BAC vol. 27
Libro 02
LOCUCIONES DEL HEPTATEUCO LIBRO SEGUNDO Locuciones del Éxodo
Y se propagaban más y más 1.
¿Qué significa lo que se dice de las parteras: y se hicieron casas, porque temieron a Dios? 2. Previamente se ha dicho: Dios favorecía a las parteras 3. Parece querer decir que se hicieron casas por temer a Dios, como si la recompensa de Dios les valiera para eso, para hacerse casas. ¿Hay que entender que ellas no tenían antes casas? ¿O que este término alude a las riquezas más que a otros determinados recursos del patrimonio familiar? En efecto, esto se asemeja a lo que Jacob le dice a su suegro, que desea retenerlo aún a su lado después de catorce años de servicio: Pues ahora, ¿cuándo voy a hacerme también yo una casa? 4. Antes le había dicho que los ganados de Labán se habían acrecentado durante su servicio, como el propio Labán había también reconocido al decir: Dios me bendijo con tu llegada 5. Por tanto, cuando dice: ¿Cuándo voy a hacerme yo también una casa?, se sobrentiende “como tú”. Esta idea parece ratificada cuando dice: también yo, ya que no cabe duda que se refiere a la obtención de la propia casa, porque inmediatamente después le presenta a Labán el salario que piensa reclamarle.
Y dejadla vivir toda descendencia femenina 6. Así lo presentan los códices griegos; los latinos no presentan el “-la”.
Había un varón de la tribu de Leví y tomó a una de las hijas de Leví 7. Se sobren tiende “como esposa”, lo que alguno de los traductores latinos consideraron necesario añadir. Sin embargo, continúa diciendo: y la poseyó, y ella concibió 8.
Resulta difícil saber qué significa tibin, porque esta palabra el traductor griego no la ha traducido del hebreo, ni el latino lo ha hecho del griego: la ha dejado tal y como la encontró.
Moisés tuvo .miedo y dijo: Si se ha divulgado esta noticia.. 9. Dos cosas hay que tener en cuenta en esta locución: primero, que la frase queda incompleta, y así se ha pronunciado; segundo, que “noticia” equivale a “delito” .
Y Dios miró a los hijos de Israel y se dio a conocer 10. Ha empleado se dio a conocer con el significado de “obró entre ellos cosas con las que comprendieran la preocupación de Dios hacia ellos”.
Viéndolo, vi la aflicción de mi pueblo que está en Egipto 11.
Y dijo Moisés a Dios: ¿Quién soy yo, porque iré ante el Faraón, rey de Egipto, y porque sacaré a los hijos de Israel de la tierra de Egipto? Y le dijo: Porque yo estaré contigo 12. Así lo presenta el griego; el latino, por su parte, dice: ¿Y quién yo?, pero no añade porque iré y porque sacaré, sino para que vaya y saque. Y lo que el griego presenta como: “le dijo que yo estaré contigo”, se entiende, lógicamente, que se lo está diciendo a Moisés. El códice latino añade todo esto y escribe: Por su parte le dijo Dios a Moisés.
Dios dice lo que Moisés le dirá a los hijos de Israel: Pensando, he pensado mucho en vosotros y en cuanto os ha sucedido en Egipto 13. El griego presenta: con el pensamiento he pensado mucho en vosotros.
Refiriéndose a los hijos de Israel, Dios le dice a Moisés: Y oirán tu voz 14. El griego presenta: Y atenderán tu voz, porque el término exauditio se dice también del hombre.
Lo que el códice latino presenta así: la mujer pedirá a su vecina y a su inquilina objetos de plata y oro, y vestidos 15, el códice griego lo hace así: y a su compañera de alojamiento, es decir, F b F i 0 < @ H , lo que algunos latinos han interpretado como y a su compañera de habitación.
Moisés dice: ¿Qué? ¡Si no me creerán ni atenderán mi voz! 16, lo que el latín ha interpretado como escucharán.
