MIQUEAS
11 Palabra de Yahvé dirigida a Miqueas de Moréset, en tiempos de Jotán, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá; y visiones sobre Samaría y Jerusalén.
I. El proceso de Israel
AMENAZAS Y CONDENAS
Juicio de Samaría *.
2 ¡Escuchad, pueblos todos;
atiende, tierra y cuanto la llena!
¡Sea testigo Yahvé* contra vosotros,
el Señor desde su santo Templo!
3 Mirad que Yahvé sale de su morada,
baja y camina sobre las alturas de la tierra.
4 Los montes se derriten debajo de él
y los valles se agrietan,
como la cera junto al fuego,
como aguas que se precipitan por la pendiente.
5 Todo esto por el delito de Jacob,
por los pecados de la casa de Israel.
¿Cuál es el delito de Jacob?
¿No es Samaría?
¿Cuál es el pecado de la casa de Judá*?
¿No es Jerusalén?
6 «Voy a convertir a Samaría
en un campo de ruinas,
en un plantío de viñas.
Haré rodar sus piedras por el valle,
dejaré desnudos sus cimientos.
7 Todos sus ídolos serán machacados,
todas sus ganancias* quemadas en el fuego;
aniquilaré todas sus imágenes,
porque con ganancias de prostitución las reunió
y a ganancias de prostitución tornarán.»
Lamentación sobre las ciudades de la Tierra Baja*.
8 Por eso lloraré y me lamentaré,
andaré descalzo y desnudo,
lanzaré aullidos como los chacales
y lamentos como los avestruces;
9 porque su herida* es incurable,
se ha extendido hasta Judá
y ha tocado la puerta de mi pueblo,
hasta Jerusalén.
10 ¡No lo contéis en Gat*,
en Cabón no lloréis!
¡En Bet Leafrá
revolcaos* en el polvo!
11 ¡Los habitantes de Safir
van desnudos al destierro!
¡De su ciudad no salen
los habitantes de Saanán!
¡Hay duelo en Bet Haesel
y no os podrá dar su ayuda*!
12 Está enferma de verdad
la población de Marot,
porque Yahvé ha hecho caer la desgracia
hasta las puertas de Jerusalén.
13 ¡Enganchad los caballos al carro,
habitantes de Laquis!
Allí comenzó el pecado de la hija de Sión,
en ti aparecieron los delitos de Israel.
14 Por eso darás el acta de divorcio
a Moreset Gat.
Bet Aczib* será una trampa
para los reyes de Israel.
15 ¡Aún te enviaré un conquistador,
habitante de Maresá!
Hasta Adulán marchará
la gloria de Israel*!
16 ¡Córtate el pelo y aféitate
por tus hijos queridos;
ensancha tu calva como la del buitre,
porque se van desterrados lejos de ti!
Contra los acaparadores.
21 ¡Ay de aquellos que planean injusticias,
que traman maldades en sus lechos
y al despuntar el día las ejecutan,
porque acaparan el poder!
2 Codician campos y los roban,
casas, y las usurpan;
atropellan* al hombre y a su casa,
al individuo y a su heredad.
3 Por eso, así dice Yahvé:
Mirad que yo planeo
contra esa gente una desgracia
de la que no podréis apartar vuestro cuello.
¡No caminaréis con arrogancia,
porque serán tiempos funestos!
4 Aquel día os dedicarán una copla,
y entonarán una elegía, diciendo:
«¡Estamos completamente arruinados;
han vendido la herencia de mi pueblo,
y no me la devuelven;
los invasores se rifan nuestros campos*!»
5 Pues bien: no tendréis a nadie
que reparta suertes
en la asamblea de Yahvé*.
El profeta de desgracias*.
6 «¡No farfulléis —farfullan ellos—;
que no farfullen de esa manera*!
¡No nos afectará la deshonra!
7 ¿Acaso está maldita la casa de Jacob?
¿Ha perdido Yahvé la paciencia?
¿Es ése su proceder?
¿No son propicias sus palabras*
para quien actúa correctamente?»
8 Sois vosotros los que os levantáis
como enemigos contra mi pueblo*.
Además de la túnica
les arrancáis el manto
a los que desfilan confiados
al regreso de la guerra.
9 Expulsáis de sus hogares confortables
a las mujeres de mi pueblo
y arrancáis a sus* niños
para siempre mi honor*.
10 «¡Levantaos y marchad,
que éste no es lugar de reposo!»
Por la impureza pagaréis hipoteca,
una hipoteca agobiante.
11 Si llegase un profeta
urdiendo* mentiras:
«Farfullaré para ti por vino y licor»,
ése sería un charlatán
digno de este pueblo.
