Pestañas abiertas

1 abierta

    La Traducción del Nuevo Mundo: ¿traducción o interpretación?

    Introducción

    La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras es la Biblia que usan los Testigos de Jehová. La publicó su organización, la Sociedad Watchtower: el Nuevo Testamento en 1950 y la Biblia completa en 1961. Ha tenido varias revisiones. La edición actual en español es la de 2019, y existe además una “edición de estudio” que incluye notas explicativas.

    Sus traductores nunca se dieron a conocer: la organización informó que el comité pidió permanecer en el anonimato. Años después, un antiguo miembro de su cuerpo gobernante, Raymond Franz, reveló los nombres de algunos de ellos y afirmó que casi ninguno tenía formación académica en las lenguas bíblicas.1

    Toda traducción implica decisiones. Ninguna es perfecta, y la propia Reina-Valera tiene sus limitaciones. Pero en la Traducción del Nuevo Mundo hay algo más que errores sueltos: hay un patrón. En los textos sobre la divinidad de Cristo, el Espíritu Santo, la cruz, la Eucaristía y el más allá, cuando el texto permite dos lecturas, elige siempre la que favorece la doctrina de los Testigos. A veces, para lograrlo, incluso cambia sus propias reglas de traducción.

    Y hay algo todavía más importante: no hace falta suponerlo, porque sus propias notas de estudio lo reconocen. En varios versículos, la nota admite lo que dice el griego, o lo que dicen los manuscritos y las ediciones críticas, y luego explica que traducen otra cosa porque la traducción literal no estaría de acuerdo con “el resto de la Biblia”, es decir, con su doctrina.

    Este tema no pretende burlarse de nadie. Pretende mostrar, con sus propios textos, que esta Biblia no se limita a traducir: interpreta.

    I. El método

    Este tema compara tres cosas:

    1. El texto griego de las ediciones críticas modernas (Nestle-Aland y Sociedades Bíblicas Unidas), que los Testigos de Jehová dicen seguir.

    2. La Reina-Valera 1960, la Biblia de la mayoría de los evangélicos en Colombia.

    3. La Traducción del Nuevo Mundo, tanto su texto como sus notas de estudio.

    El árbitro es siempre el griego, no la Reina-Valera. La Reina-Valera 1960 también tiene limitaciones: se basa en el llamado Textus Receptus, que incluye algunos versículos que no están en los manuscritos más antiguos, como 1 Juan 5,7 (véase “La Santísima Trinidad”). Por eso la pregunta nunca es cuál traducción nos gusta más, sino cuál es más fiel al texto original.

    Las notas de estudio de la Traducción del Nuevo Mundo se citan por su versículo, y se pueden consultar en la edición de estudio en jw.org. Del texto de la Traducción del Nuevo Mundo se citan solo las palabras en disputa.

    II. Los cambios sobre Cristo

    Griego

    kai theós en ho lógos (literalmente: "y Dios era la Palabra")

    Reina-Valera 1960

    "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios."

    Traducción del Nuevo Mundo

    "la Palabra era un dios"

    La nota de estudio explica que, como la palabra theós no lleva artículo en esta frase, “describe una cualidad o una característica” de la Palabra. Para apoyar su traducción cita también unas antiguas versiones al copto y la profecía de Isaías 9,5, donde el Mesías es llamado “Dios Poderoso” y no “Dios Todopoderoso”.

    Nuestra respuesta. La nota tiene razón en lo gramatical: la palabra “Dios” sin artículo describe aquí la naturaleza de la Palabra. Pero entonces la traducción correcta no es “un dios”, que significa uno entre varios, sino “era Dios” en cuanto a su naturaleza. La nota describe una cualidad y la traducción pone un individuo: se contradicen entre sí.

    Además, en el mismo capítulo la palabra “Dios” aparece otras cuatro veces sin artículo (Jn 1,6.12.13.18), y la Traducción del Nuevo Mundo la traduce siempre “Dios”. La regla solo se aplica cuando se habla de Jesús.

    En cuanto a Isaías 9,5, el profeta usa exactamente el mismo título, El Gibbor, “Dios fuerte”, para Yahvé un capítulo después:

    «Un resto volverá, el resto de Jacob, al Dios fuerte.» (Is 10,21)

    Y sobre el copto: una traducción del siglo III o IV no puede corregir al original griego. Además, la Iglesia de Egipto, la que hablaba copto, fue la de san Atanasio, el gran defensor de la divinidad de Cristo en el Concilio de Nicea (véase “Juan 1,1: ¿Dios o un dios?”).

