BAC vol. 27
Libro 01
LOCUCIONES DEL HEPTATEUCO
LIBRO PRIMERO Locuciones del Génesis Locuciones de las Escrituras -en griego se denominan idiomata (expresiones idiomáticas)- que parecen adaptarse a giros peculiares de la lengua hebrea o griega.
Y sepárense en dos mitades: una, la del día, y otra, la de la noche 1. Volando las aves por encima de la tierra “secundum firmamentum caeli” 2. Uno se pregunta cómo hay que interpretar ese secundum firmamentum. Así también: Hagamos al hombre según su imagen y según su semejanza: muchos códices latinos presentan ad imaginem et similitudinem (“a su imagen y semejanza”) 3. Llenad la tierra y sed dueños de ella 4. Los códices latinos presentan “dominadla”. Ni existía hombre para labrar la tierra. Los códices latinos presentan “que labrase la tierra” 5. Plantó Dios un paraíso teniendo en cuenta el oriente. Los latinos presentan “orientado hacia el oriente” 6. La expresión que muchos códices latinos registran como “árbol del saber lo bueno y lo malo”, o “árbol de la ciencia del bien y del mal”, o “árbol del saber el bien y el mal” 7, y algunos giros más de los traductores de este pasaje, el griego presenta: “árbol para saber lo cognoscible del bien y del mal”. No sé qué tipo de expresión puede ser, y si tal vez no encierra algún otro significado más auténtico. Los códices latinos ofrecen: Lo procedente de todo árbol que haya en el paraíso lo comerás para alimento 8. No hay que interpretar paradiso escae (“lo que hay de alimento en el paraíso”), sino escae edes (“comerás para alimento”); pues esca edes (“comerás en alimento”) admite ser empleado como locución latina, porque en lugar del dativo griego suelen, en este tipo de expresiones, emplear el ablativo o el que llaman “séptimo caso” 5. Seguramente el orden es: ex omni ligno escae (“procedente de todo árbol de fruto comestible”) . La serpiente era la más astuta de todos los animales 9, es lo que ofrecen muchos códices latinos. Efectivamente, en griego está escrito (“la más astuta”), no (“la más sabia”). Lo que se dice de Adán y Eva -se les abrieron los ojos 10, dado que resulta absurdo considerar que eran ciegos en el paraíso y que en un principio andaban dando tumbos con sus ojos cerrados, es sencillamente una locución, como la que también se emplea aludiendo a Agar: abrió sus ojos y vio un pozo 11, pues no se había previamente sentado con los ojos cerrados; o cuando en la fracción del pan se abrieron los ojos de aquellos que reconocieron al Señor después de su resurrección 12, pues evidentemente no caminaban en su compañía con los ojos cerrados. Lo que muchos códices presentan como y pondré enemistad entre ti y entre la mujer 13, los griegos lo presentan como “en medio de ti y de la mujer”. Se trata de una locución, pues viene a equivaler exactamente a “entre ti y entre la mujer”. Lo mismo cabe decir de lo que viene a continuación: en medio de tu descendencia y de su descendencia. Lo que muchos códices presentan como porque has escuchado la voz de tu mujer, y comiste del árbol, de aquel único del que te había ordenado no comer 14, los griegos lo presentan como “comiste del árbol, de aquel del que te había ordenado no comer de él”. Algunos traductores griegos presentan manducasti (“devoraste”) o edisti (“comiste”), considerando que el sentido, según ellos, es: “porque has escuchado la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te había ordenado -de ese solo- no comer, y de ése comiste”. Y vino luego a parir a Abel, hermano de aquél (=Caín) 15. Locución frecuente en las Escrituras: adposuit dicere (“vino luego a decir”). Y sucedió que, mientras estaban en el campo, se levantó Caín sobre Abel y lo mató 16. Se trata de una locución, pues aunque no se dijera et factum est (“y sucedió que”), la frase puede tener sentido completo: “y mientras estaban en el campo”. Lo que en algunos códices latinos aparece escrito así: y se arrepintió. Y dijo Dios: Aniquilaré de la faz de la tierra al hombre que he creado 17, en griego se encuentra , que, más que “se arrepintió”, puede significar “reconsideró”. También algunos códices latinos presentan este término. La mayoría de los códices latinos presentan: harás compartimientos al arca 18 cuando la expresión latina no es in arcam (“al arca”), sino in arca (“en el arca”); los griegos no tienen ni in arcam ni in arca, sino “convertirás el arca en compartimientos”, lo que se interpreta como que los compartimientos eran el arca misma. La mayor parte de los códices presentan: Le harás al arca una abertura por un costado 19. Ninguno escribe ex transverso (“de flanco”), pero así es como debe interpretarse lo que en griego se dice . La frase pues al cabo de siete días (septem dies) yo descargaré un diluvio de agua sobre la tierra 20, que presentan algunos códices latinos, se encuentra en griego así: “yo descargaré la lluvia sobre la tierra”. La locución griega emplea un genitivo, no un acusativo, de forma que, si esto lo expresáramos en latín, se diría así: “pues al cabo de siete (de) días (septem dierum) descargaré la lluvia sobre la tierra”. La frase e hizo Noé todo cuanto Dios le ordenó; así lo hizo 21, es una locución semejante a aquella otra que se emplea cuando, al concluir la creación, se dice: y así se hizo; y añade: y lo hizo Dios. En la frase aniquilaré todo lo vivificado (suscitatio), nótese que no se dice “lo creado (creatio)”. Y es que en griego se ha escrito . Este término se emplea frecuentemente en las Escrituras griegas con el significado de “resurrección”, aunque puede decirse , ya que es suscitatio (“revivificación”), y , resurrectio (“resurrección”). El Apóstol empleó también esta palabra: por si logro alcanzarlo en la resurrección de los muertos 22, pues aquí los códices griegos presentan , no . En la frase y todas las bestias, según su especie; y todos los animales, según su especie; y todo reptil que se mueve sobre la tierra, según su especie; y toda ave, según su especie, llegaron hasta Noé al arca, dos de toda carne en que hay aliento de vida 23, el in quo no tiene sentido si no sobrentiendes genus (“especie”), es decir, in quo genere (“especie en que…”), pues si sobrentendiéramos carne debería decirse in qua (“en la que”). Símmaco es el único traductor que lo hizo en este sentido. De nuevo: y fue aniquilado todo lo vivificado (suscitatio) 24; nótese que se trata de una locución, como si se dijera: “ser viviente o creatura carnal”. Cuando dijo: y fue aniquilado todo lo vivificado que había sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta el animal, tanto de los que caminan como de los volátiles del cielo 25, añade a continuación: y fueron aniquilados de la tierra. Nótese que la expresión repetitiva se emplea habitualmente en la Escritura. La frase soltó un cuervo para ver si se había retirado el agua; y saliendo, no volvió hasta que se secó el agua de la tierra 26, es una locución frecuentemente usada en las Escrituras, sobre la que ya desde ahora hay que llamar la atención; pues no regresó inmediatamente después, ya que se dice que no regresó hasta que se secó el agua. La frase y alargó su mano, y la recogió (sc. a la paloma), y la introdujo junto a él en el arca 27, es una locución que considero hebrea, porque también es muy corriente en lengua púnica, en la que encontramos muchas expresiones coincidentes con giros hebreos. Efectivamente, hubiera bastado con decir: “alargó la mano”, aunque no se añadiera “su”. Lo mismo sucede un poco más adelante, cuando dice: Tenía en su pico un ramo de hojas de olivo 28. Y no volvió ya más a regresar junto a él 29. Locución frecuentísima en las Escrituras. La frase: y no volveré ya más a lanzar mi maldición sobre la tierra 30 es semejante a la anterior: “y no volvió a regresar junto a él”. Y no volveré a herir ninguna carne viviente 31 es la misma locución. También vuestra sangre de vuestras vidas 32, aunque habría sido suficiente con decir “vuestra sangre”, o bien “la sangre de vuestras vidas”. Esta es la señal del pacto que yo pongo entre medias de mí y de vosotros 33, esto es, “entre mí y vosotros”. Era éste un formidable cazador frente al Señor Dios 34. Resulta problemático si puede interpretarse como “delante del Señor Dios”, ya que así es como suele entenderse, debido a que en griego se dice (“delante”). De donde procede de allí el filisteo 35. Hubiera bastado decir: “de donde procede el filisteo”. Y toda la tierra tenía un solo labio 36, es lo que habitualmente nosotros decimos “una sola lengua”. Y toda la tierra tenía un solo labio 37. Nótese que al decir “toda la tierra” se está aludiendo a todos los hombres que entonces existían, aunque no en toda la tierra. Y los ladrillos les sirvieron de piedra 38. El griego dice: “Y los ladrillos se convirtieron para ellos en piedra”. Si se expresara en latín, esta locución sería menos comprensible. Venid, edifiquemos una ciudad y una torre, cuya cabeza llegará hasta el cielo 39. Está hablándose hiperbólicamente, si tenemos que interpretar este tipo de locución; pero si se interpreta literalmente el “hasta el cielo”, habrá que considerada entre las cuestiones problemáticas. Algunos códices latinos presentan: Sem, hijo de Noé, era de cien años cuando engendró a Arfaxad 40, mientras los griegos ofrecen: “Su hijo Sem, de cien años cuando engendró a Arfaxad”. Tenemos aquí una elipsis, pues falta “era”. Pero dado que no dicen “hijo de Noé”, sino simplemente “hijo”, se trata de una nueva locución. Y era Sara estéril y no tenía hijos 41, cuando podía bastar “y era Sara estéril”. Sucederá por ello que, cuando te vean los egipcios, dirán: que ésa es su mujer 42. En este tipo de locución se ha añadido “que”, pues era suficiente con decir: “ésa es su mujer”. Dice la Escritura: Y sucedió que, en efecto, tan pronto como entró Abraham en Egipto 43. Hubiera bastado decir: “En efecto, tan pronto como entró Abraham en Egipto”, ¿Qué es lo que me has hecho, que no me comunicaste que es tu esposa? 44; hubiera bastado decir: “no comunicaste”, Según es habitual en las Escrituras, se dice “y lo comunicaste”; la mayoría de los códices latinos presentan “no lo dijiste”. Subió, pues, Abraham desde Egipto, él, su esposa, todo cuanto tenía, y con él Lot en dirección al desierto 45, Se sobrentiende “subieron”. Sin embargo, en sentido estricto no puede decirse que subiera con él lo que poseía como objetos inanimados, tal como el oro, la plata y todos sus enseres. Así es como se comprende esta locución, que en griego se llama “zeugma” o “elipsis”. Y se suscitó una querella entre los pastores de los rebaños de Abraham y entre los pastores de los rebaños de Lot 46. Casi todos los códices latinos han omitido la traducción de esta locución: se expresan según nuestra forma habitual de hacerlo, y a nosotros no nos pareció oportuno recogerla. Se halla por doquier en la Escritura griega, donde se dice así. Porque somos hombres hermanos, le dice Abraham a Lot 47. De aquí se desprende que es costumbre de la Escritura expresarse así, ya que se califican de “hermanos” los pertenecientes a una misma familia, aunque el grado de consanguineidad sea diferente, sea cercano, sea lejano, como en este pasaje, pues Abraham era su tío paterno. Sucedió, pues, durante el reinado de Amarfal, rey de Senaar 48. De acuerdo con nuestra forma de expresamos, hubiera sido suficiente comenzar así: “durante el reinado de Amarfal”. Así que, cuando la Escritura dice “Sucedió, pues”, está expresándose a su manera. Al decimocuarto año, Godologomor y los reyes que con él 49; se sobrentiende “estaban”. De ahí que algunos códices latinos lo hayan añadido. Y a los jorreos, los que en las montañas de Seir 50; se sobren- tiende “estaban”. Presentándose uno de los que habían huido, le comunicó la noticia a Abraham, que procedía del otro lado del río -habitaba junto a la encina de Mambre-,, un amorreo, hermano de Escol y hermano de Aunan, que habían firmado un pacto a Abraham 51; es un oscuro hipérbaton. El orden, efectivamente, es: “presentándose, de los que habían huido, uno que era amorreo, hermano de Escol y hermano de Aunan, que habían firmado un pacto, le comunicó la noticia a Abraham; habitaba éste junto a la encina”. Este hipérbaton se hace, si cabe, más oscuro a causa de la elipsis. Aunque se dice: “un amorreo, hermano de Escol y hermano de Aunan”, no se dice, en realidad, que se trate del hermano, sino que se sobrentiende “hijo”; igual que se dice “Jacobo, el de Alfeo”, aunque no se diga “hijo”, no se entiende de otra forma. Locuciones semejantes son numerosas en las Escrituras, en las que “hijo” es omitido, pero se sobrentiende. Algunos códices latinos escriben: Y dijo Abraham al rey de Sodoma: Elevaré mi mano hacia Dios, el Altísimo, que creó el cielo y la tierra: desde el esparto hasta una correa para la sandalia.. 