Promesa de restauración*.
12 Voy a reunir a todo Jacob,
voy a congregar al resto de Israel;
los agruparé como ovejas en el redil,
como rebaño entre sus pastos;
alborotarán lejos de los hombres.
13 El que abre camino subirá delante
de ellos;
abrirán camino, pasarán la puerta,
y por ella saldrán;
su rey pasará delante de ellos,
y Yahvé a la cabeza.
Contra los jefes que oprimen al pueblo.
31 Pero yo digo:
Escuchad, jefes de Jacob,
y dirigentes de la casa de Israel:
¿No os corresponde conocer el derecho?
2 Pero vosotros odiáis el bien
y amáis el mal,
arrancáis la piel de encima,
y la carne de los huesos.
3 Los que han comido
la carne de mi pueblo,
han arrancado su piel,
han roto sus huesos
y lo han despedazado
como carne* en el caldero,
como tajadas en la olla,
4 clamarán a Yahvé,
pero él no les responderá:
entonces les esconderá su rostro
por los crímenes que cometieron.
Contra los profetas corruptos*.
5 Esto dice Yahvé contra los profetas
que extravían a mi pueblo,
los que, mientras mastican con sus dientes,
gritan: «¡Paz!»,
pero a quien no pone nada en su boca
le declaran la guerra santa.
6 Por eso, tendréis noche sin visiones
y oscuridad sin presagios;
¡se pondrá el sol para los profetas,
el día se oscurecerá sobre ellos!
7 Los videntes se verán abochornados,
los adivinos quedarán en ridículo;
y todos se taparán la barba,
porque Dios no responde.
8 Yo, en cambio, estoy lleno de fuerza,
de espíritu de Yahvé,
de justicia y de valor
para denunciar a Jacob su delito
y a Israel su pecado.
A los dirigentes: anuncio de la ruina de Sión.
9 Escuchad esto,
jefes de la casa de Jacob
y dirigentes de la casa de Israel,
que aborrecéis la justicia
y torcéis* todo el derecho,
10 que edificáis a Sión con sangre
y a Jerusalén con crímenes*.
11 Sus jefes juzgan con soborno,
sus sacerdotes enseñan* a sueldo,
sus profetas vaticinan por dinero,
y se apoyan en Yahvé diciendo:
«¿No está Yahvé en medio de nosotros?
¡No nos alcanzará ningún mal!»
12 Por eso, por culpa vuestra,
Sión será un campo arado,
Jerusalén, un montón de ruinas,
y el monte del templo,
un cerro agreste.
II. Promesas a Sión
El reino futuro de Yahvé en Sión*.
41 En días futuros,
el monte del templo de Yahvé
se asentará en la cima de los montes
y se alzará por encima de las colinas.
Acudirán a él los pueblos,
2 llegarán naciones numerosas,
que dirán:
«Venid, subamos al monte de Yahvé,
al Templo del Dios de Jacob;
él nos enseñará sus caminos
y nosotros seguiremos sus senderos.»
Pues de Sión saldrá la Ley
y de Jerusalén la palabra de Yahvé.
3 Él juzgará entre pueblos numerosos,
y arbitrará entre naciones poderosas*;
convertirán sus espadas en azadas,
y sus lanzas en podaderas.
No levantará la espada
nación contra nación,
ni se adiestrarán más para la guerra.
4 Se sentará cada cual bajo su parra
y su higuera, sin que nadie le inquiete,
¡Yahvé Sebaot ha hablado!
5 Pues todos los pueblos caminan
cada uno en el nombre de sus dioses,
pero nosotros caminamos
en el nombre de Yahvé, nuestro Dios,
para siempre jamás*.
Reunión en Sión del rebaño disperso*.
6 Aquel día —oráculo de Yahvé—
yo recogeré a la (oveja) coja,
reuniré a la descarriada
y a la que yo he maltratado.
7 Con las cojas formaré un resto,
con las alejadas una nación fuerte.
Entonces reinará Yahvé sobre ellos
en el monte Sión,
desde ahora y para siempre.
8 Y tú, torre del rebaño,
colina de la hija de Sión*,
recobrarás la soberanía de antaño,
la realeza volverá
a la hija de Jerusalén.
Asedio, destierro y liberación de Sión*.
9 Y ahora, ¿por qué gritas tanto?
¿Es que no tienes rey,
o ha perecido tu consejero,
que tienes convulsiones como parturienta?
10 ¡Retuércete y grita*,
hija de Sión, como parturienta,
porque ahora vas a salir de la ciudad,
y habitarás en el campo!
