La fórmula del bautismo
Introducción
Algunas comunidades, sobre todo los pentecostales unitarios, también llamados “solo Jesús”, sostienen que el bautismo válido debe hacerse diciendo únicamente “en el nombre de Jesucristo”. Se basan en varios textos de los Hechos de los Apóstoles. Detrás de esta práctica hay una doctrina: niegan la Trinidad y enseñan que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son tres Personas, sino tres modos de manifestarse de una sola persona, Jesús. Para ellos, “Jesús” sería el nombre único de los tres.
Este movimiento nació en Estados Unidos hacia 1913. Su postura tiene problemas bíblicos, lingüísticos e históricos serios, que examinaremos uno por uno.1
I. El mandato de Cristo
«Jesús se acercó a ellos y les habló así: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”» — Mateo 28,18-19
Es el mandato del Cristo resucitado, el texto más directo sobre la fórmula del bautismo en todo el Nuevo Testamento. Hay tres cosas que observar.
“En el nombre”, en singular. Jesús no dice “en los nombres”, sino “en el nombre”. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo comparten un solo nombre divino porque son un solo Dios.2
Con toda su autoridad. Jesús da este mandato después de decir “me ha sido dado todo poder”. Ningún apóstol tendría autoridad para cambiar lo que Cristo mandó con todo su poder.
Es el único texto que contiene una fórmula pronunciada por Jesús. Los demás textos del Nuevo Testamento son relatos de bautismos, no instrucciones sobre las palabras que hay que decir.
II. “En el nombre de” significa “con la autoridad de”
Aquí está el centro del debate. En el lenguaje bíblico, hacer algo “en el nombre de” alguien significa hacerlo con su autoridad, por su mandato y en su representación. No significa necesariamente pronunciar su nombre.3
«¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!» — Mateo 21,9
Nadie pensaba que Jesús entraba en Jerusalén pronunciando la palabra “Señor”: venía con la autoridad de Dios.
«Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís.» — Juan 5,43
Jesús no quiere decir que repetía el nombre del Padre, sino que su misión venía del Padre.
«Y todo cuanto hagáis, de palabra y de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre.» — Colosenses 3,17
Pablo pide hacer “todo” en el nombre del Señor Jesús: comer, trabajar, hablar. Es evidente que no se refiere a pronunciar su nombre en cada acción, sino a hacerlo todo según su voluntad y para su gloria.
III. Los Hechos describen, no dictan una fórmula
«Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para perdón de vuestros pecados.» — Hechos 2,38
«Solamente estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús.» — Hechos 8,16
«Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo.» — Hechos 10,48
«Al oír esto, se hicieron bautizar en el nombre del Señor Jesús.» — Hechos 19,5
Ninguno de estos textos dice “pronunciando solo las palabras: en el nombre de Jesús”. Son relatos que explican qué bautismo se recibió: el bautismo cristiano, el que Jesús mandó, a diferencia de otros bautismos de la época, como el de Juan. Un juez que dicta sentencia “en nombre de la República” no pronuncia la palabra “República” en cada frase: ejerce la autoridad que la República le dio.
Hay una prueba histórica muy clara. La Didaché, un manual cristiano del siglo I, manda bautizar “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (7,1). Y pocos capítulos después, el mismo documento habla de “los bautizados en el nombre del Señor” (9,5). Para los primeros cristianos no había contradicción: la fórmula era trinitaria, y “en el nombre del Señor” era una forma de describir el bautismo cristiano.4
IV. “¿Pues qué bautismo habéis recibido?”
«Les preguntó: “¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando abrazasteis la fe?” Ellos contestaron: “Pero si nosotros no hemos oído decir siquiera que exista el Espíritu Santo.” Él replicó: “¿Pues qué bautismo habéis recibido?” “El bautismo de Juan”, respondieron.» — Hechos 19,2-3
Cuando Pablo descubre que estos discípulos nunca habían oído hablar del Espíritu Santo, deduce de inmediato que no habían recibido el bautismo cristiano. ¿Por qué? Porque quien recibía el bautismo cristiano no podía ignorar al Espíritu Santo, que se nombraba en él. El pasaje que los unitarios usan para defender su fórmula (Hch 19,5) da a entender, en su contexto, que el bautismo cristiano incluía al Espíritu Santo.
V. El modelo del Jordán
«Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.”» — Mateo 3,16-17
En el bautismo de Jesús se manifiestan a la vez las tres Personas: el Hijo es bautizado en el agua, el Espíritu desciende sobre Él y el Padre habla desde el cielo. No es una persona que cambia de “modo”, porque las tres actúan al mismo tiempo. Por eso Cristo manda bautizar “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”: la fórmula reproduce lo que ocurrió en el Jordán.5
VI. El testimonio de la Iglesia primitiva
Algunos afirman que Mateo 28,19 fue añadido después. Pero ningún manuscrito del Evangelio de Mateo omite la fórmula trinitaria. La acusación se apoya en que Eusebio de Cesarea, en el siglo IV, a veces citaba el versículo de forma abreviada (“haced discípulos… en mi nombre”). Sin embargo, el mismo Eusebio lo cita completo en otros escritos, y la costumbre de citar de memoria y abreviando era común en su época.6 Además, la fórmula trinitaria está atestiguada mucho antes de Eusebio:
«Bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, en agua viva.» — Didaché 7,1 (siglo I)
San Justino, hacia el año 155, describe el bautismo cristiano invocando al Padre, a Jesucristo y al Espíritu Santo. Y Tertuliano, a comienzos del siglo III, escribió contra Práxeas, que enseñaba lo mismo que hoy los unitarios. Le respondió que en el bautismo no se nos sumerge una sola vez, sino tres, una por cada Persona, porque Cristo mandó bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.7
VII. “Jesús es el nombre de los tres”
Es el argumento central de los unitarios: el “nombre” singular de Mateo 28,19 sería “Jesús”, porque el Padre, el Hijo y el Espíritu serían la misma persona.