    Manuscritos más antiguos

    monogenés theós ("el Unigénito, Dios")

    Reina-Valera 1960

    "el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre"

    Traducción del Nuevo Mundo

    "el dios unigénito"

    La nota reconoce que los manuscritos más antiguos y confiables dicen “dios unigénito”, y por eso la Traducción del Nuevo Mundo sigue esa lectura. También dice que a Jesús “se le puede llamar ‘un dios’” porque el término se aplica incluso a seres humanos, y cita el Salmo 82,6.

    Nuestra respuesta. Los manuscritos que ellos mismos prefieren llaman “Dios” al Hijo, al final del prólogo de Juan igual que al comienzo. Para evitarlo, tienen que escribir “dios” con minúscula.

    Pero si Jesús es “un dios” creado, junto al Dios verdadero, la Biblia tendría dos dioses. Y Dios dice lo contrario:

    «Antes de mí no fue formado otro dios, ni después de mí lo habrá.» (Is 43,10)

    El Salmo 82 no sirve de apoyo, porque llama “dioses” a unos jueces injustos y, en el versículo siguiente, les anuncia: «moriréis como cualquier hombre» (Sal 82,7). Es un título irónico para hombres que van a morir, no una categoría de seres divinos.

    Griego

    egó eimí ("Yo soy")

    Reina-Valera 1960

    "Antes que Abraham fuese, yo soy." (8,58) / "si no creéis que yo soy" (8,24)

    Traducción del Nuevo Mundo

    "yo ya existía" (8,58) / "si no creen que yo soy quien digo ser" (8,24.28)

    La nota de Juan 8,58 reconoce que el griego dice egó eimí. También reconoce que muchos traductores ven aquí una alusión al nombre de Dios en Éxodo 3,14. Pero para rechazarlo no da ningún argumento gramatical: solo dice que Juan 8,54-55 muestra que Jesús no afirmaba ser el Padre.

    Nuestra respuesta. Nadie afirma que Jesús dijera ser el Padre. La doctrina cristiana nunca ha enseñado eso. La pregunta es qué significa egó eimí. En griego es un presente, “yo soy”, y la Traducción del Nuevo Mundo lo cambia por un pretérito, “ya existía”. En los versículos 24 y 28 añade “quien digo ser”, que no está en el griego.

    El contexto confirma el sentido: los judíos entendieron perfectamente lo que Jesús dijo, porque reaccionaron así:

    «Entonces tomaron piedras para tirárselas.» (Jn 8,59)

    Nadie intenta apedrear a alguien por decir que es más viejo que Abraham. Lo apedrean por blasfemia, por usar el nombre de Dios (véase “Yo Soy”).

    Griego (ediciones críticas)

    eán ti aitésete me en to onómatí mou ("si me pedís algo en mi nombre")

    Reina-Valera 1960

    "Si algo pidiereis en mi nombre"

    Traducción del Nuevo Mundo

    "Si ustedes piden algo en mi nombre"

    La nota reconoce que “en otros manuscritos antiguos” se lee “me piden”. Justifica su elección diciendo que la lectura sin “me” tiene apoyo en varios manuscritos y concuerda con Juan 15,16 y 16,23, donde se pide al Padre.

    Nuestra respuesta. Aquí la Reina-Valera coincide con la Traducción del Nuevo Mundo, porque sigue manuscritos tardíos. Pero la edición crítica de Nestle-Aland, la que sigue la Traducción del Nuevo Mundo en casi todo lo demás, incluye el “me”, y así lo traducen la Biblia de Jerusalén y la Biblia de las Américas.

    Pedirle al Padre y pedirle al Hijo no se excluyen: en el versículo anterior, Jesús dice que Él mismo responde la oración.

    «Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.» (Jn 14,13)

    Con el “me”, el texto enseña que se puede orar directamente a Jesús, como hicieron Esteban (Hch 7,59) y la Iglesia primitiva con su Maranathá, “Ven, Señor” (1 Cor 16,22). Eso es lo que la doctrina de los Testigos de Jehová rechaza (véase “Solo a Dios se adora”).

    Griego

    ta pánta ("todas las cosas")

    Reina-Valera 1960

    "Porque en él fueron creadas todas las cosas... todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten."

