2 Tesalonicenses

SEGUNDA EPÍSTOLA A LOS TESALONICENSES

Saludo.

11 Pablo, Silvano y Timoteo a la iglesia de los Tesalonicenses, en unión con Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo. 2 Gracia a vosotros y paz de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo.

Acción de gracias y palabras de aliento.

La retribución última.

3 Tenemos que dar en todo tiempo gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es justo, porque vuestra fe está progresando mucho y se acrecienta la mutua caridad de todos y cada uno de vosotros. 4 Hasta tal punto es así, que nosotros mismos os mencionamos con orgullo en las iglesias de Dios, por la tenacidad y la fe que demostráis en todas las persecuciones y tribulaciones que estáis pasando. 5 Esto es señal del justo juicio de Dios, en el que seréis declarados dignos del Reino de Dios, por cuya causa padecéis.

6 Porque es propio de la justicia de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, 7 y a vosotros, los atribulados, concederos el descanso junto con nosotros*, cuando el Señor Jesús se revele desde el cielo con sus poderosos ángeles, 8 en medio de una llama de fuego*, y tome venganza de los que no conocen a Dios y de los que no obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesús*. 9 Éstos sufrirán la pena de una ruina eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, 10 cuando venga en aquel día a ser honrado por sus santos y admirado por todos los que hayan creído* —pues nuestro testimonio ha sido creído por vosotros*.

11 Rogamos en todo tiempo por vosotros con este fin: que nuestro Dios os haga dignos de la vocación y lleve a término con su poder todo vuestro deseo de hacer el bien* y la actividad de la fe. 12 De este modo, el nombre de nuestro Señor Jesús será honrado gracias a vosotros, y vosotros gracias a él, conforme al don gratuito concedido por nuestro Dios y el Señor Jesucristo.

La Venida del Señor y sus señales precursoras*.

21 Por lo que respecta a la Venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, 2 que no permitáis que vuestro ánimo se altere por cualquier cosa, ni os alarméis por ciertas manifestaciones del Espíritu, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra, que os haga suponer que el Día del Señor es inminente. 3 Que nadie os engañe de ninguna manera*.

Primero tiene que venir la apostasía* y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición, 4 el Adversario* que se alza contra todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y proclamarse a sí mismo Dios. 5 ¿No os acordáis que ya os dije esto cuando estuve entre vosotros? 6 Vosotros sabéis qué es lo que ahora le retiene*, para que se manifieste en su momento oportuno. 7 Porque el misterio de la impiedad ya está actuando*. Tan sólo con que sea quitado de en medio el que ahora le retiene, 8 entonces se manifestará* el Impío, a quien el Señor* destruirá con el soplo de su boca, y aniquilará con la manifestación de su Venida.

9 La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás*, con toda clase de milagros, signos, prodigios engañosos 10 y todo tipo de maldades, que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado. 11 Por eso Dios les envía un poder seductor que les hace creer en la mentira, 12 para que sean condenados todos cuantos no creyeron en la verdad y prefirieron la iniquidad*.

Exhortación a la perseverancia*.

13 Nosotros, en cambio, debemos dar gracias en todo tiempo a Dios por vosotros, hermanos, amados del Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio* para concederos la salvación mediante la acción santificadora del Espíritu y la fe en la verdad. 14 Para esto os ha llamado por medio de nuestro Evangelio, para que alcancéis la gloria de nuestro Señor Jesucristo. 15 Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta*. 16 Que el mismo Señor nuestro Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente una consolación eterna y una esperanza dichosa, 17 os consuele y os afiance en toda obra y palabra buena.

31 Finalmente, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor siga propagándose y adquiriendo gloria*, como ocurre entre vosotros, 2 y para que nos veamos libres de los hombres perversos y malignos, porque no todos comparten la fe. 3 Fiel es el Señor; él os afianzará y os guardará del Maligno*. 4 En cuanto a vosotros, tenemos plena confianza en el Señor de que cumplís y cumpliréis cuanto os mandamos. 5 Que el Señor guíe vuestros corazones hacia el amor de Dios y la tenacidad de Cristo.

Advertencias sobre el desorden.

6 Hermanos, os mandamos en nombre del Señor Jesucristo que os apartéis de todo hermano que viva desordenadamente y no siga la tradición que recibisteis de nosotros.

7 Ya sabéis cómo debéis imitarnos*. Recordad que, cuando estuvimos entre vosotros, no vivimos desordenadamente, 8 ni comimos de balde el pan de nadie, sino que día y noche, con fatiga y cansancio, trabajamos para no ser una carga a ninguno de vosotros. 9 No porque no tengamos derecho, sino por daros en nosotros un modelo que imitar.

10 Además, cuando estuvimos entre vosotros os mandamos esto: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma*. 11 Porque nos hemos enterado que hay entre vosotros algunos que viven desordenadamente, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. 12 A ésos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan.

13 Vosotros, hermanos, no os canséis de hacer el bien. 14 Si alguno no obedece a lo que os decimos en esta carta, señaladle y no tratéis con él, para que se avergüence. 15 Pero no lo miréis como a enemigo, sino amonestadle como a hermano.

Ruego y despedida.

16 Que Él, el Señor de la paz, os conceda la paz siempre y en todos los órdenes*. El Señor sea con todos vosotros. 17 El saludo va de mi mano, Pablo. Ésta es la firma en todas mis cartas; así escribo. 18 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros*.

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Referencias Paralelas