Alarga la mano y coge la cola 17 es lo que presenta el códice griego; el latino, en cambio, ha traducido: tu mano y su cola.
Y alargando la mano cogió la cola. Yen su mano se convirtió en vara 18.
Y le dijo: para que te crean que se te apareció el Señor, Dios de tus padres 19. El griego no presenta: y le dijo, sino que añade de entrada: para que te crean; es decir, las palabras de Dios después de que se realizara aquel milagro, como si aún estuviera hablando y concluyera en ese momento la exposición de su pensamiento. El orden de palabras es: alarga tu mano y cógele la cola para que te crean; pero se introduce la narración del hecho, y luego se continúa con el para que te crean.
El códice latino dice: Y su mano se volvió leprosa, como nieve 20; el griego no dice leprosa, sino sólo y se volvió como nieve.
Y si no escucharan la voz de la primera señal 21 dice el códice griego; el latino, por su parte, tu voz de la primera señal; y añade: te creerán en la voz de la señal siguiente 22.
Y el agua que tomes del río se convertirá en sangre sobre la árida 23, o mejor, “sobre lo árido”, es decir, “sobre aquello que es árido”. El códice latino dice: sangre sobre la tierra.
Dice Moisés: Te lo suplico, Señor; no soy hombre elocuente, ni ayer, ni antesdeayer 24.
Y coge en tu mano esa vara, con la cual harás prodigios con ella 25; podría decirse: “con la cual harás prodigios”, o bien “coge en tu mano esa vara y harás con ella prodigios”. Sin embargo, se ha expresado una y otra frase con una locución habitual de la Escritura.
Muchos días después murió el rey de Egipto. El Señor le dijo a Moisés en Madián: Ve, parte a Egipto, pues han muerto todos aquellos que buscaban tu alma 26. En estas palabras hay que señalar muchos tipos de locuciones. En primer lugar, ve, parte a Egipto, como si no hubiera sido suficiente “ve” o “parte”. Luego, pues han muerto todos aquellos que buscaban tu alma, a pesar de que la Escritura había dicho que el único muerto era el rey de Egipto y sólo de él se había dicho antes que buscaba matar a Moisés. ¿O él fue el último que murió después de todos los otros enemigos? Si es así, no se trata de una locución, sino que tiene sentido correcto. En tercer lugar, los que buscaban tu alma, suele decirse en las Escrituras no sólo en sentido negativo, sino también positivo; del mismo modo que, en el pasaje que nos ocupa, se ha dicho en sentido negativo, también lo fue en los Salmos en: Sean confundidos y atemorizados quienes buscan (qui quaerunt) mi alma 27; sentido positivo tiene en: No tengo escapatoria y no hay quien se preocupe (qui requirat) de mi alma 28, a no ser que exista alguna diferencia entre “quienes buscan” (quaerentes) y “quienes se preocupan” (requirentes), de forma que haya que interpretar aquello en mal sentido, y esto en el bueno.
Y decían al pueblo diciendo 29. Traducir tal locución al latín resulta una redundancia.
Que Dios os vea y os juzgue, porque habéis vuelto abominable nuestro aliento delante del Faraón y delante de sus siervos, al poner una espada a sus manos para que nos mate 30. Es lo que presenta el códice griego; en cambio, el latino, cuya lectura considerábamos mejor, dice: cuando pusisteis una espada en sus manos. Se ha empleado un solecismo que no requiere interpretación alguna, pues en griego no existe.
Y empeñé mi palabra ante ellos de que les entregaría la tierra de los cananeos y la tierra que habitaron, en la cual también habitaron en ella 31. Así lo presenta el texto griego, lo cual incluso en lengua griega parece sonar de forma absurda. Y, sin embargo, es tan grande la autoridad de los Setenta intérpretes, que no sintieron reparo en expresarse de este modo. ¿Qué? ¿Se halla también aquí un sentido oculto? Porque si no hay ninguno, hay que registrar la frase como una locución, para que, cuando se encuentre en otro lugar, no empañe su sentido, o empuje a buscar otro sentido donde no hay que buscarlo.
