Pestañas abiertas

1 abierta

    El Alfa y la Omega

    Introducción

    En el último libro de la Biblia, Jesús se presenta con unas palabras que, para un judío, solo podía decir Dios: “Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin”. No es un título poético, sino un nombre que el Antiguo Testamento reserva exclusivamente al Dios de Israel.

    Este tema muestra cómo el Apocalipsis da a Jesús los mismos títulos que Isaías da a Yahvé, y los mismos que el Apocalipsis da al Padre. Es una de las pruebas más claras de la divinidad de Cristo, y una de las más difíciles de responder para quienes la niegan, como los Testigos de Jehová (véase “Jesús es Dios”).

    I. Un título que solo Dios puede llevar

    «¿Quién lo realizó y lo hizo? El que llama al futuro desde el principio. Yo, Yahvé, soy el primero, y estaré presente con los últimos.» — Isaías 41,4

    «Esto dice Yahvé el rey de Israel, su redentor, Yahvé Sebaot: “Yo soy el primero y el último; fuera de mí, no hay ningún dios.”» — Isaías 44,6

    «Escúchame, Jacob, Israel, a quien llamé: Yo soy, yo soy el primero y también soy el último.» — Isaías 48,12

    En Isaías, Dios usa tres veces este título, y lo une siempre a su unicidad: “fuera de mí, no hay ningún dios”. Ser “el primero y el último” significa existir antes de todo y después de todo, sin principio ni fin, y ser el Señor de toda la historia. Es la diferencia entre Dios y cualquier criatura: toda criatura tiene un comienzo; Dios no.1

    «Yo, Yahvé, ese es mi nombre, no cedo a otro mi gloria, ni mi prez a los ídolos.» — Isaías 42,8

    Y Dios es celoso de su gloria: no la comparte con ninguna criatura. Si alguien que no fuera Dios llevara el título de “el primero y el último”, estaría usurpando lo que es exclusivo de Dios.

    II. “Alfa y Omega”

    El alfa y la omega son la primera y la última letra del alfabeto griego. Decir “Yo soy el Alfa y la Omega” es como decir en español “Yo soy la A y la Z”: el principio y el final de todo, y todo lo que hay en medio. Es la misma idea de Isaías, expresada con las letras del alfabeto en el que se escribió el Nuevo Testamento.

    III. El Padre: “Yo soy el Alfa y la Omega”

    «Dice el Señor Dios, el Todopoderoso: “Yo soy el Alfa y la Omega. Aquel que es, que era y que va a venir.”» — Apocalipsis 1,8

    «Entonces dijo el que está sentado en el trono: “Mira que hago un mundo nuevo.”… Me dijo también: “Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tenga sed, yo le daré a beber gratis agua del manantial.”» — Apocalipsis 21,5-6

    Al comienzo y al final del Apocalipsis, quien habla es “el Señor Dios, el Todopoderoso”, “el que está sentado en el trono”. Se presenta como el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Es el título de Isaías, aplicado a Dios Padre.

    IV. Jesús: “el Primero y el Último, el que vive”

    «Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. Entonces puso su mano derecha sobre mí y me dijo: “No temas, soy yo, el Primero y el Último, el que vive. Estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades.”» — Apocalipsis 1,17-18

    Aquí no hay ninguna duda sobre quién habla. El que dice “Estuve muerto, pero ahora estoy vivo” no puede ser el Padre, que nunca murió. Es Jesús resucitado. Y se presenta con el mismo título de Isaías 44,6: “el Primero y el Último”.

    Hay más detalles. Jesús se llama “el que vive”, una expresión que en la Biblia designa al “Dios vivo”. Tiene “las llaves de la Muerte y del Hades”: el poder sobre la vida y la muerte, que es exclusivo de Dios (Dt 32,39). Y Juan, al verlo, cae a sus pies, y Jesús no lo detiene con un “adora a Dios”, como sí hará el ángel en Apocalipsis 22,9.

    «Esto dice el Primero y el Último, el que estuvo muerto y ha vuelto a la vida.» — Apocalipsis 2,8

    En la carta a la Iglesia de Esmirna, Jesús vuelve a presentarse igual: “el Primero y el Último”, y “el que estuvo muerto”. El título y la muerte van juntos, y solo pueden referirse a Cristo.