Irás a Babilonia
y allí serás liberada;
allí te rescatará Yahvé
de la mano de tus enemigos.
Las naciones trilladas en la era*.
11 Ahora se reúnen contra ti
numerosas naciones,
diciendo: «¡Que sea profanada
y que nuestros ojos se recreen en Sión!»
12 Pero ellos no conocen
los planes de Yahvé
ni comprenden su designio:
que los ha reunido
como gavillas en la era.
13 ¡Levántate y trilla, hija de Sión!
Que yo te daré cuernos de hierro,
y pezuñas de bronce:
triturarás a pueblos numerosos,
consagrarás a Yahvé su botín,
y su riqueza al Señor de toda la tierra.
Decadencia y gloria de la dinastía de David*.
14 ¡Y ahora se reúnen en cuadrillas,
nos estrechan el cerco,
con vara golpean la mejilla
del juez de Israel!
51 En cuanto a ti, Belén Efratá,
la menor* entre los clanes de Judá,
de ti sacaré al que ha de ser
el gobernador de Israel;
sus orígenes son antiguos,
desde tiempos remotos*.
2 Por eso, él* los abandonará hasta el momento
en que la parturienta* dé a luz
y el resto de sus hermanos vuelva
con los hijos de Israel.
3 Pastoreará firme
con la fuerza de Yahvé,
con la majestad del nombre de Yahvé su Dios.
Vivirán bien,
porque entonces él crecerá
hasta los confines de la tierra.
El vencedor futuro de Asiria*.
4 Él será la paz.
Cuando Asiria invada nuestra tierra,
y pise nuestro suelo*,
le opondremos siete pastores
y ocho capitanes.
5 Ellos pastorearán
a Asiria con la espada,
y al país de Nemrod con el acero*.
Él nos librará de Asiria,
cuando invada nuestra tierra,
y pise nuestro territorio.
Papel futuro del Resto entre las naciones*.
6 El resto de Jacob será
en medio de pueblos numerosos
como rocío que viene de Yahvé,
como lluvia sobre la hierba,
que no espera al hombre
ni depende de los humanos.
7 El resto de Jacob será entre las naciones,
en medio de pueblos numerosos,
como león entre los animales de la selva,
como leoncillo en un rebaño de ovejas,
que si pasa, pisotea y desgarra,
y no hay quien defienda.
Yahvé suprimirá todos los peligros*.
8 ¡Levanta tu mano contra tus adversarios
y que todos tus enemigos sean eliminados!
9 Aquel día —oráculo de Yahvé—
yo eliminaré tus caballos,
y destruiré tus carros;
10 yo eliminaré las ciudades de tu tierra,
y demoleré todas tus fortalezas;
11 yo eliminaré de tu mano
las hechicerías,
y no te quedarán más adivinos;
12 yo eliminaré en medio de ti
tus estatuas y tus estelas,
y no volverás a postrarte
ante la obra de tus manos;
13 yo derribaré en medio de ti
tus postes sagrados
y destruiré tus ídolos*.
14 ¡Con cólera y furor me vengaré
de las naciones que no escucharon!
III. Nuevo proceso de Israel
REPROCHES Y AMENAZAS
Yahvé pleitea con su pueblo*.
61 Escuchad lo que dice Yahvé:
«¡Levántate,
llama a juicio a los montes
y que las colinas escuchen tu voz*!»
2 Escuchad, montes, el juicio de Yahvé,
prestad oído*, cimientos de la tierra,
pues Yahvé entabla juicio
con su pueblo,
se querella contra Israel:
3 «Pueblo mío, ¿qué te he hecho?
¿En qué te he molestado?
Respóndeme*.
4 Pues yo te saqué del país de Egipto,
te rescaté de la esclavitud
y mandé delante de ti a Moisés,
Aarón y María.
5 Pueblo mío,
recuerda lo que maquinaba
Balac, rey de Moab,
y lo que le contestó Balaán,
hijo de Beor,
…desde Sitín hasta Guilgal,
para que comprendas la justicia de Yahvé*.»
6 —«¿Con qué me presentaré ante Yahvé
y me inclinaré ante el Dios de lo alto?
¿Me presentaré con holocaustos,
con terneros añojos?
7 ¿Aceptará Yahvé miles de carneros,
miríadas de ríos de aceite?
¿Ofreceré mi primogénito por mi delito,
el fruto de mis entrañas por mi propio pecado*?»
8 —«Se te ha hecho saber*,
hombre, lo que es bueno,
lo que Yahvé quiere de ti:
tan sólo respetar el derecho,
amar la lealtad
y proceder humildemente
con tu Dios.»