Lo que presenta el códice latino como: He escuchado el lamento de los hijos de Israel y de qué manera os afligen los egipcios 32, el códice griego lo ofrece así: i ” J ” * @ Ø < J ” 4 ” Û J @ Ø H , que puede interpretarse como “los tienen sometidos a esclavitud”. Y es que no puede expresarse en una sola palabra.
Y habló Moisés a los hijos de Israel; y no escucharon a Moisés por la angustia de su espíritu y por los duros trabajos que padecían 33. Dice exaudierunt (escucharon), no audierunt (oyeron).
Pues yo no tengo experiencia oratoria 34, es lo que dice Moisés al Señor.-El griego escribió - 8 @ ( @ H (“falso de palabra”), no imperitus (“inexperto”), como si dijera • : ” 2 ¬ H (“ignorante”) o • B Â * g L J @ H (“sin instrucción”).
Fueron ellos Aarón y Moisés, a quienes Dios les dijo que sacasen a los hijos de Israel de la tierra de Egipto 35. Así es como se expresa el texto griego.
Ved que soy débil de voz. ¿Cómo me escuchará el Faraón? (Ex 6,30) 36. Nótese que dijo exaudiet (escuchará), no audiet (oirá)
Hizo Moisés y Aarón aquello que el Señor les ordenó, así lo hicieron 37. ¿Faltaría algo si no se dijera así lo hicieron?
Si el Faraón os hablara diciendo: Presentadnos alguna señalo portento; y le dirás a tu hermano Aarón: Coge el cayado 38. ¿El giro habitual de nuestra lengua y la expresión completa no reclamaba que se hubiera dicho de esta otra manera: “Si el Faraón os hablara diciendo: Presentadnos alguna señalo portento, le dirás a tu hermano Aarón: ¿Coge el cayado?” ¿Por qué, pues, se ha introducido un “y”, sino por derivar de algún giro hebreo? Pues no puede considerarse tampoco una locución griega.
No me parecen muy acertadas las versiones latinas que a los F @ n \ F J ” 4 del Faraón los denominan “sabios” 39. A quienes se llama “sabios” es a los F @ n @ Â El traductor latino pudo haber mantenido el término sophistas, porque no existe un equivalente latino. De ahí que empleemos tal palabra como si fuera latina, del mismo modo que no sólo en griego, sino también en latín decimos philosophia. Autores eminentísimos de las letras latinas emplearon el término sophista.
Y el cayado de Aarón devoró los cayados de los demás 40. Es como si dijera: “la serpiente de Aarón”.
En lo que se dice del Faraón: Mira, va en dirección al agua (ad aquam) 41, el texto griego dice: Sobre el agua (super aquam).
Deja marchar a mi pueblo para que me sirva en el desierto. Y he aquí que hasta ahora no me has escuchado 42. ¡Cuántas veces se dice has escuchado (exaudisti), aunque se refiere al hombre!
También los magos de los egipcios hicieron lo mismo con sus encantamientos. Y se endureció el corazón del Faraón, y no los escuchó, como predijo el Señor 43: las Escrituras emplean habitualmente exaudire, aunque se esté refiriendo al hombre.
Deja marchar a mi pueblo, para que me sirvan 44, y no “para que me sirva”. Este modo de expresarse no se encuentra más que cuando la palabra en singular entraña una pluralidad. “Pueblo” se dice con un término en singular, pero consta de muchas personas. Sucede lo mismo en: Que toda la tierra te adoren 45, porque se emplea toda la tierra en lugar de “los hombres que hay en la tierra”.
