HABACUC
Título.
11 Oráculo* que tuvo en visión el profeta Habacuc.
I. Diálogo entre el profeta y su Dios
Primera queja del profeta: la bancarrota de la justicia*.
2 ¿Hasta cuándo, Yahvé, pediré auxilio,
sin que tú escuches,
clamaré a ti: «¡Violencia!»
sin que tú salves?
3 ¿Por qué me haces ver injusticias,
mientras tú miras la opresión?
¡Ante mí hay rapiña y violencia,
se suscitan querellas y discordias!
4 Pues la ley se desvirtúa,
no se hace justicia.
¡El impío asedia al justo,
por eso se pervierte la justicia!
Primer oráculo.
Los caldeos, azote de Dios*.
5 Mirad a las naciones, contemplad,
quedad estupefactos, atónitos:
voy a hacer* una obra en vuestros días
que no creeríais si os la contasen.
6 Pienso movilizar a los caldeos,
un pueblo cruel y fogoso*,
que recorre las anchuras de la tierra,
para adueñarse de países ajenos.
7 Es terrible y espantoso,
impone su ley y su poder*;
8 son más raudos que panteras sus caballos,
más ágiles que lobos esteparios.
Sus jinetes galopan,
vienen de lejos sus jinetes,
vuelan como águila que se lanza a devorar.
9 Llegan todos para hacer violencia,
son sus rostros ardientes,
como un viento del este*,
amontonan cautivos como arena.
10 Se burla de los reyes,
los soberanos le sirven de irrisión;
se ríe de toda fortaleza,
levanta un terraplén* y la toma.
11 Después cambia el viento y desaparece*,
culpable por hacer de su fuerza su dios.
Segunda queja del profeta:
Las vejaciones del opresor*.
12 ¿No eres tú desde antiguo*, Yahvé,
mi Dios, mi santo? ¡Tú no mueres*!
¡Para juzgar lo pusiste, Yahvé,
oh Roca*, fiscal lo nombraste*!
13 Tus ojos puros no pueden ver el mal,
eres incapaz de contemplar la opresión.
¿Por qué ves a los traidores
y callas cuando traga el impío
al que es más justo que él?
14 Tratas a los hombres como a peces del mar,
como a reptiles que no tienen amo.
15 A todos los pesca* con anzuelo,
los apresa en su red,
los recoge en su copo.
Por eso lo celebra y lo festeja,
16 por eso sacrifica a su red
y ofrece incienso a su copo,
pues por ellos abunda su presa,
su comida es suculenta.
17 Por eso vacía su red sin cesar*,
matando naciones sin piedad.
Segundo oráculo.
El justo vivirá por su fidelidad.
21 Mi puesto de guardia ocuparé,
arriba en la muralla me pondré,
atento para ver lo que me dice,
lo que responde a mi reproche*.
2 Yahvé me respondió de este modo:
«Escribe la visión,
ponla clara en tablillas
para que pueda leerse de corrido.
3 Porque tiene su fecha* la visión,
aspira* a la meta y no defrauda;
si se atrasa, espérala,
pues vendrá ciertamente, sin retraso.
4 Sucumbirá quien* no tiene el alma recta,
mas el justo por su fidelidad vivirá*.»
II. Maldiciones contra el opresor
Preludio.
5 ¡Ciertamente es traidora la riqueza*!
¡Es hombre fatuo y nada conseguirá
el que abre sus fauces como el Seol;
como la muerte, él nunca se sacia,
atrapa para sí a las naciones,
acapara para sí los pueblos todos!
6 ¿No pronunciarán todos éstos contra él
sátiras, adivinanzas y enigmas?
Dirán*:
Las cinco imprecaciones.
I
¡Ay* del que se enriquece con lo ajeno
(¿hasta cuándo?)
y se carga de prendas empeñadas!
7 Vendrán de repente tus acreedores,
se despertarán tus vejadores,
te convertirás en su presa.
8 Por haber saqueado a tantas naciones,
serás saqueado por el resto de los pueblos*,
por tus crímenes, por la violencia al país,
a la ciudad y a todos los que la habitan.
II
9 ¡Ay* de quien saca ganancia
inmoral para su casa,
para poner su nido en lo alto
y escapar a la garra del mal!
10 ¡Planeaste la deshonra de tu casa:
al derribar* a tantas naciones,
tú mismo te malogras!
11 Porque la piedra grita desde el muro,
y la viga de madera le responde*.