Contra los defraudadores en la ciudad.
9 La voz de Yahvé grita a la ciudad:
¡Escuchad,
tribu y consejo de la ciudad*!
10 ¿Tengo que soportar
la casa del malvado
con riquezas injustas
y una medida escasa e indignante?
11 ¿Daré por justa* la balanza tramposa
y la bolsa de pesas fraudulentas?
12 *¡Sus ricos están llenos de violencia,
sus habitantes dicen falsedades
y tienen lenguas mentirosas!
13 Pues ahora yo comienzo* a herirte,
a devainicioe por tus pecados.
14 Comerás, pero no te saciarás,
el hambre* devorará tus entrañas.
Guardarás, pero no salvarás,
y lo que salves lo entregaré a la espada.
15 Sembrarás, pero no segarás;
pisarás la aceituna,
pero no te ungirás con aceite;
harás mosto, pero no beberás vino.
El ejemplo de Samaría.
16 Tú observas los decretos de Omrí,
todas las acciones de la casa de Ajab
y te conduces según sus consejos,
para que yo te convierta en ruina
y a tus habitantes en rechifla,
y tengáis que soportar
la humillación de mi pueblo*.
La injusticia generalizada.
71 ¡Ay de mí, que me parezco
a las recolecciones de verano,
a las rebuscas de la vendimia!
¡Ni un racimo que comer*,
ni una breva de las que me gustan!
2 ¡Los fieles han desaparecido del país,
no queda un justo entre los hombres!
Todos planean asesinatos,
cada cual tiende trampas a su hermano.
3 Adiestran sus manos para el mal*:
el príncipe impone exigencias,
el juez actúa por soborno,
el poderoso declara su propia codicia
y él y ellos lo traman.
4 Su bondad es como un cardo,
su rectitud como un espino.
¡El día del juicio
y de su inspección ha llegado!
¡Ahora vendrá su desgracia*!
5 ¡No os fiéis del compañero,
no confiéis en el amigo;
guarda las puertas de tu boca,
de la que duerme en tus brazos!
6 Porque el hijo deshonra al padre,
la hija se alza contra su madre,
la nuera contra su suegra,
y los enemigos de cada cual
son los de su casa.
7 Pero yo aguardo a Yahvé,
espero en el Dios de mi salvación:
mi Dios me escuchará*.
IV. Esperanzas
Sión bajo los insultos de su enemiga*.
8 No te alegres por mí, enemiga mía,
pues aunque caí, me levantaré,
y aunque estoy postrada en tinieblas,
Yahvé es mi luz.
9 Soportaré la cólera de Yahvé,
pues he pecado contra él,
hasta que juzgue mi causa
y me haga justicia.
Él me sacará a la luz,
y yo contemplaré su salvación.
10 Lo verá mi enemiga
y se cubrirá de vergüenza,
ella que me decía:
«¿Dónde está Yahvé tu Dios?»
¡Mis ojos se regodearán en ella
cuando sea pisoteada
como el fango de las calles!
Oráculo de restauración*.
11 ¡Llega el día de reedificar tus muros!
¡El día de ensanchar tus fronteras,
12 el día en que vendrán hasta ti
desde Asiria hasta Egipto,
desde Egipto hasta el Río,
de mar a mar, de monte a monte*!
13 Y el país quedará desolado
por culpa de sus habitantes,
en pago por su conducta*.
Oración contra las naciones.
14 Apacienta a tu pueblo con tu cayado,
el rebaño de tu heredad,
que vive solitario en el bosque,
en medio del Carmelo*.
Que pasten en Basán y en Galaad
como en los tiempos antiguos.
15 Como cuando saliste del país de Egipto,
haznos ver* prodigios.
16 Lo verán las naciones
y se avergonzarán
de toda su prepotencia;
pondrán la mano en la boca
y sus oídos quedarán sordos.
17 Lamerán el polvo como la serpiente,
como los reptiles de la tierra.
¡Se estremecerán desde sus guaridas,
vendrán temblando hacia Yahvé nuestro Dios,
y tendrán miedo de ti!
Llamada al perdón de Dios*.
18 ¿Qué Dios hay como tú,
que perdone el pecado
y absuelva al resto de su heredad?
No mantendrá para siempre su cólera,
pues ama la misericordia;
19 volverá a compadecerse de nosotros,
destruirá nuestras culpas
y arrojará al fondo del mar
todos nuestros pecados*!
20 Y mantendrás tu fidelidad a Jacob
y tu amor a Abrahán,
como juraste a nuestros antepasados,
desde los días de antaño*.