He aquí que yo castigaré con ranas todos tus confines 46. Así se expresa el griego con una elegantísima locución, ya que las ranas significan la plaga con que se castiga a la tierra de Egipto.
Y el río vomitará ranas. Y subiendo, penetrarán en tus casas, en los armarios de tus habitaciones y sobre tus lechos; y en las casas de tus esclavos y de tu pueblo; y en tus viandas y en tus peroles. Y las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo y sobre tus esclavos 47. Nótese cómo, junto a in domos, etc., en donde se emplea el acusativo, dice et super lectos, etc., donde, conservando el acusativo, utiliza super, mientras que pasa al ablativo en in consparsis y en in clibanis. En efecto, el griego cambia la preposición que el latín mantiene. Así, aquél dice: g  H J ä H @ È i @ L H = in domos: en tanto que ¦ < J @ à H n L k V : ” F 4 < = in consparsis. En este caso resulta extraño: si carece de sentido, no es una locución. ya que in consparsis e in clibanis querrían tal vez dar a entender que las ranas que han aparecido no han subido de fuera o han venido a meterse dentro y, dado que predice que el río va a producirlas, de allí lo han llenado todo.
Y extendió Aarón su mano sobre las aguas de Egipto e hizo salir a las ranas; y la rana fue hecha salir y cubrió la tierra 48. La repetición pasa del plural al singular: “rana” se emplea en lugar de la multitud de ranas. No sé por qué razón, debido al hábito idiomático al que se han acostumbrado los sentidos del hombre, se emplea con mayor frecuencia lo que parece singular que lo que parece plural. Se entiende mejor, cuando, por ejemplo, se dice: “allí hay soldado” que “allí hay soldados”; “allí hay pez” que “allí hay peces”.
Y las apilaban en montones y montones 49. Semejante repetición indica multitud de montones y es frecuente en las Escrituras.
Lo que los códices latinos presentan como: Extiende con la mano tu cayado y golpea en la tierra 50 -no “golpea la tierra”-, el griego ofrece: “el montón de tierra”, si es que se interpreta correctamente con este término la expresión griega J @ P ä : ” J H ( H .
También los magos hicieron lo mismo con sus encantamientos para hacer venir a los mosquitos, y no podían 51. Nótese que se dice “hicieron” en lugar de “intentaron hacer”; pues si realmente hicieron lo mismo, sin duda alguna hubieran hecho venir a los mosquitos. Pero, dado que se añade “para hacer venir” y “no podían”, se desprende que no hicieron lo mismo, sino que intentaron hacer lo mismo. O tal vez también ellos, aunque ponían en práctica sus propios sortilegios, imitando la forma de actuar (de Aarón), extendían su cayado -cosa que las Escrituras no dicen expresamente-, y a lo cual debe referirse la frase: hicieron lo mismo.
Y a la tierra sobre la cual está sobre ella 52.
Y aquel día exceptuaré a la tierra de Gessen, en la que mi pueblo está sentado sobre ella 53.
Y dijo Moisés: Yo me alejaré de tu presencia y oraré ante Dios, y el tábano se alejará del Faraón y de sus siervos 54. Como si “me alejaré de tu presencia”, se refiriera a una persona y, aludiendo a otra, se añadiera la mención al Faraón, de quien va a alejarse la plaga de tábanos.
Deja marchar a mi pueblo, para que me sirvan 55.
He aquí que mañana, a esta misma hora, yo haré llover una enorme granizada. Granizo muy muy abundante 56.
Y cesarán las voces y el granizo 57. Nótese que en las Escrituras a los truenos suele denominársele voces. Estas “voces de Dios” es a lo que se refirió antes el Faraón al decir: Rogad por mí ante el Señor, para que cese de producirse las voces de Dios 58, donde también se emplea una locución, ya que no se dice: para que cesen de producirse.