«Y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre.» — Juan 14,16
Pero en este versículo Jesús habla de tres: Él pide, el Padre da y el Espíritu es “otro” Paráclito. Uno no se pide a sí mismo ni se envía a sí mismo como “otro”. Mateo 28,19 tampoco dice “en el nombre del Padre-Hijo-Espíritu”, sino que repite “y del… y del…”, distinguiendo a cada uno. El nombre es uno porque Dios es uno; las Personas son tres porque la Escritura las distingue. Este punto se desarrolla en el tema de la Santísima Trinidad.
La fórmula trinitaria tiene, además, una ventaja: identifica con precisión a quién se confiesa. No a un Jesús cualquiera, sino al Hijo eterno, enviado por el Padre, que nos da el Espíritu Santo.8
VIII. Los efectos del bautismo son obra de la Trinidad
«Él nos salvó, no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia, por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo.» — Tito 3,5
«Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo.» — Gálatas 3,26-27
El bautismo nos hace hijos del Padre, nos reviste de Cristo, el Hijo, y nos regenera por el Espíritu Santo. Hechos 2,38 lo dice en una frase: el bautismo da el perdón de los pecados y “el don del Espíritu Santo”. La Trinidad no es un adorno en el bautismo: es quien lo realiza.9
IX. ¿Es válido un bautismo solo “en el nombre de Jesús”?
«Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.» — Efesios 4,5
La Iglesia católica reconoce como válido el bautismo de otras comunidades cristianas cuando se realiza con agua y con la fórmula trinitaria. Pero enseña que la fórmula de Cristo es necesaria para la validez del sacramento, y por eso no reconoce los bautismos que la cambian, aunque sea con buena intención. Si una persona bautizada solo “en el nombre de Jesús” desea entrar en la Iglesia católica, recibe el bautismo con la fórmula que Cristo mandó.10
Resumen del argumento
Objeción unitaria | Respuesta |
|---|---|
"Los Hechos dicen: en el nombre de Jesús" | Son relatos que describen el bautismo cristiano, hecho por mandato de Cristo (Mt 28,19) |
"Hay que pronunciar solo el nombre de Jesús" | "En el nombre de" significa "con la autoridad de" (Jn 5,43; Col 3,17) |
"Mateo 28,19 es una interpolación" | Ningún manuscrito lo omite, y la Didaché del siglo I lo confirma |
"Jesús es el nombre de los tres" | La Escritura distingue a las tres Personas, como en el Jordán (Mt 3,16-17; Jn 14,16) |
"Los apóstoles corrigieron a Jesús" | Ningún apóstol podía cambiar el mandato de Cristo resucitado |
Conclusión
-
Cristo resucitado mandó bautizar “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28,19).
-
“En el nombre de” significa “con la autoridad de”, no “pronunciando solo un nombre”.
-
Los Hechos describen el bautismo cristiano; no dictan una fórmula distinta.
-
En el Jordán se manifestaron las tres Personas a la vez (Mt 3,16-17).
-
Los primeros cristianos bautizaban con la fórmula trinitaria, como lo atestiguan la Didaché, san Justino y Tertuliano.
-
Los efectos del bautismo son obra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Tit 3,5).
No es lo mismo describir algo que dar la orden de cómo hacerlo. Cuando los Hechos dicen que los apóstoles bautizaban “en el nombre de Jesucristo”, no están corrigiendo a Jesús, sino contando que hicieron lo que Él mandó. Bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo no es contradecir a Jesús: es obedecerle, porque Él mismo, con todo poder en el cielo y en la tierra, así lo ordenó.
Notas bibliográficas
1 Sobre el modalismo y la distinción real de las Personas divinas: Catecismo de la Iglesia Católica (CEC), n. 253-256.
2 CEC, n. 233: los cristianos son bautizados “en el nombre”, no “en los nombres”, porque no hay más que un solo Dios.
3 W. Bauer – F. W. Danker, A Greek-English Lexicon of the New Testament (BDAG), 3.ª ed., Chicago, 2000, voz ὄνομα.
4 Didaché, 7, 1 y 9, 5.
5 CEC, n. 535-536 y 1224.
6 Eusebio de Cesarea, Demostración evangélica, III, 6 (forma abreviada). La forma completa aparece en su Carta a la Iglesia de Cesarea (325), escrita tras el Concilio de Nicea.
7 San Justino, Primera Apología, 61. Tertuliano, Sobre el bautismo, 13, y Contra Práxeas, 26.
8 Véase el tema “La Santísima Trinidad”. CEC, n. 249 y 252.
9 CEC, n. 1262-1265.
10 CEC, n. 1240 y 1256. Código de Derecho Canónico, can. 849 y 869. Congregación para la Doctrina de la Fe, Respuestas a preguntas propuestas sobre la validez del bautismo conferido con las fórmulas “Yo te bautizo en el nombre del Creador, y del Redentor, y del Santificador”… (2008) y Nota doctrinal sobre la modificación de la fórmula sacramental del bautismo (2020).