    Traducción del Nuevo Mundo

    "todo lo demás" (cinco veces, en los versículos 16, 17 y 20)

    Esta es la admisión más clara de todas. La nota de Colosenses 1,16 reconoce que la traducción literal es “todas las cosas”, pero explica que esa traducción podría «dar la impresión de que Jesús no fue creado, sino que él es el Creador», y que esa idea “no estaría de acuerdo con el resto de la Biblia”. Añade que el término griego puede significar “todos los demás” en algunos contextos, como Lucas 13,2, y cita 1 Corintios 15,27.

    Nuestra respuesta. La nota reconoce abiertamente que la traducción literal presenta a Jesús como Creador, y que la cambian por razones doctrinales.

    Sus ejemplos no le sirven. En Lucas 13,2 se compara a unos galileos con “todos” los galileos, así que el contexto mismo exige entender “los demás”. En 1 Corintios 15,27, Pablo dice expresamente que hay una excepción. En Colosenses 1, en cambio, Pablo no menciona ninguna excepción, y Juan dice lo mismo sin dejar lugar a dudas:

    «Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.» (Jn 1,3)

    Si “sin ella no se hizo nada”, la Palabra no puede haber sido hecha, porque entonces se habría hecho a sí misma. Y en el versículo 20 la añadida resulta extraña: Dios quiso “reconciliar consigo mismo todo lo demás”. ¿Todo, menos Jesús? (Véase “Cristo, primogénito de toda la creación”).

    Griego

    proskynéo ("adorar", "postrarse")

    Reina-Valera 1960

    "vinieron y le adoraron" (Mt 14,33) / "Adórenle todos los ángeles de Dios" (Heb 1,6)

    Traducción del Nuevo Mundo

    "le rindieron homenaje" / "le rindan homenaje"

    La nota de Hebreos 1,6 reconoce que los diccionarios definen proskynéo también como “adorar”, y que muchos traductores usan esa palabra. Pero explica que no la usan porque “la Biblia muestra en otros pasajes que Jesús no es el Dios Todopoderoso”, y porque solo Jehová tiene derecho a ser adorado, citando Mateo 4,10 y Apocalipsis 22,8-9. La nota de Mateo 14,33 dice que los discípulos le rindieron homenaje “no porque lo consideraran un dios”.

    Nuestra respuesta. Primero, el criterio es otra vez la doctrina: no se traduce “adorar” porque, según ellos, Jesús no es Dios.

    Segundo, la nota de Hebreos se vuelve en su contra. Cita Apocalipsis 22,8-9, donde un ángel rechaza la proskýnesis de Juan:

    «Me postré a los pies del ángel… Pero él me dijo: “No, cuidado; yo soy un siervo como tú… A Dios tienes que adorar.”» (Ap 22,8-9)

    Si un ángel no puede recibir proskýnesis porque eso corresponde solo a Dios, y en Hebreos 1,6 Dios ordena a todos los ángeles dársela al Hijo, la conclusión es evidente. Además, Hebreos 1,6 cita un texto del Antiguo Testamento que, en la versión griega, se refiere a la adoración de Dios (Dt 32,43).

    Tercero, sus notas se contradicen entre sí. En Juan 1,1, la Traducción del Nuevo Mundo dice que Jesús es “un dios”. En Mateo 14,33, dice que los discípulos no lo consideraban “un dios”. ¿Lo es o no lo es? (Véase “Solo a Dios se adora”).

    Griego

    ho thrónos sou ho theós (Tu trono, oh, Dios, es para siempre)

    Reina-Valera 1960

    "Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo."

    Traducción del Nuevo Mundo

    "Dios es tu trono"

    La nota reconoce que el griego “podría traducirse como aparece en muchas Biblias: ‘Tu trono, oh, Dios, es para siempre’”. Pero prefiere “Dios es tu trono” por el versículo siguiente, que dice: “Dios, tu Dios, te ungió”, y porque el Salmo 45 se dirigía originalmente a un rey humano.

    Nuestra respuesta. El versículo 9 no contradice la lectura tradicional. Jesús, hecho hombre, tiene a Dios como su Dios (Jn 20,17), y al mismo tiempo Tomás lo llama “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20,28). Las dos cosas son verdad precisamente porque es verdadero Dios y verdadero hombre (véase “Verdadero Dios y verdadero hombre”).