Para que narréis a los oídos de nuestros hijos y de los hijos de vuestros hijos cómo me he divertido con los egipcios 59. Nótese de qué manera se dice “me he divertido”, que quizá no se emplea en sentido literal, como en: Aquella serpiente que labraste para burlarte de él 60; o aquello otro de Job: Este es el comienzo de la ficción del Señor, que hizo para burlarse de sus ángeles 61
He aquí que mañana, a esta misma hora, haré venir abundante langosta 62. Recuérdese cómo aludió más arriba a la rana. En aquella ocasión dijimos que, cuando se alude en singular a algo de este tipo, se entiende una pluralidad, más que si se expresara en plural. Es evidente que resulta mucho más expresivo decir: abundante langosta que si dijera “muchas langostas”.
¿Quiénes y quiénes son los que irán? 63. A diario decimos en el trato más familiar: “¿Cuántos y quiénes irán?”
No quedó nada verde en los árboles 64. Mejor hubiera debido emplearse nuestro giro: “no quedó algo verde en los árboles”.
El Faraón a Moisés: Pequé ante el Señor, vuestro Dios y contra vosotros. Perdonad, por tanto, mi pecado 65. Esta locución la emplearon también ante José sus hermanos cuando dijeron: Perdona la iniquidad de los siervos del Dios de tu padre 66.
Lo que los latinos traducen como: y nadie vio a su hermano durante tres días 67, el griego lo hace así: y no vio nadie a su hermano. Nótese, además, que “hermano de un hombre” significa “cualquier hombre”.
El Faraón les dice a Moisés y a Aarón: Id y rendid culto al señor, vuestro Dios; dejad solamente las ovejas y los bueyes 68. Así es como lo expresa el griego. Se trata de una locución muy inusual, a no ser que después del punto se diga relinquite y se sobrentienda ista, para que tenga sentido: “marchaos, excepto las ovejas y los bueyes, y dejad éstos”. Semejante elipsis suele ser muy frecuente en las locuciones de las Escrituras.
Y no dejaremos la pezuña 69, como si, al llevarse los rebaños, pudieran dejar las pezuñas. ¿Qué significa no dejaremos la pezuña sino “ni la pezuña dejaremos”?
El Faraón a Moisés: Guárdate bien en el futuro de atreverte a ver mi rostro 70, en vez de “guárdate bien de no volver a ver más mi rostro”.
Y que cada uno pida a su prójimo y cada mujer a su vecina vasijas de plata y de oro, así como vestidos 71. Nótese que califica a los egipcios de “prójimos” de los hebreos.
Y habrá un enorme clamor por toda la tierra de Egipto, como nunca lo hubo y como tal no volverá a haberlo. Sin embargo, entre los hijos de Israel, ni un perro ladrará con su lengua desde el hombre hasta el ganado 72. Se trata de una locución elegantísima. Mediante “perro” se quiere indicar hasta el último de los hombres o de los animales, resaltando así cuán grande iba a ser la tranquilidad entre los hebreos, en tanto que los egipcios clamarían por la amarga pérdida de sus hijos.
Coja cada uno un cordero según las casas de sus padres 73. No es fácil de entender qué es lo que califica de “paternas”: si a las ciudades en las que moraban, o, posiblemente, a las numerosas familias derivadas como de la paternidad de cada uno. Esto es precisamente lo que parece significar en griego .
Pero si son pocos los que viven en la casa, de forma que no sean bastantes para el cordero (es decir, que el corto número de personas no sea suficiente para consumir el cordero), tomará consigo a su vecino más próximo 74, esto es, esa casa invitará al vecino. Emplea el giro hombre “próximo” en lugar de simplemente “hombre”; el singular en vez del plural, pues no se refiere a uno solo, sino a cuantos sean precisos. Al aludir las Escrituras a la consumición del cordero dicen: cada uno de acuerdo con el número de almas que le sea preciso: emplea “almas” en lugar de “personas”, tomando la parte por el todo.