52. A los traductores les ha inducido a error el que el griego presente , que en latín significa “hilo”, y tal es la locución propia de las Escrituras. Elevaré mi mano hacia Dios, el Altísimo, que creó el cielo y la tierra: tomaré del todo cuanto es tuyo. 53. Si en lugar de decir “Elevaré mi mano hacia Dios, el Altísimo, dijera “juro”, tampoco sería en latín una expresión habitual, a no ser que se manifestara en estos términos: “Elevo mi mano ante Dios, el Altísimo, (jurando) que yo no voy a tomar nada de todo cuanto es tuyo”. Sabiéndolo, sabrás que tu descendencia será peregrina en la tierra 54. Se trata de una locución de las Escrituras frecuentísimamente utilizada. Los griegos dicen: “sapiente, sabrás”, que prácticamente viene a ser lo mismo. Y se la dio como esposa a Abraham, el propio marido suyo 55. La mayoría de los códices presenta sólo “el propio marido”. Sin embargo, cuando ella ha visto que estaba embarazada, me he vuelto despreciable a sus ojos 56. Los griegos emplean en este giro un participio del que carece la lengua latina, a saber: . Pero si dijera: “sin embargo, viendo que ella estaba embarazada, me he vuelto despreciable a sus ojos”, sonaría como un solecismo. De modo que, en lugar de aquel participio, el término lo traducimos nosotros por videns. Lo que los latinos presentan como te haré muy grandemente prolífico 57, los griegos lo presentan como “muy muy”. Y te daré a ti y a tu descendencia, después de ti, toda la tierra de Canaán, en la que habitas, en propiedad perpetua 58. Hay que considerar si se trata de una verdadera locución, ya que antes ha dicho “perpetua” -los griegos escriben - y luego dice “y a tu descendencia, después de ti”; y es que en ello ha querido entenderse lo que ya había dicho previamente: “a ti”. Sin embargo, tú guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti, a lo largo de las generaciones 59. “Guardarás”, en lugar de “guarda”. Emplea el futuro en lugar del modo imperativo. Todo hijo vuestro varón será circuncidado a la edad de ocho días 60. Dice omne masculino (“todo masculino”), en vez de omnis masculus (todo “varón”), como si pudiera circuncidarse si no fuera varón. Y Abraham se prosternó sobre su rostro y se dijo para sus adentros diciendo: ¡Cómo va a nacerme un hijo si tengo cien años! ¡Cómo va a parir Sara si tiene noventa! 61. No hay que olvidar que locución semejante es propia de una persona que expresa su admiración, no su duda. Tenía Abraham noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio 62. No dice “de la carne” o “en la carne”. Y corrió Abraham contra la vacada 63. No dice “hacia la vacada”. Sin embargo, Abraham y Sara eran ancianos, entrados en días 64. Los griegos presentan “entrados de días”. Sin embargo, dijo el Señor: El clamor de Sodoma y de Gomorra ha llegado a su colmo, y sus delitos son excesivamente grandes 65. La Escritura suele emplear clamor en lugar de “indecencia tan grande” y “libertinaje”, para no perder de vista ni la vergüenza ni el temor. Y dijo: que no la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco 66. El “que” parece superfluo, y por ello no se lee en algunos códices latinos. En modo alguno, Señor, si hablo 67. Se sobrentiende “te irrites”, o algo parecido. Cuando el Señor destruyó las ciudades en las que se habitaba en ellas 68. En todo lugar en el que entráramos allí 69. Y le abrió Dios sus ojos, y vio un pozo de agua viva 70. Se trata de una locución, pues no tenía los ojos cerrados. Ya nos hemos referido a ello al principio de este libro, en donde está escrito: y fueron abiertos sus ojos. Y la tierra que habitaste en ella 71. Y establecieron ambos un pacto 72, o “ambos pactaron”. La Escritura prefiere designar el pacto (pactum) con el nombre de testamentum. Toma a tu hijo querido 73. Se emplea “toma” (accipe) en una locución semejante dirigida a Agar aludiendo a su hijo 74. Y mirando a Abraham con sus ojos 75. Hubiera bastado “mirando”. He jurado por mí mismo: ¡así yo, bendiciéndote, te bendeciré! 76. Es como si se dijera: “He jurado por mí mismo que, bendiciéndote, te bendeciré”; o simplemente, sin añadir ninguna palabra: “Lo he jurado por mí mismo: bendiciéndote, te bendeciré”. Y multiplicándola, multiplicaré tu descendencia 77. Hubiera podido bastar con “multiplicaré”. Se le comunicó a Abraham la noticia de personas que decían.. 78, a pesar de que la forma habitual de expresarse sería: “Le comunicaron a Abraham la noticia de personas que decían…”; o bien: “Se le comunicó la noticia por parte de personas que decían…” Y se levantó Abraham de delante de su muerto 79. No dice: “de delante de su muerta”. Y nuevamente, refiriéndose a la misma mujer, dice: y enterraré a mi muerto. El texto griego revela que no se está empleando el neutro como si se tratara de corpus mortuum (“cuerpo muerto”), sino que se está utilizando el género masculino. Y te haré jurar poniendo por testigo al Señor, Dios del cielo y Dios de la tierra 80. Los griegos no presentan “poniendo por testigo a”, sino “te haré jurar por el Señor, Dios del cielo”. Entre las cuales yo estoy habitando, en medio de ellas 81. Y en el caso en que la mujer no quiera ir conmigo 82. Llamar “mujer” a la esposa es propio de aquella lengua. A la tierra de la cual saliste de allí 83. Guárdate de no hacer volver a mi hijo allá 84. Con semejantes palabras suele expresarse una prohibición. Y el siervo colocó su mano bajo el muslo de Abraham y le juró acerca de aquel tema 85. Se trata de una locución por la cual se le dice a Abraham: “te lo juro”, como si le hubiera pedido, “júramelo”. Nosotros no sabemos expresamos así. Pero hay que mirar si en las Escrituras existen otras locuciones semejantes. El hecho de que Abraham diga: Si la mujer no quisiera venir contigo, quedarás liberado de tu juramento 86, pone de manifiesto que es la forma de decir: “te lo juro”. Es como si hubiera dicho: “júramelo”. Lo que se dice acerca de Rebeca: Era la doncella de rostro muy hermoso; era virgen; no la había conocido varón alguno 87, es una repetición que hace hincapié en la idea de la virginidad. Resultaría extraño que se haya añadido “no había conocido varón alguno” si no se tratara de una locución y si pudiera interpretarse el término virgo como referido a la edad y no a su integridad virginal. Sin embargo, los códices griegos no presentan cognoverat (había “conocido”), sino cognovit (“conoció”), lo que parece inconsecuente. Adoro para el Señor 88. Nosotros acostumbramos decir: “adoro al Señor”. Porque no me ha retirado la justicia y la verdad procedente de mi Señor 89; es decir, “la justicia y la verdad que emana de mi Señor”; es como si dijera: “que mi Señor