    Que el Salmo 45 se dirigiera a un rey de Israel tampoco es problema: la carta a los Hebreos dice que esas palabras se dicen “del Hijo”, en contraste con los ángeles. Lo que se aplicaba al rey de forma imperfecta se cumple en el Hijo de forma plena.

    Hay además una prueba sencilla. En Hebreos 10,7, el griego usa exactamente la misma forma, ho theós, como vocativo: «He aquí que vengo, oh Dios, a hacer tu voluntad». Si allí la Traducción del Nuevo Mundo traduce “oh, Dios”, queda claro que en Hebreos 1,8 cambia la regla.

    Griego

    sy kat' archás, kýrie, ten gen ethemelíosas

    Reina-Valera 1960

    "Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos."

    Traducción del Nuevo Mundo

    "En el principio, oh, Señor, tú colocaste los cimientos de la tierra"

    Aquí la Traducción del Nuevo Mundo mantiene el vocativo “oh, Señor”, dirigido al Hijo. Su nota reconoce que el salmista dirigía estas palabras a Dios (Sal 102,26), y que la carta a los Hebreos las aplica a Jesús. Lo explica diciendo que Jesús fue el “agente o instrumento” de la creación, y concluye que estas frases sobre la creación “se le pueden aplicar correctamente a cualquiera de los dos”.

    Nuestra respuesta. La nota concede mucho: un texto que el Antiguo Testamento dirige a Dios, como Creador, el Nuevo Testamento lo dirige al Hijo. Y lo resuelve diciendo que Jesús fue solo un instrumento. Pero Dios dice que no tuvo ningún instrumento:

    «Yo, Yahvé, lo he hecho todo, yo, solo, extendí los cielos, yo asenté la tierra, sin ayuda alguna.» (Is 44,24)

    Si Dios creó “solo” y “sin ayuda alguna”, y el Hijo colocó los cimientos de la tierra, el Hijo no es un ayudante externo: está dentro del único Dios Creador.

    Griego

    tou theoú hemón kai sotéros Iesoú Christoú ("de nuestro Dios y Salvador Jesucristo")

    Reina-Valera 1960

    "la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo" (2 Pe 1,1) / "nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tit 2,13)

    Traducción del Nuevo Mundo

    "nuestro Dios y del Salvador Jesucristo" / "del gran Dios y de nuestro Salvador, Jesucristo"

    La nota de Tito 2,13 reconoce que la palabra “manifestación” (epipháneia) se usa “por lo general” solo para Jesús, y que por eso algunos expertos entienden que el versículo se refiere solo a Él, como “nuestro gran Dios y Salvador”. Luego dice que muchos otros traductores hacen la distinción, y remite a un apéndice.

    Nuestra respuesta. La nota concede nuestro argumento principal: la “manifestación gloriosa” que esperamos es la de Jesús, no la del Padre. Pero no da ninguna razón gramatical para separar a “Dios” del “Salvador”.

    Y la gramática es clara. En griego, cuando dos títulos están unidos por “y” y solo el primero lleva artículo, ambos se refieren a la misma persona.2 La prueba está en la misma carta de Pedro: en 2 Pedro 1,11 aparece exactamente la misma construcción, “nuestro Señor y Salvador Jesucristo”, y la Traducción del Nuevo Mundo la traduce como una sola persona. La misma gramática, traducida de dos maneras distintas según convenga a su doctrina (véase “Los títulos de Dios que se dan a Jesús”).

    Griego

    en autó katoikeí pan to pléroma tes theótetos somatikós

    Reina-Valera 1960

    "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad."

    Traducción del Nuevo Mundo

    "toda la plenitud de la naturaleza divina"

    La revisión de 2019 dice “naturaleza divina” (la edición de 1987 decía “cualidad divina”). Pero la nota ofrece como alternativa “la cualidad divina”, y argumenta que la palabra theótes se usaba en el mundo antiguo para una cualidad que se podía ganar o perder, y que por eso no significa “Dios mismo”.

    Nuestra respuesta. Pablo tenía dos palabras distintas, y las usó con cuidado. Para “lo divino” o “las cualidades divinas” que se reflejan en la creación usó theiótes (Rom 1,20). Aquí usó otra palabra, theótes, que significa “deidad”, el ser mismo de Dios.3 Y no dice que en Cristo haya algo de la divinidad, sino “toda la plenitud”, y además “corporalmente”, es decir, en su humanidad.