Cogerán de la sangre y la pondrán sobre las dos jambas y el dintel en las casas en las que comerán (las carnes) en ellas 75. A pesar de decir en las que, añade además “en ellas”, como hace con mucha frecuencia. El giro las comerán lleva a preguntar “cuáles”, y se sobrentiende “las carnes”. Pues a continuación se dice: y comerán las carnes asadas esa noche en el fuego 76. Lo que los códices latinos presentan como quienes comerán las carnes, los griegos lo registran como i k X ” , es decir, “carnes”, pero en género neutro. De modo que en griego se dice: “en las casas en las que la comerán (la carne) en ellas”. Se trata, pues, de una locución, ya que dice illas antes de decir qué hay que entender en la frase siguiente, a qué es a lo que alude. Es similar a aquella locución que ya hemos explicado, referida al hijo de Moisés, cuando el ángel quería matar a éste, y adujimos un ejemplo de los Salmos: Sus cimientos están en los montes santos. Ama el Señor las puertas de Sión 77. Los cimientos a los que alude no los entendemos sino después de lo que dice a continuación. Del mismo modo, aquí: en las que comerán en ellas, es decir, “en las casas en las que las comerán”, se sobrentiende “las carnes”, de las que se hace mención acto seguido.
Tomaréis un manojo de hisopo y lo impregnaréis en la sangre que está al lado de la puerta, y pintaréis de sangre el dintel y ambas jambas 78. También en este caso un manojo de hisopo significa muchos manojos, como “rana” muchas ranas, y “langosta” muchas langostas. El tropo resulta oscuro cuando se aplica a cosas que nosotros no solemos expresar así.
Y sucederá que cuando vuestros hijos os pregunten: ¿qué rito es éste?, y les responderéis: es el sacrificio de la Pascua en honor del Señor 79. Aunque no dijera “y”, tendría sentido completo: les responderéis.
Y viniendo los hijos de Israel hicieron como el Señor había ordenado a Moisés y a Aarón, así lo hicieron 80. No habría añadido así lo hicieron si no fuera un giro habitual de las Escrituras.
Y sucedió que en aquel día el Señor sacó de la tierra de Egipto a los hijos de Israel 81.
Habló el Señor a Moisés diciendo 82.
Todo cuanto abre el seno materno y resulte macho 83. Con el singular se alude al plural, ya que la expresión todo lo que abre está refiriéndose no a uno, sino a muchos. Es semejante a la locución: Escuchad, pueblo mío 84. Que así es, lo indica lo que sigue a continuación: todo lo que abre la vulva en los hatos y rebaños; todo cuanto te nazca 85. Todo cuanto te nazca es también una locución.
Todo lo que abre la vulva del asna 86. El griego dice “del asno”, a semejanza de la locución -que hemos visto en el Génesis- en la que se emplea el masculino en vez del femenino cuando, a propósito de la muerte de Sara, dice la Escritura: Y se levantó Abraham de delante de su muerto y enterraré a mi muerto 87. Semejantes expresiones se emplean allí aludiéndose a una mujer muerta.
Por esto yo sacrifico al Señor todo lo que abre el seno materno y resulta macho 88. Locución semejante a la anterior.
Y será una señal en tu mano 89, es decir, en tus obras. Quizá tiene un sentido que va más allá de una simple locución.
Y el Señor golpeó a los egipcios a medio del mar 90. El griego dice: y el Señor golpeó a los egipcios en medio del mar.
Vio Israel la enorme mano que el Señor aplicó a los egipcios 91.
Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico al Señor, y dijeron decir 92. Así es como lo expresa el griego: i ” Â g É B ” < 8 X ( g 4 < .
Y no encontraban agua para beber 93. Podía haber omitido para beber.
Y murmuró el pueblo contra Moisés, diciendo (dicentes) 94. No dicens, sino dicentes, pues el pueblo está integrado por muchas personas.