estableció”. Y echando a correr, la muchacha fue a comunicar estas cosas a la casa de su madre 90. ¡Como si la misma no fuera también la casa de su padre! Y agua para lavar sus pies y los pies de los hombres que con él estaba 91. El Señor, a quien he resultado grato en su presencia, enviará a su ángel en tu compañía 92. Como si no hubiera sido suficiente “a quien he resultado grato”; pues ¿hubiera podido resultarle grato si no es en su presencia? Si tú me concedes éxito en mi viaje, éste, el que ahora emprendo 93. Cuando el siervo de Abraham narra las palabras que dijo al aproximarse a la fuente, se expresa en estos términos: Y aparecerá una doncella a la que yo le diré: dame de beber un poquito de agua de tu cántaro; y ella me dirá: bebe tú, y sacaré también agua para tus camellos. Esa es la mujer que el Señor tiene destinada para su siervo Isaac 94. Estas palabras ponen claramente de manifiesto que, en la lengua hebrea, se calificaba también de “mujeres” a las que aún eran doncellas. Y bendije al Señor, Dios de mi señor Abraham 95. Es una locución de pleitesía, frecuentísima en las Escrituras; como la de “el Dios de Elías”. Hacédmelo saber, para que yo me vuelva hacia la derecha o hacia la izquierda 96. Mediante “derecha” quiso indicar la prosperidad; mediante “izquierda”, la adversidad. Es decir, “a la derecha”, si se atienden mis peticiones; “a la izquierda”, si no se atienden; pues no cabe duda de que debería regresar por el mismo camino por el que había venido. Respecto a esta locución de las Escrituras, los demás pasajes en que aparece indicarán que “derecha” se emplea en todas las situaciones favorables, e “izquierda” en las adversas; o que significan “felicidad” e “infelicidad”; o “justicia” e “injusticia”; y en alguna ocasión “derecha” se refiere a lo eterno, e “izquierda” a lo temporal. Estos son los nombres de los hijos de Ismael según los nombres de sus generaciones 97. Es como si hubiera dicho: según aquellos nombres que reciben sus generaciones. Tomó para sí como esposa a Rebeca, hija de Batuel, el sirio, oriundo de Mesopotamia, y hermana de Labal, el sirio 98. Podía haber dicho sencillamente uxorem o sibi uxorem. Y tenía mellizos en su vientre de ella 99. Podía haber suprimido el “de ella”. Fueron creciendo jóvenes 100. Esta expresión se halla también en los autores paganos. Por ejemplo: “y esconden los ocultos escudos” 101, es decir, escondiéndolos, los convierten en ocultos. Así, también aquí “fueron creciendo jóvenes”; ya que eran niños, se entiende que “creciendo, se convirtieron en jóvenes”. Jacob a Esaú: Véndeme hoy tu primogenitura parar mí 102. Así lo presentan los códices griegos. Viéndolo, vimos que el Señor está contigo 103. Y firmaremos contigo un pacto 104. En lugar de pactum, las Escrituras prefieren emplear testamentum, es decir, . Los códices latinos presentan: y firmaremos contigo un pacto para que no nos causes ningún daño 105, como si se dijera: “para que te comprometas a no causamos ningún daño”. Y llamó a Esaú, su hijo más viejo, y le dijo.. 106. En este pasaje, el término senior (“más viejo”) no significa “edad avanzada”, sino “el mayor en comparación con los demás”. Ahora, pues, coge tu pertrecho, la aljaba y el arco 107. No dice “tus pertrechos”, sino “tu pertrecho”. No se ve muy claro qué ha querido darse a entender, a no ser que se trate de una locución, de forma que con “pertrecho” se aluda a la aljaba, y tratando de concretar qué significa “pertrecho”, haya añadido: la “aljaba y el arco”, como si dijera: “coge tu pertrecho y la aljaba”, en el sentido de “coge tu pertrecho”, es decir, “la aljaba”, y después de ello añada: “y el arco”, que no se refiere al mencionado pertrecho, que es la aljaba. O quizá pertrecho quiera aludir a la aljaba y al arco, utilizando un singular en lugar de un plural; como cuando se dice: “coge tu ropa”, con lo que entendemos que son “las ropas”; o lo mismo que entendemos “soldado” por “soldados”; y muchos otros ejemplos. Sal al campo y cázame una caza 108. Y vete a las ovejas y tráeme de allá dos cabritos tiernos y buenos 109. Con el término “ovejas” se está aludiendo a ambos tipos de ganado, porque se hallaban juntos en los mismos pastos. Y te daré la bendición de tu padre Abraham 110. Isaac habla a su hijo aludiendo a su abuelo, padre de Isaac. Y partió hacia la Mesopotamia de Siria 111; como si pudiera hablarse de otra Mesopotamia que no sea la de Siria. No obstante, los Setenta parece que no presentan “de Siria”, ya que aparece escrito con un asterisco. (Le dijo) Dios a Jacob: No te abandonaré hasta que haya cumplido todo cuanto hablé contigo 112; como si fuera a abandonado después de cumplido. Naturalmente que no: se trata de una locución. Y se levantó Jacob de su sueño y dijo que el Señor está en este lugar, pero yo lo ignoraba 113. Tiene sentido completo aunque se suprima el “que”. El Señor está en este lugar 114. Es como si dijera: “aquí hay una manifestación del Señor”, pues el Señor no está físicamente en el lugar. Formulando Jacob una pregunta, dice: ¿Conoces a Labán, el hijo de Nachor? 115. Dado que en realidad era hijo de Batuel, hay que entender que Nachor era persona más conocida, y debido a su dignidad es por lo que en la pregunta se le menciona a él. El empleo de “hijo” como descendiente de un abuelo o de un bisabuelo, o de otro ascendiente superior del que procede, es una locución usualísima. Por eso también Isaac califica a Abraham de “padre” de su propio hijo, como he recordado hace un momento. Todavía queda mucho día; no es aún hora de reunirlos rebaños 116. Y le dio a Balán, su sierva, como esposa suya 117. Tendría sentido aunque no se añadiera “suya”. Si he hallado gracia ante ti, habría tenido buena suerte; pues me bendijo Dios con tu venida 118. No parece muy apropiado, porque aquí debía haber dicho: “si hubiera encontrado gracia ante ti, habría tenido buena suerte”; sin embargo, al decir “si he hallado”, el orden apropiado sería éste: “si he hallado gracia ante ti, permíteme que me considere afortunado”. Pues dice: “habría tenido buena suerte”; es como si dijera: “¡oh, si hubiera tenido buena suerte!”, es decir, te tendría en mi casa para buena suerte mía. Mi justicia me escuchará mañana 119; es decir hará que sea yo escuchado. Y vio Jacob la cara de Labán, y he aquí que no se presentaba ante él como ayer o antesdeayer 120. Locución habitualísima en las Escrituras. Se emplea “ayer” y “antesdeayer” para indicar un tiempo pasado. Y durante