    Una cualidad que se puede ganar o perder no puede habitar en alguien en toda su plenitud. Aquí el cambio de palabra en la revisión de 2019 no cambió la interpretación: la nota sigue explicando el texto de forma que no signifique lo que dice.

    III. Los cambios sobre el Espíritu Santo

    Griego (Jn 14,17)

    to pneúma tes aletheías ("el Espíritu de la verdad")

    Reina-Valera 1960

    "el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir"

    Traducción del Nuevo Mundo

    "el espíritu de la verdad", con la nota: o "fuerza activa"

    La nota de Juan 14,16 reconoce que Jesús describe al Espíritu como alguien que enseña, da testimonio, guía, habla y oye. Pero afirma que el Espíritu santo “es una fuerza impersonal”, y que Jesús solo usa la figura de la personificación, como cuando la Biblia personifica la sabiduría o el pecado. Sobre los pronombres masculinos, la nota explica que se deben al género gramatical de la palabra “ayudante”.

    Nuestra respuesta. Hay que ser honestos: en el argumento de los pronombres, su nota tiene parte de razón, y no conviene basar la personalidad del Espíritu Santo en la gramática. Pero la Escritura ofrece argumentos mucho más fuertes, que no se explican con una simple personificación:

    • Habla en primera persona y toma decisiones: «Separadme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado» (Hch 13,2). Una fuerza no llama a nadie.

    • Tiene voluntad propia: reparte sus dones «a cada uno en particular según su voluntad» (1 Cor 12,11).

    • Se le puede mentir, y mentirle es mentir a Dios: «¿Por qué has mentido al Espíritu Santo…? No has mentido a los hombres, sino a Dios» (Hch 5,3-4).

    • Se le puede entristecer (Ef 4,30).

    • Se bautiza en su nombre, en singular, junto al Padre y al Hijo (Mt 28,19). Nadie se bautiza “en el nombre” de una fuerza.

    La sabiduría personificada de Proverbios no decide enviar misioneros ni reparte dones según su voluntad (véase “El Espíritu Santo”).

    IV. Los cambios sobre la cruz, la Eucaristía y el más allá

    La nota de Mateo 16,24 basa su traducción en que, “en el griego clásico”, la palabra staurós significaba una estaca o poste vertical.

    Nuestra respuesta. El Nuevo Testamento no está escrito en griego clásico, sino en el griego común del siglo I, y describe una ejecución romana. En las crucifixiones romanas, el condenado normalmente cargaba el travesaño hasta el lugar de la ejecución. Tomás habla de “la señal de los clavos”, en plural, en las manos de Jesús (Jn 20,25). Y los primeros escritores cristianos, como la Carta de Bernabé y san Justino, describen la cruz con su travesaño (véase “La Cruz, escándalo que salva”).

    Griego (Lc 22,19; 1 Cor 11,24)

    toûtó estin to sómá mou ("esto es mi cuerpo")

    Reina-Valera 1960

    "Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado"

    Traducción del Nuevo Mundo

    "Esto representa mi cuerpo"

    El verbo griego estin significa “es”. La Traducción del Nuevo Mundo lo cambia por “representa”, en Lucas 22,19 y en 1 Corintios 11,24, y lo mismo hace con la copa.

    Hay tres notas que, sin quererlo, refuerzan la fe católica:

    • 1 Corintios 11,29: la nota compara la Cena del Señor con los banquetes de sacrificio de comunión del Antiguo Testamento, en los que se comía una parte de la víctima ofrecida. Eso es exactamente lo que enseña Pablo: «Los que comen de las víctimas, ¿no están en comunión con el altar?» (1 Cor 10,18). Ellos mismos reconocen el lenguaje sacrificial.

    • 1 Corintios 11,26: la nota reconoce que hosákis significa “todas las veces que”, y que Pablo no habla aquí de la frecuencia. Entonces no hay nada en el texto que ordene celebrarla solo una vez al año, mientras que los primeros cristianos partían el pan a diario y cada domingo (Hch 2,46; 20,7; véase “La fracción del pan”).

    • Juan 6,54: la nota dice que Jesús no hablaba de comer literalmente, sino de tener fe, y relaciona el discurso con la Pascua que estaba cerca (Jn 6,4). Pero el cordero de Pascua no se “creía”: se comía. Y la nota no explica por qué Jesús dejó que muchos discípulos se marcharan (Jn 6,66), si solo hablaba de un símbolo.

    Griego (Lc 23,43)

    amén soi légo, sémeron met' emoú ése en to paradeíso

    Reina-Valera 1960

    "De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso."

