad,

escalan la muralla,

suben hasta las casas,

a través de las ventanas

entran como ladrones.

Visión del Día de Yahvé.

10 ¡Ante ellos* tiembla la tierra,

se estremecen los cielos,

el sol y la luna se oscurecen

y las estrellas pierden su brillo*!

11 Yahvé alza la voz* al frente de su ejército,

porque son innumerables sus batallones,

porque es poderoso el ejecutor de sus órdenes,

porque es grande el Día de Yahvé

y muy terrible: ¿quién podrá soportarlo?

Invitación a la penitencia.

12 «Mas ahora —oráculo de Yahvé—

volved a mí de todo corazón,

con ayuno, con llantos y con duelo.»

13 Desgarrad vuestro corazón

y no vuestros vestidos;

volved a Yahvé, vuestro Dios,

porque él es clemente y compasivo,

lento a la cólera, rico en amor,

y se retracta de las amenazas.

14 ¡Quién sabe si volverá y se compadecerá,

y dejará a su paso bendición*,

ofrenda y libación

para Yahvé, vuestro Dios!

15 ¡Tocad la trompeta en Sión,

promulgad un ayuno,

convocad la asamblea,

16 congregad al pueblo,

purificad la comunidad*,

reunid a los ancianos,

congregad a los pequeños

y a los niños de pecho!

Que salga el esposo de su alcoba

y la esposa de su lecho.

17 Entre el atrio y el altar*

lloren los sacerdotes, ministros de Yahvé,

y digan: «¡Perdona, Yahvé, a tu pueblo,

y no entregues tu heredad a la deshonra

y a la burla de las naciones!

Que no se diga entre los pueblos:

¿Dónde está su Dios?»

2. RESPUESTA DE YAHVÉ

Fin del azote y liberación.

18 Yahvé sintió añoranza de su tierra

y se compadeció de su pueblo.

19 Respondió Yahvé y dijo a su pueblo:

«Yo os voy a enviar

el trigo, el mosto y el aceite

hasta saciaros,

y no os entregaré más

a la deshonra de las naciones.

20 Alejaré de vosotros al que viene del norte*,

lo arrojaré hacia una tierra desolada y desértica:

su vanguardia hacia el mar oriental,

hacia el mar occidental su retaguardia.

Y subirá su mal olor,

se extenderá su fetidez.»

(¡Porque él hace proezas!)

Anuncio de prosperidad.

21 No temas, suelo,

regocíjate y salta de júbilo,

porque Yahvé hace proezas.

22 No temáis, bestias del campo,

porque los pastos de la estepa reverdecen,

los árboles producen su fruto,

la higuera y la vid dan su riqueza.

23 ¡Habitantes de Sión, regocijaos,

alegraos en Yahvé, vuestro Dios!

Porque él os envía

la lluvia de otoño en su medida*,

y hace caer para vosotros los aguaceros

de otoño y primavera, como antaño*.

24 Las eras se llenarán de trigo,

los lagares rebosarán de mosto y aceite.

25 «Yo os compensaré de los años

en que os devoraron la langosta y el pulgón,

el saltamontes y la oruga,

el gran ejército,

que envié contra vosotros.

26 Comeréis en abundancia hasta hartaros,

y alabaréis el nombre de Yahvé vuestro Dios,

que hizo maravillas con vosotros.

(¡Mi pueblo no volverá a ser avergonzado!)

27 Y sabréis que yo estoy en medio de Israel;

¡que yo soy Yahvé, vuestro Dios, y no hay otro!

¡Y mi pueblo no volverá a ser avergonzado!»

II. La nueva era y el día de Yahvé

1. LA EFUSIÓN DEL ESPÍRITU*

31 «Después de esto

yo derramaré mi espíritu sobre todo mortal

y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas,

vuestros ancianos tendrán sueños,

vuestros jóvenes verán visiones.

2 Y hasta sobre siervos y siervas

derramaré mi espíritu* en aquellos días.