el sueño vi con mis ojos 121; aunque durante el sueño los ojos del cuerpo están cerrados. Yo soy Dios, el que se apareció en el lugar de Dios 122; es una locución. ¿Hay que interpretar “Dios en el lugar de Dios” del mismo modo que llovió el Señor desde el Señor 123, el hijo que procede del padre? Respondiendo Jacob, le dijo a Labán, pues le dijo: No vaya a ser que me arrebates tus hijas y todos mis bienes 124. Entró Labán y se metió en casa de Lía 125 Nótese cómo se menciona la “casa” de la mujer cuando Labán los alcanzó en su marcha. No es más que la costumbre de las Escrituras de emplear “casa” en lugar de “habitación” o “tienda”, del mismo modo que habla de “las casas” de las siervas. Jacob le dice a Labán: que has revisado todas las vajillas de mi casa 126. En esta ocasión alude a una sola casa, cuyas dependencias eran las casas de las mujeres y de sus concubinas, para que se entienda que son calificadas de “casas”, a pesar de ser habitáculos o tiendas, llamadas también “pabellones”. Si no tuviese al Dios de mi padre Abraham y el respeto de Isaac.. 127. Califica de “padre” a su abuelo, lo mismo que le había dicho su padre Isaac. Envió Jacob mensajeros por delante de él al encuentro de su hermano Esaú, a la tierra de Seir, a la región de Edón, y les hizo el encargo diciéndoles: Le diréis así a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: he estado viviendo con Labán, y he permanecido junto a él hasta ahora; he conseguido tener bueyes, asnos, ovejas, siervos y siervas, y he enviado a comunicárselo a mi señor Esaú 128. No dice: “he enviado a comunicártelo”. Si te preguntara Esaú diciendo: ¿De quién eres?, y ¿adónde vas?, y ¿de quién es todo eso que te precede? Y tú le dirás: De tu siervo Jacob 129; tendría también sentido completo incluso suprimiendo los “y”. Regalos que ha enviado a mi señor Esaú; él viene detrás de nosotros 130. Hubiera debido decirse con una expresión usual: “regalos que te ha enviado a ti, mi señor”, o bien, “regalos que te ha enviado a ti, su señor”. Se levantó esa misma noche y tomó a dos esposas y dos siervas 131. Aquí se distingue de las esposas, a las que antes la Escritura ha denominado “esposas”. Y tomó a dos esposas y dos siervas 132. Nótese cómo, de acuerdo con las costumbres de las Escrituras, se emplea “tomó”; pero no se casó con ellas en esa ocasión o las recibió, en ese momento, de su suegro. Lo que los códices latinos presentan como se multipliquen las ovejas y las vacas 133, los griegos lo hacen así: “se multipliquen sobre mí”. Con ese mismo significado se entiende la expresión “sobre mi preocupación y mi cuidado”, del mismo modo que solemos expresamos cuando decimos que “caiga sobre nuestra cabeza” algo por lo que sentimos una gran preocupación. Regresaron del campo los hijos de Jacob, y cuando se enteraron de lo sucedido, los hombres se apenaron, y tenían una profunda tristeza porque se había cometido una afrenta contra Israel, ya que se había acostado con una hija de Jacob. y no quedará así 134. Es difícil encontrar tal locución en las Escrituras sin que el escritor especifique la persona que pronuncia tales palabras. En efecto, no añade: “y dijeron”, sino que, omitiéndolo, recoge las palabras que dijeron. Pues ¿qué otros pudieron decir y no quedará así sino quienes, profundamente indignados, se veían empujados a la venganza? Nótese que Emmor, hablando de Dina a Jacob y a sus hijos, dice vuestra hija 135; no dice “tu hija, hermana de éstos”. En ello seremos iguales a vosotros y viviremos en vosotros 136, es decir, “entre vosotros”. Estaba ligado a la hija de Jacob 137, es decir, la amaba. Y mataron a su hijo Siquem en presencia de la espada 138; como si dijera “con la espada”. Lo que se llevaron los hijos de Jacob de Salem, ciudad de los sicómoros, cuando la saquearon, se enumera así: Se llevaron sus ovejas, sus vacas, sus asnos, cuantos había en la ciudad y cuantos había en el campo, y se apoderaron de todos sus cuerpos <y de todos sus muebles, y de sus esposas> y saquearon cuanto había en la ciudad y cuanto había en las casas 139. Entre todo ello no se entiende muy bien por qué dice y sus cuerpos, pues no hay que suponer que se llevaran los cuerpos de los muertos; al contrario, hay que entender que se trata de objetos que se poseen corporalmente, para que puedan usarse, ya que se añade: y los muebles, etc., del mismo modo que en jurisprudencia se emplea el giro traditio corporum. Sin embargo, los griegos, con una expresión muy habitual, llaman a los esclavos. Pero, dado que aquí no se dice , sino , no hay que arriesgarse a afirmar que se está aludiendo a los esclavos. Puede suceder, sin embargo, que sea más que esto. Después de enumerar el linaje de Edom -es decir, de los idumeos- y de quienes en él ocuparon el trono, la Escritura añade: Estos son los nombres de los príncipes de Esaú según sus lugares en sus regiones y en sus pueblos 140, hablando de “pueblos” debido a las múltiples generaciones de familias de un mismo pueblo, a pesar de que el propio Esaú se llamaba también Edom. De ahí también el nombre del pueblo que tuvo en él su origen y del que fue precisamente padre. Habiéndolo oído Rubén, lo liberó de las manos de aquéllos y dijo: No le quitemos la vida 141. No lo liberó y a continuación dijo aquello, sino que, diciéndolo, lo liberó. Por eso primero se dice “lo liberó”, y a continuación se insinúa en un breve resumen cómo lo liberó. No le hiramos el alma 142. En este pasaje, con el término “alma” se está indicando la vida del cuerpo animado: mediante el motor, se señala lo que es movido. Gracias al mismo recurso puede verse también cómo se le dice al diablo aludiendo a Job: No toques su alma 143, es decir, “no lo mates”. De acuerdo con tal significado, con el que se alude a la naturaleza del alma, el Señor dice aquello de no temáis a quienes matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma 144. Lo que dice Judá: que nuestras manos no estén sobre él 145, es lo que nosotros solemos decir “no le pongamos las manos encima”. Porque es hermano nuestro y carne nuestra 146. No dice otra cosa, sino que repite dos veces la misma idea, como si explicara en qué consiste ser “hermano nuestro”, es decir, “carne nuestra”, porque había nacido de la misma carne. Mataron un cabrito de las cabras 147. Así suele expresarse la Escritura, lo mismo que en el salmo: como los corderos de las ovejas 148. Y se le comunicó la noticia a Tamar, su nuera, quienes decían 149. Debía haber dicho: “Le comunicaron la noticia quienes decían”. Y despojándose de sí las ropas de su viudez 150. ¿ Hubiera perdido sentido si no añadiera el “de sí”? Y no trató en adelante de conocerla 151. En lugar de “tener trato carnal con ella”. Y halló José gracia a los ojos del Señor 152. Nadie ignora esta locución de las Escrituras. Y desconocía nada las cosas que estaban en torno a él 153. Es una expresión vulgar muy empleada por los griegos, pero que no es correcta entre nosotros, que decimos: “y desconocía cualquiera de las cosas…” Excepto el pan que él mismo comía 154. Por “pan” hay que entender todo cuanto se refiere a su alimento. De ahí que en el padrenuestro se mencione sólo el pan como alimento cotidiano. Y la mujer de su señor puso sus ojos sobre José 155. También entre nosotros suele ser muy habitual esta locución, que significa “se enamoró”. Y dijo: duerme conmigo 156. También se emplea esta locución en lugar de “acuéstate conmigo”. Y el guardián de la cárcel puso la cárcel a mano de José 157, en lugar de “en manos de José”, con lo que se indica que “en poder de”. Y dijeron: hemos visto un sueño, y no hay quien nos lo interprete 158. Aunque cada uno de ellos había tenido su propio sueño, no dijeron “hemos visto sueños”, sino “hemos visto un sueño”. Tres sarmientos son tres días 159. No dice “significan tres días”. Hay que prestar mucha atención a esta locución en la que, mediante un término, es especifica el significado concreto que tiene una cosa que se indica. De ahí aquello que dice el Apóstol: la piedra era Cristo 160; no dice: “la piedra significaba Cristo”. Y entregarás el cáliz al Faraón en su mano 161. Tendría sentido completo aunque no añadiera “en su mano”. Y el Faraón cortará tu cabeza de ti 162. Tendría sentido completo aunque no añadiera “de ti”. Y las aves del cielo comerán tus carnes de ti 163. Locución semejante a la precedente. Y sucedió después de dos años de días 164. ¿Tendría menos sentido si no dijera “de días”? Se despertó el Faraón y era un sueño 165. Gustan las Escrituras de hablar así de los sueños, cuando uno se despierta, como si, retornando al hombre la realidad propia de quienes están despiertos, se diera entonces cuenta de que se trataba de un sueño aquello que, cuando lo veía, le parecía como una realidad. Recuerdo hoy mi delito. El Faraón se irritó con sus esclavos y nos metió en la cárcel 166. Se estaba hablando a sí mismo como refiriéndose a otro. Y una noche ambos, yo y éste, tuvimos un sueño 167. Como si no hubiera bastado con decir “ambos”. Además, también aquí dice “tuvimos un sueño”, y no “tuvimos sueños”, como si ambos hubiesen tenido el mismo. Sucedió, pues, que tal como nos lo interpretó, así ocurrió 168. Sucedió, pues, que. Así suele decir la Escritura. Pero tendría sentido completo así: “tal como nos lo interpretó, así ocurrió”. Cuales nunca vi tales más macilentas en toda la tierra de Egipto 169. Sin embargo, según nuestro modo de hablar, podría decirse: “nunca vi más macilentas que ellas”; o bien, “cuales nunca vi”; o “nunca vi tales”. Levantándome, me volví a dormir 170. Dice levantándome, en lugar de “espabilándome”. Cuanto Dios hace, se lo muestra al Faraón 171. Aunque se refiere a sí mismo, habla como si aludiera a otro. Y el hambre consumirá la tierra 172; en lugar de “a los hombres que hay en la tierra”. Ahora, pues, busca un hombre prudente e inteligente, y ponlo al frente de la tierra de Egipto; y el Faraón designe y nombre en la tierra los príncipes de sus dominios 173. Como si fuera una persona a la que dice: “busca un hombre prudente”, y otra a la que dice: “el Faraón designe”. . Y almacén ese el trigo bajo la mano del Faraón 174; es decir, “bajo su poder”. Solamente yo ocuparé el trono por delante para ti 175. Así se presentan en griego las palabras que le dirige el Faraón a José. La locución ocuparé por delante para ti es empleada entre los griegos, pero entre nosotros se dice “ocuparé por delante de ti”; en cambio, eso de “ocuparé el trono por delante de ti” no parece usual en griego, sino “te precederé en el trono”, es decir, en el asiento de honor, lo que significa: “estaré por delante de ti en el reino”; esto es lo que un poco más adelante le dice. Yo soy el Faraón; pero sin tu permiso nadie levantará su mano sobre toda la tierra de Egipto 176. Como si dijera: “yo soy el rey; tú, el príncipe o el gobernador general de Egipto”. “Faraón”, ciertamente, no es nombre de persona, sino título de potestad regia . Viendo Jacob que en Egipto había venta (de trigo), les dijo a sus hijos: ¿por qué permanecéis ociosos? He oído que en Egipto se está vendiendo trigo 177. Nótese que lo que dice haber oído, la Escritura había dicho antes que “lo había visto”. Compradnos algunos víveres para que vivamos y no muramos 178. Hubiera sido suficiente una de las dos cosas: o “para que vivamos” o “para que no muramos”. Somos pacíficos; no son tus esclavos gente aventurera 179. Como si se refirieran a otros al decir: “no son tus esclavos gente aventurera”, ya que podían decir: “no somos”. Hablaban así especialmente a causa del respeto. Estamos doce hermanos, esclavos tuyos, en tierra de Canaán 180, aunque añade más tarde que uno de ellos no está -es decir, ha muerto-, ignorantes de que precisamente aquél era el propio José. Con esta locución se expresa también aquello otro: éstos son los hijos de Jacob que le nacieron en Mesopotamia 181, a pesar de que Benjamín no había nacido allá. Respecto a lo que dicen: “estamos en tierra de Canaán” -aunque en el momento en que hablaban estaban en Egipto-, el “estamos” se ha empleado en lugar de “vivimos”. De allí habían venido y retornarían en seguida, pues allí era donde vivían. Eso es lo que os he dicho diciendo que sois gente aventurera 182. ¿Qué faltaría, aunque no se añadiera “diciendo” ? Id vosotros mismos y conducid la compra de vuestro trigo 183. “Conducid”, en lugar de “llevaos”. Dado que se conducen las acémilas en las que se lleva la compra, también aquí se dice que “se conduce”. ¿Acaso no os hablé diciéndoos: No le hagáis daño al muchacho, y no me atendisteis (exaudistis)? 184. Nótese que exauditio (atención) no se dice únicamente de aquella que presta Dios. Sin embargo, ellos ignoraban que José los estaba oyendo 185. “Estaba oyendo” en lugar de “se estaba enterando”; con su oído oye simplemente palabras quien no entiende un idioma. Vuelve a repetirse el mismo giro cuando le cuentan a su padre lo que les ha sucedido en Egipto y lo que le dijeron a José. Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; no está uno, pues el más pequeño hoy con nuestro padre en tierra de Canaán 186. Hay en estas pocas palabras muchos tipos de locuciones. Una es lo que poco antes he recordado: “somos doce”, a pesar de decir: “no está uno”. Otra es: “somos hijos de nuestro padre”, como si pudieran no ser hijos de su padre. Otra: “pues el más pequeño hoy con nuestro padre en tierra de Canaán”; no dice “está” o algo por el estilo. Nótese, finalmente, algo que parece especialmente necesario cuando se trata de las narraciones de los evangelistas: cómo, a pesar de que se cuenta que se ha dicho lo que se ha dicho, no se repite absolutamente del mismo modo, si bien en el empleo de palabras distintas no mengua un ápice la verdad. Lo que afirman que José les ha dicho -comprad en esta tierra 187- no aparece dicho por él. Sin embargo, no mintieron, porque actuaron conforme a la voluntad que se desprendía de las palabras que había dicho; aparte de que las palabras no son necesarias sino en la medida en que sirven para manifestar y llevar a conocimiento de los oyentes -en la medida en que podamos- nuestra voluntad. Y de cada uno de ellos había un atadijo de dinero en el saco de aquéllos 188. No dice “en su saco” o “en los sacos de aquéllos”, sino como si uno solo fuera el saco de todos. Sobre mí se han descargado todas estas rosas 189, es decir, “mis desgracias me aplasta”. Le dice Judá diciendo 190, puede tener sentido pleno aunque no añadiera “diciendo”. Y preguntando, nos preguntó el hombre 191. Semejante locución es frecuente en las Escrituras: “preguntando, nos preguntó el hombre”, o “haciendo una pregunta, nos preguntó”, o giros semejantes. A mediodía, unos hombres comerán conmigo panes 192. ¿Solamente panes? Pero la locución resulta compleja por el resto de la frase: “a mediodía, unos hombres comerán conmigo panes”. En cuanto a “mediodía” , significa la comida que se realiza a mitad del día; pues eso es lo que significa meridies. Para tomamos a nosotros como esclavos y a nuestros asnos 193. No se sobrentiende “esclavos., pues lo que los códices latinos presentan como servos, en los griegos se lee: , lo que en modo alguno pueden ser los asnos. Así que, con respecto a “nuestros asnos”, hay que sobrentender simplemente “va a tomar”. Abrimos nuestros sacos y, de cada uno, este dinero en su saco 194. No añade “se encontró”, o “apareció”, o “había”, o un giro semejante. Muy propicio para vosotros, no temáis 195. En las palabras con que se dice muy propicio para vosotros hay dos que se sobrentienden: “sea” y “Dios”. La expresión completa es: “sea Dios propicio para vosotros”, lo que precisamente en griego es locución habitualísima. Tu siervo está sano y salvo, padre nuestro; aún vive 196. Aquí se pone muy claramente de manifiesto que suele designarse al esclavo con el término puer; en aquel anciano no puede aplicarse tal término aludiendo a su edad. Pues no podían los egipcios comer panes en compañía de hebreos; se considera una vergüenza para los egipcios 197. Es locución utilizada a menudo para englobar en el término “panes” todo tipo de alimento. Fue engrandecida la parte de Benjamín en comparación con las partes de todos, quintuplicándola en relación con las de ellos 198. Ya que se había dicho: en comparación con las partes de todos, podía haber omitido en relación con las de ellos. Encontrándolos, les dijo de acuerdo con estas palabras 199. Pudo decir: “les dijo estas palabras”. ¿O acaso no es un tipo de expresión, sino que se aproxima además a una opinión? En efecto: una cosa es decir las palabras exactas, y otra atenerse al contenido, de forma que, fueran las que fueran las palabras dichas, a lo que se ajusta es a la idea que se encerraba en aquellas palabras. Esto es, “de acuerdo con ellas”, aunque no ellas mismas. Pero, dado que a continuación se dice: Pero ¿por qué habla el Señor de acuerdo con esas palabras? 200 -pues, siguiendo el empleo habitual, debieron decir: “Pero ¿por qué el Señor dice esas palabras?”-, se pone de manifiesto que se trata de un tipo de expresión. ¡Lejos de tus siervos (a pueris) actuar de acuerdo con esa palabra! 201. Pudieron decir: “¡Lejos de nosotros!” Hablar así es, en las Escrituras, manifestación habitual de pleitesía, lo mismo que en otras circunstancias. Se emplea pueri por servi. También nosotros seremos esclavos de nuestro señor 202. También los códices griegos presentan , es decir, pueri, lo que asiduamente emplea la Escritura en lugar de servi, hasta el punto de que difícilmente se encuentra que se denomine a los esclavos con este término. ¿Cómo voy a llegarme hasta mi padre no yendo el muchacho con nosotros? ¡Para que no vea yo las desgracias que caerán sobre mi padre! 203. La norma habitual de hablar exigía haber dicho: “para que vea yo las desgracias que caerán sobre mi padre”. Es decir: “¿Cómo voy yo a llegarme… para ver…?” Por la nueva forma de expresarse es por lo que emplea “cómo” como si hubiera empleado un “no”. Pues el orden usual de estas palabras es el siguiente: “no voy a llegarme hasta mi padre no yendo el muchacho con nosotros, para no ver las desgracias que caerán sobre mi padre”. Cuando José se echa a llorar al ser reconocido por sus hermanos, dice la Escritura: Y lo oyeron todos los egipcios, y se le oyó en la casa del Faraón 204. Y luego sigue lo que estaba contando: dijo José a sus hermanos 205. Así pues, la Escritura dice antes lo que ocurrió después; esto sucede por la divulgación de la noticia, ya que llegó a conocimiento de todos los egipcios. Luego se reanuda la narración en el punto en que se ha hecho un breve resumen. Y se divulgó esta noticia en casa del Faraón los que decían: han venido los hermanos de José 206. Emplea dicentes (los que decían) en lugar de dicentium (de los que decían). En efecto, se divulgó la noticia de los que decían: han venido los hermanos de José. Pero él respondió “qué es” diciendo 207. El orden es: “pero él respondió diciendo: ¿qué es?”