    Traducción del Nuevo Mundo

    "Yo te aseguro hoy: estarás conmigo en el Paraíso"

    Esta es una de las admisiones más importantes. La nota reconoce que las ediciones críticas del texto griego, la de Westcott y Hort, la de Nestle-Aland y la de las Sociedades Bíblicas Unidas, ponen la coma antes de “hoy”. Y explica que la puntuación “depende de cómo interpreta el traductor” lo que dijo Jesús y de “lo que la Biblia en conjunto enseña”. Para apoyar su lectura cita una versión siriaca del siglo V y dos autores antiguos, Hesiquio y Teofilacto, que informan que “algunos” puntuaban así.

    Nuestra respuesta. Los Testigos de Jehová presentan su traducción como fiel al texto griego crítico. Pero aquí su propia nota reconoce que las tres ediciones críticas principales dicen lo contrario, y que ellos cambian la coma por su doctrina. Sus apoyos antiguos hablan de “algunos”, es decir, de una lectura minoritaria.

    Jesús usa muchas veces en los Evangelios la fórmula “En verdad te digo”, y en ninguna otra ocasión le añade “hoy”: siempre la usa para introducir lo que va a decir.

    El argumento principal de la nota es que Jesús no resucitó ese día, sino al tercero, y que por eso el ladrón no pudo estar con Él en el Paraíso ese mismo día. Pero confunde dos cosas distintas. La resurrección es del cuerpo, al tercer día. Pero el alma de Jesús, al morir, fue al lugar de los muertos justos, al que la Escritura llama también “el seno de Abraham” (Lc 16,22), y allí anunció la salvación (1 Pe 3,18-19). Jesús encomendó su espíritu al Padre en el momento de morir (Lc 23,46). El cuerpo esperó en el sepulcro; el alma no (véanse “Los santos” y “El infierno”).

    Griego (Mt 24,3)

    parousía ("venida", "llegada")

    Reina-Valera 1960

    "¿y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?"

    Traducción del Nuevo Mundo

    "presencia"

    Las notas reconocen que “muchas traducciones” dicen “venida” o “llegada”. Justifican “presencia” con Filipenses 2,12, donde Pablo habla de su presencia frente a su ausencia. Y para sostener que la parousía de Cristo es invisible, citan a Josefo, que habla de la parousía de Dios en el Sinaí.

    Nuestra respuesta. El ejemplo de Josefo se vuelve en su contra: la parousía de Dios en el Sinaí se manifestó con truenos y relámpagos que todo el pueblo vio. No fue una presencia escondida. Y Jesús describe su parousía de la misma manera:

    «Porque como el relámpago sale por oriente y brilla hasta occidente, así será la venida del Hijo del hombre.» (Mt 24,27)

    Pablo añade que el Señor «bajará del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios» (1 Tes 4,16), e incluso habla de «la manifestación de su venida» (2 Tes 2,8). Una presencia invisible desde 1914 no se manifiesta como un relámpago que todos ven.

    V. “Jehová” en el Nuevo Testamento

    La Traducción del Nuevo Mundo introduce el nombre “Jehová” unas 237 veces en el Nuevo Testamento. Ninguno de los más de cinco mil manuscritos griegos del Nuevo Testamento que se conservan tiene el nombre de Dios en esos lugares: todos dicen Kýrios, “Señor”.

    La nota de Romanos 14,6 lo reconoce expresamente: los manuscritos griegos usan tres veces Kýrios en ese versículo. Pero dice que “hay razones para creer” que originalmente estaba el nombre de Dios, y por eso pone “Jehová”.

    Nuestra respuesta. El problema no es solo que no haya manuscritos. Es que el propio Pablo explica, tres versículos después, quién es ese Señor:

    «Porque Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos.» (Rom 14,9)

    El Señor al que vivimos y morimos en los versículos 6 al 8 es Cristo. Al poner “Jehová”, la Traducción del Nuevo Mundo rompe el argumento de Pablo y oculta que el Nuevo Testamento da a Jesús el título que el Antiguo Testamento daba a Dios.

