La historia de los Testigos de Jehová y sus fallos al traducir (según Crisis de conciencia)
Hay una pregunta que conviene hacerle a cualquier Testigo con respeto: ¿cómo sabes que tu traducción es fiel? Normalmente responde que la Traducción del Nuevo Mundo (TNM) “vuelve al texto original” y quita las tradiciones de la cristiandad. Raymond Franz tuvo un lugar privilegiado para responder esa pregunta. Fue miembro del Cuerpo Gobernante de 1971 a 1980 y sobrino de Fred Franz, el hombre que en la práctica tradujo la TNM. Su libro no es un panfleto de alguien resentido. Muestra, con fechas, revistas y nombres, algo que se repite: muchas veces la doctrina iba por delante y la traducción la seguía.
1. Una historia breve para ubicarnos
«Tal vez vas a decir en tu corazón: “¿Cómo sabremos que esta palabra no la ha dicho Yahvé?” Si ese profeta habla en nombre de Yahvé y lo que dice queda sin efecto y no se cumple, es que Yahvé no ha dicho tal palabra; el profeta ha hablado por presunción; no le tengas miedo.»
— Deuteronomio 18,21-22
Este texto es la clave de todo el tema. Fíjate en la palabra “presunción”: Franz tituló su capítulo 7 “Predicciones y presunción”. La historia del movimiento es, en buena parte, una historia de fechas:
-
Años 1870: Charles Taze Russell entra en contacto con el adventista Nelson H. Barbour, que esperaba el regreso de Cristo para 1874. Russell funda después La Torre del Vigía (Zion’s Watch Tower) y muere en 1916.
-
1917–1942: Joseph F. Rutherford dirige la organización. En 1931 adopta el nombre “Testigos de Jehová”. En 1932 elimina los cuerpos de ancianos elegidos por las congregaciones. Anuncia 1925 como la fecha de la resurrección de los patriarcas.
-
1942–1977: Nathan Knorr preside. Bajo su mandato aparece la TNM (Nuevo Testamento en 1950 y Biblia completa en 1961).
-
Fred Franz es el teólogo y traductor principal, y presidente de 1977 a 1992. En 1966 publica la cronología que apuntaba a 1975.
-
1980–1981: Raymond Franz deja el Cuerpo Gobernante y después es expulsado. En 1983 publica Crisis of Conscience en inglés.
Sabiendo esto se entiende por qué la traducción no salió de un laboratorio neutral. Salió de una organización con fechas que defender.
2. ¿Quién tradujo? Lo que realmente dice la nota 15
«Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis.»
— Mateo 7,15-16
Jesús no nos pide adivinar intenciones ocultas. Nos pide examinar frutos que se puedan comprobar. Aplicado a una traducción, el primer fruto que se comprueba es quién la hizo y qué preparación tenía. Franz lo dice sin rodeos:
“La Traducción del Nuevo Mundo no menciona el nombre de ningún traductor y es presentada como el resultado del trabajo anónimo del ‘New World Translation Committee’… Otros miembros… Nathan Knorr, Albert Schroeder y George Gangas; … Fred era el único con suficiente conocimiento de las lenguas bíblicas para intentar una traducción de esta clase. Él había estudiado griego por dos años en la Universidad de Cincinnati, pero el hebreo lo estudió por sí solo (autodidacto).“1
Piensa en un ejemplo cotidiano. Si te ofrecen una cirugía y el hospital no quiere decirte quién opera, sospechas. Si además te enteras de que solo uno del equipo estudió medicina, y nada más dos años, la sospecha crece. Eso no prueba que la operación salga mal. Sí prueba que la confianza no puede apoyarse en las credenciales, sino solo en revisar el resultado.
Ojo: la nota no dice por qué se eligió el anonimato. El prefacio de 1950 hablaba de humildad, para que la gloria fuera para Dios. Decir que fue “para esconderse del mundo académico” es una deducción posible, pero el libro no la afirma.
3. Cómo nació la TNM: dos hombres y una junta que no sabía nada
«En ellas hay cosas difíciles de entender, que los ignorantes y los débiles interpretan torcidamente —como también las demás Escrituras— para su propia perdición.»
— 2 Pedro 3,16
San Pedro advierte que la Escritura se puede “torcer”. Para evitarlo, la Iglesia nunca dejó la interpretación en manos de uno o dos individuos. Lo que el libro muestra sobre el origen de la TNM es lo contrario de esa prudencia:
-
Según The Watchtower del 15 de septiembre de 1950 (pp. 315-316), los directores de la Sociedad se enteraron de la traducción cuando la parte griega ya estaba terminada y lista para imprimirse2.
-
En el caso Walsh (Escocia, 1954), Fred Franz declaró bajo juramento cómo se aprobaban las nuevas interpretaciones: pasaban por el “comité editorial”, él daba su “O.K.” y Knorr daba la aprobación final. No se sometían a votación de la junta2.
-
Franz añade que ese “comité editorial” era en la práctica Knorr y Fred Franz (con Karl Adams). Es decir, dos o tres hombres decidían lo que millones creerían3.