    V. Jesús: “el Alfa y la Omega”

    «Ten en cuenta que vendré pronto, y que traeré mi recompensa conmigo, para pagar a cada uno según su trabajo. Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.» — Apocalipsis 22,12-13

    Al final del Apocalipsis, quien habla reúne los tres títulos a la vez: “el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin”. ¿Quién es? El mismo pasaje lo dice:

    «Yo, Jesús, he enviado a mi Ángel para daros testimonio de lo referente a las Iglesias.» — Apocalipsis 22,16

    «Dice el que da testimonio de todo esto: “Sí, vengo pronto.” ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!» — Apocalipsis 22,20

    El que dice “vendré pronto” en el versículo 12 es el mismo que dice “Sí, vengo pronto” en el versículo 20, y la Iglesia le responde: “¡Ven, Señor Jesús!”. Además, el que viene a “pagar a cada uno según su trabajo” es el que Jesús había anunciado: “el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre… y entonces pagará a cada uno según su conducta” (Mt 16,27).2

    Algunos, como los Testigos de Jehová, sostienen que en Apocalipsis 22,13 habla el Padre y no Jesús. Pero el contexto inmediato habla de la venida de Jesús, y en todo caso Apocalipsis 1,17-18 y 2,8 no dejan dudas: allí habla quien “estuvo muerto”.

    VI. El mismo título para el Padre y para el Hijo

    Título

    Dios en Isaías

    El Padre en el Apocalipsis

    Jesús en el Apocalipsis

    El Primero y el Último

    Is 41,4; 44,6; 48,12

    Ap 1,17; 2,8; 22,13

    El Alfa y la Omega

    Ap 1,8; 21,6

    Ap 22,13

    El Principio y el Fin

    Ap 21,6

    Ap 22,13

    Isaías dice que solo hay uno que es “el primero y el último”, y que “fuera de él no hay ningún dios”. El Apocalipsis da ese título al Padre y al Hijo. Solo hay dos posibilidades: o el Apocalipsis contradice a Isaías, o el Padre y el Hijo son el único Dios. La fe cristiana responde con la segunda: un solo Dios en tres Personas (véase “La Santísima Trinidad”).

    VII. Antes de todo y después de todo

    «En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios… Todo se hizo por ella, y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.» — Juan 1,1.3

    «Él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia.» — Colosenses 1,17

    El título del Apocalipsis coincide con lo que enseña el resto del Nuevo Testamento. Cristo es el Principio, porque todo fue hecho por Él, y “existe con anterioridad a todo”. Y es el Fin, porque todo fue creado “para Él” (Col 1,16), y Él vendrá al final de la historia a llevarla a su plenitud. “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre” (Heb 13,8).

    VIII. El Alfa y la Omega en la liturgia

    La Iglesia proclama esta verdad cada año en la noche más importante de la fe. En la Vigilia Pascual, el sacerdote marca el cirio pascual, que representa a Cristo resucitado, con una cruz, las letras alfa y omega y los números del año en curso, mientras dice: “Cristo ayer y hoy, Principio y Fin, Alfa y Omega. Suyo es el tiempo y la eternidad”.3

    El gesto lo dice todo: el año que comienza, con todos sus días, pertenece a Cristo. Él es el Señor del tiempo, porque es eterno.

    Conclusión

    • En Isaías, “el primero y el último” es un título exclusivo de Yahvé, unido a su unicidad: “fuera de mí, no hay ningún dios” (Is 44,6).

    • Dios no cede su gloria a otro (Is 42,8).

    • “Alfa y Omega” significa lo mismo: el principio y el fin de todo.

    • El Apocalipsis da este título al Padre, “el Señor Dios, el Todopoderoso” (Ap 1,8; 21,6).

    • Y se lo da a Jesús, “el que estuvo muerto” y ahora vive para siempre (Ap 1,17-18; 2,8).

    • Jesús, el que “viene pronto”, se presenta como “el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin” (Ap 22,12-13.16.20).

    • Si el título es exclusivo de Dios, y el Padre y el Hijo lo llevan, el Padre y el Hijo son el único Dios.

    No es lo mismo ser el primer ladrillo de un edificio que ser el arquitecto que lo diseñó antes de que existiera y que lo verá terminado. Una criatura puede ser la primera de muchas, pero solo Dios está antes del principio y después del final. Jesús no es el primero de la lista: es la A y la Z, el que contiene toda la lista.

