BAC vol. 19
Salmo 25, I
EXPOSICIÓN PRIMERA DEL SALMO 25
-
[v.1] De David mismo. El salmo puede atribuirse no a David mismo, al mediador, el hombre Cristo Jesús1, sino a toda la Iglesia, ya perfectamente establecida en Cristo.
-
Júzgame, Señor, porque yo he caminado en mi inocencia. Júzgame, Señor, porque después de la misericordia que por adelantado me has dado, tengo algún mérito de mi inocencia, cuyo camino he guardado. Y pues espero en el Señor, no me harán vacilar: sin embargo, aun así, pues espero no en mí sino en el Señor, permaneceré en él.
-
[v.2—3] Ponme a prueba, Señor, y sondéame: sin embargo, para que ninguno de mis secretos se me oculte, ponme a prueba, Señor, y sondéame, a fin de que me hagas conocido no para ti, a quien nada se le oculta, sino a mí mismo y a los hombres. Quema mis riñones y mi corazón: aplica cual fuego una purga medicinal a mis placeres y a mis pensamientos. Porque tu misericordia está ante mis ojos: porque, para que ese fuego no me consuma, están ante mis ojos no mis méritos, sino tu misericordia, gracias a la cual me has conducido a esta clase de vida. Y me he complacido en tu verdad: y porque me ha desagradado mi mentira y, en cambio, me ha complacido tu verdad, también yo mismo te he agradado con ella y en ella.
-
[v.4] No me he sentado con una asamblea de vanidad: no he optado por arrimar mi corazón a quienes se esfuerzan en tomar medidas para ser felices con el disfrute de las realidades pasajeras, cosa imposible. Y no entraré con quienes llevan a cabo iniquidades: y porque esa es la causa de todas las iniquidades, por eso, no tendré escondida complicidad con quienes llevan a cabo iniquidades.
-
[v.5] Odio la reunión de los malignos: ahora bien, para que se llegue a esa asamblea de vanidad, se hacen las reuniones de los malvados, a las que odio. Y no me sentaré con los impíos: y, por eso, no me sentaré con tal asamblea, con los impíos, esto es, no pactaré con ellos. Y no me sentaré con los impíos.
-
[v.6] Lavaré entre los inocentes mis manos: purificaré entre los inocentes mis obras; lavaré entre los inocentes mis manos, con las que abrazaré tus cosas sublimes. Y rodearé tu altar, Señor.
-
[v.7] Para oír la voz de tu alabanza: para aprender cómo alabarte. Y narrar todas tus maravillas: y, cuando las haya aprendido, expondré todas tus maravillas.
-
[v.8] Señor, he amado la belleza de tu casa: de tu Iglesia. Y el lugar de la morada de tu gloria: donde, por ser tu morada, eres glorificado.
-
[v.9] No hagas perecer con los impíos mi alma: con los que te odian, pues, no hagas perecer mi alma, que ama la belleza de tu casa. Ni mi vida con los hombres sanguinarios: ni con los que odian a su prójimo. Efectivamente, los dos preceptos embellecen tu casa.
-
[v.10] En cuyas manos hay iniquidades: así, pues, no me hagas perecer con los impíos y los sanguinarios, cuyas obras son inicuas. Su diestra está repleta de regalos: y lo que les ha sido dado para alcanzar la salvación eterna, lo han desviado para recibir regalos de este mundo, pues piensan que la piedad es fuente de ingresos2.
-
[v.11] Por mi parte, yo he caminado en mi inocencia; rescátame y ten piedad de mí: me valga para la perfección de la liberación tan alto precio de la sangre de mi Señor, y en los peligros de esta vida no me abandone tu misericordia.
-
[v.12] Mi pie se ha mantenido en la rectitud: mi amor no se ha apartado de tu justicia. En las asambleas te bendeciré, Señor: no ocultaré tu bendición, Señor, a los que has llamado, porque a tu amor añado el amor al prójimo.