. Le dice Dios a Jacob: Yo descenderé contigo a Egipto y te haré subir hasta el final 208. Así presentan los códices griegos lo que los latinos lo hacen así: y yo te conduciré hasta el final. Envió por delante a Judá al encuentro de José para que acudiera a reunirse con él cerca de la ciudad de Heroum 209. No sé si resulta fácil encontrar en las Escrituras el nombre de Heroum. En las palabras con las que José se dirige a sus hermanos: Levantándome, me presentaré al Faraón y le diré: mis hermanos y la familia de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí; los hombres son pastores -efecto, eran hombres dedicados a la crianza de rebaños- y han traído sus acémilas, sus ovejas y todos sus bienes 210, el inciso en efecto, eran hombres dedicados a la cría de rebaños, lo introdujo el escritor por propia iniciativa, y continúa luego las palabras de José, añadiendo: y han traído sus acémilas y todos sus bienes, de modo que en las palabras de José el orden sea éste: “los hombres son pastores , han traído sus acémilas, sus ovejas y todos sus bienes”. Le dijo el Faraón a Jacob: ¿Cuántos años de di4s de tu vida? 211. Se sobrentiende “son”. Pequeños y malos fueron los días de los años de mi vida 212. Se empleó “pequeños” en vez de “pocos”. Los días de la vida de una persona no pueden ser más cortos en duración de horas que los días de las demás personas. Sin embargo, Jacob lo dice en comparación con la vida de sus antepasados; evidentemente, en la actualidad nadie vive ciento treinta años, que eran los que él tenía ya. Trigo, de acuerdo con el cuerpo 213, es decir, de acuerdo con el número de personas. Por “cuerpo” se indica el número de cuerpos; por el “número de cuerpos” se indica el número de personas. Se había acrecentado terriblemente el hambre y la tierra de Egipto sintió la necesidad 214. Emplea “tierra” en lugar de “hombres” que había en la tierra. Acudieron todos los egipcios ante José diciéndole: Danos panes 215. Por “panes” se indica el trigo, con una locución por la que el producto resultante es lo que da lugar al producto. Y se convirtió en tierra para el Faraón 216. No dice “del Faraón”. Le gusta a la Escritura expresarse así, igual que se dice en el salmo: He observado tu ley. Ella se ha convertido en mía, porque he guardado tus preceptos 217. Acerca de la ley del Señor dice: Ella se ha convertido en mía, es decir, “me sirve de provecho”. Excepto sólo la tierra de los sacerdotes no es posesión de José 218. Como si hubiera dicho: “José posee toda la tierra, excepto la tierra de los sacerdotes”. Y les impuso José como ordenanza, mantenida hasta el día de hoy en la tierra de Egipto, que tributen la quinta parte al Faraón 219. De aquí se desprende que el nombre del Faraón era propio de la potestad regia, porque dice hasta el día de hoy. Difícilmente podían los egipcios ofrecer el tributo, hasta el día en que estas palabras se escribían, a aquel (Faraón) cuando ya no vivía. Y los días de los años de la vida de Jacob fueron.. 220. La Escritura dice a menudo “los días de los años”, aunque podía decir sencillamente “años”. En la frase se le anunció a José que tu padre se encuentra intranquilo 221, algunos códices tienen “siente espasmos”; otros, “tiene fiebre”; y otros, otra cosa, según los latinos han podido interpretar lo que en griego aparece escrito como . Sin embargo, parece que lo más acertado es decir “se encuentra intranquilo”, porque es lo que suele decirse de las personas que se ven agitadas por la aflicción del cuerpo cuando se acerca la muerte. De ahí que también al populacho se le denomine , pues el populacho es una multitud desordenada, no como el pueblo -que se dice -, ni como la plebe -que se dice -, sino como el , por lo que se denomina así al populacho. Cuando Jacob bendice a sus nietos, hijos de José, dice entre otras cosas: y será invocado en ellos mi nombre y el nombre de mis padres 222, de donde se desprende la observación de que no sólo exauditio, sino también invocatio, en ocasiones se emplean refiriéndose no a Dios, sino a los hombres. Este el primogénito 223. Falta “es” según los códices griegos. Al bendecir a José, Jacob dice entre otras cosas: de aquí, el que hizo fuerte a Israel 224. Resulta extraño si no se sobrentiende “procede”, para que tenga sentido completo: “de aquí procede el que hizo fuerte a Israel”. La frase: Dijo José a sus esclavos sepultureros que enterraran a su padre 225, no encontró en la lengua latina cómo denominar a los . En efecto, ellos no entierran, es decir, meten en tierra los cuerpos de los muertos, lo que en griego no es , sino . Por ello, los lo que hacen es disponer los cuerpos para inhumarlos, ya sea arreglándolos o vaciándolos por completo, o envolviéndolos o vendándolos, arte en el que la pericia de los egipcios destaca sobremanera. Por eso, cuando dice también lo enterraron, debemos entender que “se preocuparon de ello” . Y la frase: cuarenta días para la sepultura 226 debe interpretarse que son los que se emplearon en su preparación, pues él no fue sepultado sino donde había encargado que se lo sepultase. Hablad a los oídos del Faraón 227, locución habitual en las Escrituras. Y le dijo el Faraón a José: baja y sepulta a tu padre 228. Si bien habló el Faraón por medio de aquellas personas influyentes, a través de las cuales había hecho José el encargo, lo que le contestan a José no se lo dijo sino a José en persona. De aquí aquello del Evangelio: uno de Tos evangelistas dice que se acercó al Señor un centurión y le dijo: un esclavo mío yace en casa paralítico 229; en cambio, otro, haciendo una narración completa más pormenorizada, recuerda que aquel centurión envió al encuentro del Señor a unos amigos para que le dijeran aquello 230; evidentemente, entre aquellos amigos se encontraba aquel en cuyas palabras se puso de manifiesto el deseo del centurión. De ahí aquello de: el que os recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado 231. Le lloraron un llanto grande y solemne 232. “Lloraron un llanto”, no “lloraron con un llanto… La locución no es desconocida en la lengua latina. Así, se dice: servitutem servivit, militiam militavit, y ejemplos semejantes. Y en pago nos pague todos los males que le hemos mostrado 233. A mostrado o me ha mostrado, en lugar de “que le hemos hecho” o “me ha hecho”. A partir de esta locución, dice también el Apóstol: Alejandro, el herrero, me ha mostrado muchos males 234. Dice que le hemos mostrado o me ha mostrado, en lugar de “que le hemos hecho” o “me ha hecho”. Hazte cargo de la iniquidad de los siervos del Dios de tu padre 235. Locución nueva es hazte cargo de la iniquidad, en lugar de “perdona”, o “pasa por alto” u “olvida”. Pero creo que se dice aquí hazte cargo, como si dijera “hazte cargo con ánimo benévolo; es decir, no lo lleves a mal”. Y acercándose a él, dijeron 236. No es que vinieran otra vez, sino que se repite de nuevo lo que ya se había dicho antes. Es frecuente esto en la Escritura.