    Y en otros lugares su criterio es inconsistente. La nota de 1 Corintios 11,23 reconoce que Kýrios se refiere allí a Jesús “por el contexto”. Pero cuando el contexto aplica a Jesús un texto que hablaba de Yahvé, como en Romanos 10,13 o Romanos 14,6, ponen “Jehová”, y así el lector ya no puede ver que el texto habla de Jesús (véanse “El nombre de Dios” y “Los títulos de Dios que se dan a Jesús”). Incluso Jason BeDuhn, un académico que defiende varias opciones de esta traducción, critica la inserción de “Jehová” en el Nuevo Testamento.4

    VI. Lo que sí se puede reconocer

    Para ser justos, también hay que reconocer lo que la Traducción del Nuevo Mundo hace bien:

    • Usa un texto griego crítico, basado en los manuscritos más antiguos.

    • Algunas de sus opciones son defendibles, como traducir ekklesía por “congregación”, o transliterar “Hades” y “Gehena” en lugar de traducir siempre “infierno”.

    • En Juan 1,18 sigue los manuscritos más antiguos, aunque eso la obliga a llamar “dios” al Hijo.

    • Sus notas, en muchos casos, son transparentes: reconocen la lectura literal y las otras traducciones. Esa transparencia es precisamente la que permite ver el patrón.

    El problema no es que toda la traducción sea mala, sino que, en los textos que afectan a su doctrina, las decisiones van siempre en la misma dirección, y sus propias notas explican que la razón es doctrinal.

    VII. El patrón

    Tipo de cambio

    Ejemplos

    ¿Lo reconoce su nota?

    Cambiar la regla según convenga

    Jn 1,1 frente a Jn 1,6.12.13.18; 2 Pe 1,1 frente a 2 Pe 1,11

    No explica la diferencia

    Añadir palabras

    Col 1,16-17.20 ("lo demás"); Jn 8,24.28 ("quien digo ser"); Tit 2,13 y 2 Pe 1,1 ("de")

    Sí, en Col 1,16: la traducción literal es "todas las cosas"

    Omitir una palabra de las ediciones críticas

    Jn 14,14 ("me")

    Sí: otros manuscritos antiguos dicen "me piden"

    Traducir distinto la misma palabra

    proskynéo: "adorar" a Dios, "rendir homenaje" a Jesús

    Sí: los diccionarios incluyen "adorar"

    Cambiar el tiempo verbal

    Jn 8,58 ("yo ya existía")

    Sí: el griego dice egó eimí

    Cambiar la construcción gramatical

    Heb 1,8 ("Dios es tu trono")

    Sí: el griego podría traducirse "Tu trono, oh Dios"

    Cambiar el sentido de una palabra

    Lc 22,19 ("representa"); parousía ("presencia"); staurós ("madero")

    Sí: muchas traducciones dicen "venida"

    Apartarse de las ediciones críticas en la puntuación

    Lc 23,43

    Sí: las ediciones críticas ponen la coma antes de "hoy"

    Despersonalizar

    Jn 14,16-17 ("fuerza impersonal")

    Es su doctrina declarada

    Insertar lo que no está en ningún manuscrito

    "Jehová" en el Nuevo Testamento (Rom 14,6)

    Sí: los manuscritos dicen Kýrios

    VIII. El criterio de fondo: un razonamiento circular

    Si se leen todas estas notas juntas, aparece siempre el mismo criterio. En Colosenses 1,16 rechazan la traducción literal porque “no estaría de acuerdo con el resto de la Biblia”. En Hebreos 1,6 no traducen “adorar” porque “la Biblia muestra en otros pasajes” que Jesús no es Dios. En Lucas 23,43 ponen la coma según “lo que la Biblia en conjunto enseña”. En Hebreos 1,8 y Colosenses 2,9, el argumento decisivo es que Jesús no puede ser el Dios Todopoderoso.

    El problema es que “lo que enseña la Biblia en conjunto” es precisamente lo que se está discutiendo. Si cada texto que presenta a Jesús como Dios se traduce de otra manera porque “la Biblia enseña que Jesús no es Dios”, el resultado será, inevitablemente, una Biblia que enseña que Jesús no es Dios. Es un razonamiento circular: primero se decide la doctrina, y luego se traducen los textos para que la confirmen.

    Es cierto que todo traductor tiene convicciones. Pero un traductor honesto deja que el texto diga lo que dice, aunque le resulte incómodo, y lo explica en la nota. La Traducción del Nuevo Mundo hace lo contrario: explica en la nota lo que dice el texto, y en el texto pone lo que dice su doctrina.