Y vinieron toda la comunidad de los hijos de Israel al desierto 95. No dice “vino”, porque la comunidad está integrada por muchas personas.
Murmuraban toda la comunicad de los hijos de Israel contra Moisés y Aarón 96. Locución idéntica ala anterior.
Le dijo el Señor a Moisés: He aquí que yo os voy a hacer llover panes desde el cielo 97. Yendo a llover maná, prometió panes. Es una locución en la que se emplea “pan” en vez de “alimento”. La Escritura gusta de emplear “panes” en plural más que en singular.
Mañana veréis -dijo- la gloria <del Señor>, ya que tiene noticias de vuestra murmuración sobre Dios 98, es decir, porque murmuráis sobre Dios; lo que viene a ser como si dijera “contra Dios”. Por otra parte, nótese que aquí, con este nuevo giro, se alude a la exauditio no de los implorantes, sino de los murmuradores, ya que la Escritura reprende la murmuración. Es como si dijera que Dios conoce las murmuraciones de aquéllos; y a ese conocimiento de Dios lo denomina exauditio (“noticia”).
Acercaos ante Dios, pues El tiene noticias de vuestra murmuración 99. De nuevo exauditio no alude a la de las preces y súplicas, sino también a las murmuraciones de los malvados. Eso es precisamente lo que a continuación dice Dios: Tengo noticias de la murmuración de los hijos de Israel 100.
Y he aquí que sobre la faz del desierto se extendió una capa como de cilantro 101. A pesar de que Dios dice tantas veces “la faz de la tierra”, como aquí “la faz del desierto”, resulta extraño; de ahí que la gente se equivoque cuando oye decir “faz”, pensando que se trata de otra cosa, como la faz de un hombre o de cualquier animal.
… de acuerdo con el número de vuestras almas; recoged cada uno según los que viven en vuestra compañía 102. Aunque las Escrituras muy a menudo a los hombres los denomina “almas” -tomando la parte por el todo-, no es sencillo el empleo de “carnes” en vez de “hombres”. Encontramos “carnes” en: No temeré, ¿qué podrá hacerme la carne? 103, idea que se expresa más claramente en el mismo salmo en: ¿Qué podrá hacerme el hombre? 104. Sin embargo, no diría: … de acuerdo con el número de vuestras carnes, igual que dijo: … de acuerdo con el número de vuestras almas.
Y lo recogieron mañanas y mañanas 105. Igual que “pozos y pozos”, “montones y montones”, dice “mañanas y mañanas”.
Ninguno de vosotros salga, uno cualquiera, del lugar en el que esté durante el día séptimo 106. La acotación uno cualquiera podía haberla omitido.
Y el pueblo no tenía agua a beber 107, es decir, “para beber”.
Y maldecía el pueblo contra Moisés 108, es decir, lanzaba maldiciones contra Moisés, esto es, lo maldecían. Es lo que él mismo dice a continuación: ¿Por qué me maldecís?
Y murmuraba el pueblo contra Moisés diciendo (dicentes) 109.
Y toma en tu mano el cayado en el que (in qua) golpeaste el río 110. Dice en el que (in qua) golpeaste, en lugar del giro habitual “con el que (de qua) golpeaste”. Es ésta una locución frecuentísima en las Escrituras.
Y se encargó Iotor, suegro de Moisés, de los holocaustos y sacrificios en honor de Dios 111. Se encargó en lugar de “ofreció”. ¿Se trata quizá de un matiz y no de una locución, en el sentido de que se hizo cargo de aquellas cosas que había ofrecido Moisés, aunque no se lea que Moisés, ni Aarón, ni ninguno de los hebreos que habían salido de la tierra de Egipto hubieran hecho con anterioridad un sacrificio?; antes sólo se había mencionado el altar que levantó Moisés y al que denominó el Señor es mi refugio 112. En cuanto al mencionado Iotor, leemos que fue sacerdote de Madián. Sin embargo, resulta extraño que a su llegada realizara el sacrificio Moisés, y no lo hiciera precisamente Iotor, que era ya sacerdote.