Es como si el libro de texto de todas las escuelas de un país lo escribieran dos personas sin que el ministerio lo viera hasta que ya estaba en la imprenta. La organización que acusa a la Iglesia de “tradiciones humanas” dependía, de hecho, del criterio de muy pocos hombres.
4. Primer caso: “ancianos” que desaparecen por política interna
«Designaron presbíteros en cada Iglesia y, después de hacer oración con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.»
— Hechos 14,23
La palabra griega es presbýteros: anciano, presbítero. Pero en 1932 Rutherford había eliminado los cuerpos de ancianos, y la palabra quedó, como dice Franz, “oficialmente en descrédito”. ¿Qué hizo la primera TNM? Tradujo “hombres de mayor edad” y en Hechos 14,23 añadió unas palabras que no están en el griego:
“Además, les nombraron hombres de mayor edad para los puestos de la congregación…“4
Ese añadido encajaba con el sistema de nombramientos desde la sede central. Ediciones posteriores lo quitaron, cuando la organización volvió a tener “ancianos”.
Lo más fuerte viene del propio Fred Franz. Cuando Raymond le preguntó por ese versículo, le contestó:
“¿Por qué no lo verificas en otras traducciones que puedan estar más libres de prejuicio?“4
Y en otra ocasión le dijo: “No intentes entender las Escrituras condicionado por lo que ves actualmente en la organización”4.
Es el traductor principal reconociendo que su traducción podía tener prejuicio. Es como si el árbitro de un partido te dijera: “Si quieres saber si fue penal, mira la repetición en otro canal; yo no soy imparcial”. Para los primeros cristianos, los presbíteros eran parte de la estructura de la Iglesia. San Ignacio de Antioquía, hacia el año 107, ya habla del obispo, los presbíteros y los diáconos como su forma normal5.
5. Segundo caso: porneia y una mujer expulsada
«Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer —no por fornicación— y se case con otra, comete adulterio.»
— Mateo 19,9
Porneia es una palabra amplia: abarca toda inmoralidad sexual grave. Judas 7 la aplica a los pecados de Sodoma. Pero The Watchtower del 1 de agosto de 1972 (pp. 479-480) enseñaba que la homosexualidad o la bestialidad del cónyuge no eran motivo de “divorcio bíblico”. Franz cuenta el caso de una mujer expulsada por volver a casarse tras divorciarse de un marido que había tenido relaciones con un animal6.
Raymond estudió el término y le llevó a Fred Franz su investigación. Fred no quiso verla. Al año siguiente la doctrina cambió (La Atalaya, 15 de mayo de 1973, pp. 317-318)6. Raymond da por hecho que el “traductor principal” conocía el sentido real de porneia. Aun así, la interpretación oficial se mantuvo hasta que se cambió por decisión de la organización, no por el texto griego.
Aquí la falla no está en una palabra de la traducción, sino en algo peor: saber lo que dice el griego y dejar que pese más la postura oficial, con consecuencias para personas reales. Aclaro el matiz: la doctrina católica sobre el matrimonio no coincide con la de los Testigos. Lo que interesa aquí es el método, no esa conclusión.
6. Tercer caso: “presencia invisible” para salvar 1874
«Así que si os dicen: “Está en el desierto”, no salgáis; “Está en los aposentos”, no lo creáis. Porque como el relámpago sale por oriente y brilla hasta occidente, así será la venida del Hijo del hombre.»
— Mateo 24,26-27
Este es quizás el ejemplo más claro de todo el libro. El grupo de Barbour esperaba a Cristo en 1874. Pasó el año y no ocurrió nada. Entonces un colaborador, B. W. Keith, se fijó en que la versión Emphatic Diaglott traducía la palabra griega parousía como “presencia” en lugar de “venida”. Barbour lo contó así: “Ahí estuvo la clave.” La conclusión fue que Cristo sí había venido en 1874, pero de forma invisible. Russell pagó el viaje de Barbour a Filadelfia en 1876, aceptó la idea y llamó a su revista “Heraldo de la presencia de Cristo”7.
Aquí hay que ser justos: parousía sí puede significar “presencia” o “llegada”. En 1 Corintios 16,17 Pablo se alegra de la parousía de Estéfanas. El problema no es la palabra, sino para qué se usó: se escogió un matiz para rescatar una fecha fallida. Fíjate en la ironía: el versículo que Barbour reinterpretó es justamente Mateo 24,27. Jesús dice que su parousía será como un relámpago, visible de oriente a occidente, y advierte que no creamos a quien diga que está “en los aposentos”, es decir, escondido. Y el Apocalipsis lo remata:
«Mirad, viene acompañado de nubes: todo ojo le verá, hasta los que le traspasaron.»
— Apocalipsis 1,7
Franz lo resume con una imagen: discutir una “presencia invisible” es como intentar convencer a un amigo de que su padre difunto no lo visita sin hacerse ver. Es una idea imposible de comprobar, y por eso servía para que ninguna fecha pudiera fallar7. La Iglesia enseña que la venida de Cristo será gloriosa y visible, al fin de la historia8.