    Y esta verdad también es un consuelo. Si Cristo es el Principio y el Fin, nuestra vida y nuestra historia están en sus manos desde el comienzo hasta el final. Por eso, ante cualquier miedo, resuenan las palabras que Él le dijo a Juan: “No temas, soy yo, el Primero y el Último, el que vive”.


    Notas bibliográficas

    1 Catecismo de la Iglesia Católica (CEC), n. 212, que cita Is 44,6.

    2 CEC, n. 451 y 679.

    3 Misal Romano, Vigilia Pascual, bendición del fuego y preparación del cirio. CEC, n. 1168.


    Propuesta para dividir los temas sobre la divinidad de Cristo

    Te propongo agrupar en la Parte I un bloque titulado “¿Quién es Jesús?”, con estos temas:

    1. Jesús es Dios (tema de entrada). Se queda con lo esencial de la versión actual: Isaías 9,5 (“Dios Fuerte”), Juan 1,1-3, Hebreos 1, Colosenses 2,9, Romanos 9,5 y la confesión de Tomás (Jn 20,28). Al final, una lista breve con los demás argumentos y una remisión a cada tema. Aquí también encajan tus citas de Isaías 10,21 y Jeremías 32,18, que muestran que “Dios Fuerte” es un título de Yahvé.

    2. Verdadero Dios y verdadero hombre. Sale la sección III actual: Juan 1,14, los concilios de Nicea, Éfeso y Calcedonia, y la unión hipostática. Se complementa con “¿Tuvo miedo Jesús?”, que muestra su humanidad.

    3. “Yo Soy”. Sale la sección V actual: Éxodo 3,14, Isaías 43,10, Juan 8,24.58, Juan 18,5-6 y Marcos 14,61-64. Se pueden añadir dos textos: Marcos 6,50, cuando Jesús camina sobre el mar y dice “Yo soy, no temáis”, y Juan 13,19.

    4. El Alfa y la Omega. El tema de hoy.

    5. Solo a Dios se adora. Sale la sección VII actual, que es muy buena y puede crecer con tres textos: Juan 5,23 (“que todos honren al Hijo como honran al Padre”), Juan 9,38 (el ciego de nacimiento que adora a Jesús) y Filipenses 2,10-11, que aplica a Jesús el texto de Isaías 45,23: “ante mí se doblará toda rodilla”. Daniel 7,13-14 también encaja aquí: todos los pueblos “le servían” al Hijo del hombre, y su reino es eterno.

    6. Las obras que solo Dios hace. Un tema nuevo: perdonar los pecados (Mc 2,5-7), mandar al viento y al mar (Mt 8,27; Sal 107,29; Job 9,8), dar la vida (Jn 5,21; 11,25), juzgar a todos los hombres (Jn 5,22; Mt 25,31) y crear y sostener el universo (Col 1,16-17; Heb 1,3). Aquí pasarían algunas secciones actuales, como la de la tormenta y la de la Resurrección y la Vida.

    7. Los títulos de Dios que se dan a Jesús. Otro tema nuevo, con una tabla como la de hoy: “Señor” (Jl 3,5 y Rom 10,13), “Salvador” (Is 43,11 y Tit 2,13), “Pastor” (Sal 23 y Jn 10,11), “Rey de reyes” (Dt 10,17 y Ap 19,16) y la gloria que Dios no cede a otro (Is 42,8 y Jn 17,5). Aquí encaja también Juan 12,41, que dice que Isaías “vio la gloria” de Jesús, refiriéndose a la visión de Isaías 6.

    Temas de respuesta a objeciones, que ya tienes o están pendientes:

    • Cristo, primogénito de toda la creación (Col 1,15).

    • Juan 1,1: ¿“Dios” o “un dios”?, que está pendiente y podría ser el siguiente.

    • ¿Puede un hombre redimir a otro hombre?

    • La Resurrección de Cristo.

    • ¿Tuvo miedo Jesús?

    Así, cada tema tendría una extensión parecida a la de los demás, y quien quiera profundizar puede seguir el recorrido completo, mientras que quien necesite responder a una objeción concreta va directo al tema correspondiente.

    Nota

    Cita bíblica

    Catecismo

    Tema

    Tema

    Traducción del Nuevo Mundo

    Fuente: Traducción del Nuevo Mundo, edición de estudio (jw.org). Se citan solo los fragmentos que se analizan; […] indica un corte.