Delicada para ti esta empresa 113. Se sobrentiende “es”.
Y les enseñarás los caminos, por los cuales caminarán por ellos 114
La empresa delicada la remitían sobre Moisés 115. Así expresa el griego lo que los latinos han traducido por “a Moisés”. Con semejante locución se alude a las preocupaciones por. las que se dice sobre Moisés, como si se indicara que se le echa encima una carga. Se dice empresa delicada en lugar de “problema delicado”. Y de ahí que se añada: ellos juzgaban sólo los problemas sencillos 116.
El griego ¦ B @ < @ : V F T se traduce más atinadamente por se me dé el sobrenombre o se me aplique el nombre; pero nadie ha traducido la forma más habitual: “se me llame con el nombre”. Pero cognominavero no tiene un significado necesario, si bien la traducción por cognominavero es más aproximada que nominavero. Y esto lo han constatado algunos traductores.
Y acudiré ante ti y te bendeciré 117. Sin embargo, un poco antes se habla en plural: haréis e inmolaréis. Dice: acudiré ante ti, como si se dirigiera al propio Israel, es decir, al pueblo.
Y éstos son los criterios que expondrás ante ellos: si compraras un siervo hebreo, etc 118. Obsérvese la locución: después de decirle a Moisés aquello de éstos son los criterios que expondrás ante ellos, se expone lo restante lo mismo al pueblo que a Moisés: si compraras un siervo hebreo… Esto no se lo dijo sólo a Moisés, sino que lo que debería decide al pueblo, se lo decía al pueblo mismo.
El señor le perforará la oreja con una lezna y le servirá sempiternamente o eternamente 119. El griego dice g  H J Î < ” Æ j < ” . He aquí de qué manera las Escrituras, en muchos pasajes, traducen este término griego por sempiternamente o eternamente, cuando en realidad no se alude a aquella eternidad, según la cual se nos promete la vida eterna o, por el contrario, los malvados serán quemados en el fuego eterno. Es evidente que aquel siervo, que no podría vivir eternamente, tampoco podría servir eternamente. Se entiende eternamente por “un tiempo ilimitado”. Al menos que por aquel rito quiera indicarse algo eterno.
Te proporcionaré un lugar al cual huya allá el que ha cometido un homicidio 120.
Si alguno ha golpeado a su siervo o a su esclava en una vara (in virga) 121, es decir, “con una vara” (de virga).
El toro será apedreado con piedras 122. Como si pudiera apedrearse si no es con piedras. Esta locución difiere de aquella otra por la que, en el estilo de las Escrituras, se dice: será lapidado con lapidación. Pero, a pesar de todo, se asemejan mucho.
Pero si el toro estaba dotado de cuernos ayer y antesdeayer.. 123.En lugar de “tiempo pasado” empleó la parte por el todo, fuera el que fuera, siguiendo una costumbre propia de las Escrituras.
Si uno abriera un pozo o excavara un pozo, y no lo cubriera, y en él cayera un novillo o un asno, el dueño del pozo los restituirá 124. Esta locución debe interpretarse como el todo por la parte; pues no quiere decir que si en el pozo cayera un caballo o una oveja, no debería restituirlo por no estar mencionados.
El animal que hubiera muerto será para él 125, en lugar de “será de él”.
Si uno invadiera un campo o una viña y metiese su ganado a pastar en el campo de otro 126, es decir, “ajeno”.
Si tomas en prenda el vestido de tu prójimo, devuélveselo antes de la puesta de sol 127. Empleó el género por la especie. Se expresa así como si se diera en prenda cualquier tipo de vestido, a pesar de que respecto a él la Escritura testimonia, por lo que a continuación 128 se dice, que el afectado no tiene más que aquel vestido con que cubrirse durante la noche.