7. El patrón de las fechas: 1925, Beth Sarim, 1975 y “esta generación”
«Queridos, no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo.»
— 1 Juan 4,1
San Juan nos manda examinar. Los hechos del libro son estos:
-
1925: Rutherford anunció la resurrección de los patriarcas. Incluso se construyó en San Diego una casa, Beth Sarim, para recibirlos (Salvación, 1939). Años después la casa se vendió y la creencia se abandonó9. Sobre 1925, el propio Rutherford llegó a admitir: “Reconozco que hice el burro” (The Watchtower, 1 de octubre de 1984, p. 24)10.
-
1975: el libro de 1966 situaba en 1975 el fin de 6.000 años de historia humana, con todo lo que eso hacía esperar11. Hubo familias que vendieron casas y jóvenes que dejaron estudios.
-
1995: durante años, ¡Despertad! prometía en su portadilla el nuevo mundo “antes de que desaparezca la generación que vio los acontecimientos de 1914”. Desde el número del 8 de noviembre de 1995, la referencia a 1914 desapareció12.
Lo importante para nuestro tema es la relación con la traducción: una organización que reinterpreta sus profecías cada vez que fallan tiene un incentivo constante para leer el texto bíblico a la luz de su doctrina del momento. Por eso la TNM declara que traduce según “lo que la Biblia en conjunto enseña”. El razonamiento es circular: la doctrina decide la traducción, y luego la traducción “prueba” la doctrina. Frente a eso, el Catecismo enseña que la actitud cristiana ante el futuro es confiar en la Providencia y dejar “toda curiosidad malsana al respecto”13.
Cierre y síntesis
-
La TNM fue obra práctica de un solo hombre con dos años de griego universitario y hebreo autodidacta, bajo un comité anónimo (nota 15).
-
La junta directiva no supo de la traducción hasta que estaba lista. La doctrina la aprobaban dos o tres personas (caso Walsh).
-
Hay casos documentados en que la política interna moldeó el texto: “hombres de mayor edad” y el añadido “para los puestos” en Hechos 14,23. Hay también un caso en que una doctrina se sostuvo contra el sentido del griego: porneia en Mateo 19,9.
-
La idea de la “presencia invisible” nació de rescatar la fecha fallida de 1874 usando una traducción, contra el sentido de Mateo 24,27.
-
El patrón de profecías incumplidas (1874, 1925, 1975, 1995) se juzga con Deuteronomio 18,22: lo que no se cumple, “lo ha dicho por presunción”.
Una imagen para recordar: San Ireneo, en el siglo II, comparaba a los herejes con quien toma un mosaico precioso de un rey, hecho de piedras auténticas, y lo reordena para formar la figura de un perro o una zorra. Luego dice: “Mira, son las mismas piedras”14. No es lo mismo traducir el texto que reacomodar el texto para que diga lo que ya creías.
Raymond Franz escribió su libro “para ayudar y no para herir”. Detrás de cada fecha fallida hubo personas sinceras que sufrieron: ancianos que esperaban no morir, familias que lo vendieron todo. Pregunta con calma: “¿Sabías que el propio Fred Franz le dijo a su sobrino que consultara traducciones ‘más libres de prejuicio’?” Una pregunta así abre más que diez acusaciones. Y recuerda que nuestra meta no es ganar una discusión, sino que la persona encuentre a Cristo en su Iglesia.
Notas bibliográficas
1 R. Franz, Crisis de conciencia, 2.ª ed. esp. (Atlanta: Commentary Press, 2009), cap. 2, nota 15, pp. 62-63.
2 Ibíd., cap. 3, pp. 83-85, que cita The Watchtower, 15 sept. 1950, pp. 315-316, y el testimonio de F. W. Franz en el caso Walsh (Escocia, 1954).
3 Ibíd., cap. 3, nota 34.
4 Ibíd., cap. 2, pp. 29-30 aprox., con las notas 25 y 26.
5 San Ignacio de Antioquía, Carta a los Magnesios 6,1; Carta a los Esmirniotas 8,1. Cf. CEC 1554.
6 Franz, op. cit., pp. 61-63; The Watchtower, 1 ago. 1972, pp. 479-480; La Atalaya, 15 mayo 1973, pp. 317-318.
7 Ibíd., cap. 7, pp. 214-216.
8 CEC 668-677; cf. 1 Tes 4,16-17.
9 Franz, op. cit., p. 18; Salvación (1939), pp. 323-324.
10 Ibíd., pp. 205-206; The Watchtower, 1 oct. 1984, p. 24.
11 Ibíd., pp. 80-81, y cap. 9, pp. 272 ss.
12 Ibíd., cap. 10, pp. 306-307.
13 CEC 2115.
14 San Ireneo de Lyon, Adversus haereses I, 8, 1.
Fuentes
-
Raymond Franz, Crisis de conciencia (tu ejemplar).
-
Biblia de Jerusalén.
-
Catecismo de la Iglesia Católica.
-
San Ireneo, Contra las herejías; San Ignacio de Antioquía, Cartas.