III
12 ¡Ay* de quien construye con sangre una ciudad,
y funda un pueblo en la injusticia!
13 ¿No* decide Yahvé Sebaot
que los pueblos se fatiguen para el fuego
y las gentes se agoten para nada?
14 ¡Pues la tierra acabará llenándose
del conocimiento de la gloria de Yahvé,
como las aguas llenan el mar!
IV
15 ¡Ay* del que emborracha a sus vecinos,
y les añade su droga* hasta embriagarlos,
para mirar después su desnudez!
16 ¡Te has saciado de ignominia, no de gloria!
¡Bebe también y enseña tu prepucio*!
¡Te pasa la copa la diestra de Yahvé,
y la ignominia superará a tu gloria!
17 Pues la violencia hecha al Líbano* te cubrirá
y la matanza de animales te* aterrará
(por tus crímenes, por la violencia al país,
a la ciudad y a todos los que la habitan*).
V
19 ¡Ay* de quien dice al madero: «Despierta»,
«Levántate», a la piedra que no habla!
¿Podrán transmitir un oráculo*?
¡Aunque están cubiertos de oro y plata,
no hay un soplo de vida en su interior!
18 ¿De qué sirve un ídolo, obra de escultor,
si es imagen fundida, oráculo engañoso?
¿Puede en él confiar su creador,
artífice de ídolos mudos?
20 Mas Yahvé está en su santo Templo*:
¡silencio ante él, tierra entera*!
III. Llamada a la intervención de Yahvé
31 Oración* del profeta Habacuc*, en el tono de las lamentaciones.
Preludio. Súplica.
2 ¡Yahvé, he oído tu fama*,
he visto tu obra, Yahvé*!
¡En medio de los años* hazla revivir
en medio de los años dala a conocer*,
aun en la ira acuérdate de la compasión!
Teofanía. La llegada de Yahvé.
3 Viene Eloah de Temán,Pausa.
el Santo, del monte Parán*.
Su majestad cubre los cielos,
de su gloria está llena la tierra.
4 Su fulgor* es como la luz,
rayos* tiene que saltan de su mano;
allí se oculta su poder.
5 Ante él marcha la Peste,
la Fiebre* va tras sus pasos.
6 Se planta y tiembla la tierra,
mira y estremece a las naciones;
se desmoronan los montes eternos,
se hunden los collados antiguos*,
¡sus senderos de siempre!
El combate de Yahvé.
7 En apuros veo las tiendas de Cusán,
tiemblan los pabellones de Madián*.
8 ¿Arde tu cólera, Yahvé*, contra los ríos,
contra el mar tu furor*,
cuando montas tus caballos,
tus carros victoriosos?
9 Desnudas y aprestas tu arco, Pausa.
llenas tu aljaba de saetas*.
Hiendes con ríos la tierra*;
10 te ven y se espantan los montes,
pasa un diluvio de agua,
el abismo* alza su voz,
levanta en alto sus manos.
11 Sol y luna se paran donde están,
a la luz de tus raudas saetas,
al fulgor deslumbrante de tu lanza.
12 Con furia caminas por la tierra,
con cólera aplastas naciones.
13 Sales a salvar a tu pueblo,
a salvar a tu ungido*.
Derrumbas la casa del impío, Pausa.
desnudas sus cimientos hasta el fondo.
14 Traspasas con tus dardos la cabeza de sus nobles,
lanzados para dispersarnos* con su estrépito,
cuando iban a devorar al pobre en su escondrijo.
15 Surcas el mar con tus caballos,
entre el estrépito de aguas caudalosas.
Conclusión: Temor humano y fe en Dios.
16 ¡Lo he oído y se estremecen* mis entrañas,
lo he escuchado y titubean mis labios,
un temblor penetra en mis huesos,
al andar tiemblan mis pasos*!
Espero tranquilo el día de la angustia,
que caerá sobre el pueblo que nos asalta.
17 (Pues la higuera no retoñará,
ni habrá en las viñas recolección.
Fallará la cosecha del olivo,
los campos no darán sus frutos,
faltarán las ovejas en el aprisco,
no habrá ya vacas en los establos*.)
18 ¡Pero yo me alegraré en Yahvé,
gozaré del Dios de mi salvación!
19 Yahvé mi señor es mi fuerza,
él me da pies como de cierva,
y me hace caminar por las alturas*.
Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda*.