3 Y realizaré prodigios*

en el cielo y en la tierra,

sangre, fuego y columnas de humo.»

4 El sol se convertirá en tinieblas

y la luna en sangre,

ante la llegada del Día de Yahvé,

grande y terrible.

5 Y todos los que invoquen

el nombre de Yahvé se salvarán,

porque en el monte Sión y en Jerusalén

habrá una escapatoria,

como ha dicho Yahvé;

y entre los supervivientes

estarán los que llame Yahvé.

2. JUICIO DE LOS PUEBLOS*

Temas generales.

41 «Pues mirad: en esos días, en aquel tiempo,

cuando cambie la suerte de Judá y Jerusalén*,

2 reuniré a todos los pueblos

los haré bajar al Valle de Josafat*

y allí los juzgaré

porque dispersaron entre las naciones

a Israel*, mi pueblo y mi heredad,

y se repartieron mi tierra.

3 Sortearon a mi pueblo,

cambiaron al niño por una prostituta,

y vendieron a la niña por un trago de vino.»

Contra los fenicios y los filisteos *.

4 «Y vosotros, Tiro y Sidón y provincias filisteas,

¿qué queréis de mí?

¿Me exigís una recompensa?

Pues si queréis cobrarme,

¡muy pronto os pagaré vuestro merecido*!

5 Vosotros robasteis mi plata y mi oro,

os llevasteis mis mejores tesoros a vuestros templos,

6 y a los hijos de Judá y Jerusalén

los vendisteis a los griegos,

para alejarlos de su territorio.

7 Pues yo los reincorporaré

del lugar donde los vendisteis,

y os pagaré vuestro merecido:

8 entregaré vuestros hijos y vuestras hijas

en manos de los habitantes de Judá,

y ellos los venderán a los sabeos*,

a un pueblo lejano.

¡Lo ha dicho Yahvé!»

Convocatoria de los pueblos *.

9 Pregonadlo entre las naciones:

¡Declarad* la guerra santa,

movilizad a los valientes!

¡Que avancen y suban

todos los guerreros!

10 Forjad espadas de vuestras azadas

y lanzas de vuestras podaderas*,

y diga el cobarde: «¡Soy un valiente!»

11 ¡Daos prisa, venid,

todos los pueblos vecinos,

y congregaos allí!

(¡Yahvé, haz bajar a tus valientes*!)

12 «¡Que se movilicen y suban las naciones

al Valle de Josafat!

Pues allí me sentaré yo para juzgar

a todos los pueblos vecinos.

13 Meted la hoz,

porque la mies está madura;

venid a pisar,

que el lagar está lleno

y las tinajas rebosan:

tantos son sus delitos.»

14 ¡Multitudes y multitudes

en el Valle de la Decisión*!

Porque está cerca el Día de Yahvé

en el Valle de la Decisión.

El Día de Yahvé.

15 El sol y la luna se oscurecen

y las estrellas pierden su brillo.

16 Yahvé ruge desde Sión,

desde Jerusalén alza su voz:

¡el cielo y la tierra se estremecen!

Pero Yahvé será un refugio para su pueblo,

una fortaleza para los hijos de Israel.

17 «Sabréis entonces

que yo soy Yahvé vuestro Dios,

que habito en Sión, mi monte santo.

Jerusalén será lugar santo*

y los extranjeros no volverán a pasar por ella.»

3. ERA PARADISÍACA DE LA RESTAURACIÓN DE ISRAEL

18 Aquel día

los montes destilarán vino

y las colinas manarán leche,

por todas las torrenteras de Judá

correrán las aguas

y brotará una fuente del Templo de Yahvé

que regará el valle de las Acacias*.

19 Egipto quedará hecho una desolación

y Edom, un desierto desolado,

por su violencia contra los habitantes de Judá,

cuya sangre inocente derramaron en su tierra.

20 Pero Judá estará habitada siempre

y Jerusalén, de edad en edad.

21 «Yo vengaré su sangre, no la dejaré impune*»,

y Yahvé morará en Sión.

Comentario

Referencias Paralelas