    1. Usar su propia Biblia. Abrir la edición de estudio de la Traducción del Nuevo Mundo y leer juntos sus notas. Así nadie puede decir que tergiversamos su postura, y la conversación no se convierte en “tu traducción contra la mía”.

    2. Hacer preguntas, no acusaciones. Por ejemplo:

      • “Tu nota de Colosenses 1,16 dice que la traducción literal es ‘todas las cosas’. ¿Por qué no se traduce así?”.

      • “Tu nota de Lucas 23,43 dice que las ediciones críticas ponen la coma antes de ‘hoy’. ¿Por qué tu traducción no las sigue aquí?”.

      • “Tu nota de Romanos 14,6 dice que los manuscritos dicen ‘Señor’. ¿Quién es ese Señor, según el versículo 9?”.

      • “Tu nota de Juan 1,1 dice que Jesús es ‘un dios’, y la de Mateo 14,33 dice que los discípulos no lo consideraban ‘un dios’. ¿Cuál de las dos es correcta?”.

      • “¿Por qué la misma construcción se traduce como dos personas en 2 Pedro 1,1 y como una sola en 2 Pedro 1,11?”.

    3. Dejar que la persona saque sus propias conclusiones. El objetivo no es ganar una discusión en una tarde, sino sembrar una pregunta honesta.

    4. No atacar a la persona. La mayoría de los Testigos de Jehová no saben griego y confían de buena fe en su traducción. Muchos aman sinceramente la Biblia.

    Conclusión

    • La Traducción del Nuevo Mundo es obra de un comité anónimo de la organización de los Testigos de Jehová.

    • Sus propias notas reconocen lo que dice el griego, los manuscritos o las ediciones críticas en Juan 1,18; 8,58; 14,14; Colosenses 1,16; Hebreos 1,6; 1,8; Lucas 23,43 y Romanos 14,6, y luego traducen otra cosa.

    • La razón que dan es doctrinal: lo que “el resto de la Biblia” enseña, según su interpretación. Es un razonamiento circular.

    • Cambian sus propias reglas según convenga: “un dios” en Juan 1,1, pero “Dios” en el resto del capítulo; dos personas en 2 Pedro 1,1, pero una sola en 2 Pedro 1,11.

    • Varias notas se vuelven en su contra: Hebreos 1,10 aplica al Hijo las palabras del Creador; Tito 2,13 reconoce que la “manifestación” es de Jesús; 1 Corintios 11,29 reconoce el carácter sacrificial de la Cena.

    • Introducen “Jehová” en el Nuevo Testamento sin ningún manuscrito, incluso donde el contexto dice que el Señor es Cristo.

    No es lo mismo traducir que interpretar. El traductor dice en otra lengua lo que dice el texto; el intérprete decide primero lo que el texto debe decir, y después lo traduce para que lo diga. Una buena traducción deja que la Biblia corrija nuestras ideas; una traducción interesada corrige la Biblia para que confirme nuestras ideas. Y en la Traducción del Nuevo Mundo no hace falta suponerlo: la nota dice lo que dice el texto, y el texto dice lo que dice la doctrina.

    Una advertencia para nosotros. Este tema no busca burlarse de los Testigos de Jehová ni humillarlos con el griego. Tampoco debe darnos una falsa seguridad: también los católicos podemos leer la Biblia buscando solo lo que confirma lo que ya pensamos. La mejor manera de ayudar a un Testigo de Jehová no es ganarle una discusión, sino leer con él, con paciencia y respeto, lo que dice de verdad la Palabra de Dios, y dejar que esa Palabra haga su obra.


    Notas bibliográficas

    1 Raymond Franz, Crisis de conciencia (1983). Sobre el anonimato del comité: prólogo de la primera edición de la Traducción del Nuevo Mundo (1950).

    2 Sobre la regla gramatical aplicada a Tit 2,13 y 2 Pe 1,1 (conocida como regla de Granville Sharp): véase la nota 2 del tema “Los títulos de Dios que se dan a Jesús”.

    3 Sobre la diferencia entre theótes (Col 2,9) y theiótes (Rom 1,20): Richard C. Trench, Synonyms of the New Testament, § 2.

    4 Jason D. BeDuhn, Truth in Translation: Accuracy and Bias in English Translations of the New Testament (Lanham: University Press of America, 2003).

    Fuentes

    • La Biblia. Traducción del Nuevo Mundo (edición de estudio), jw.org: notas de estudio de Mt 14,33; 16,24; 24,3; Lc 23,43; Jn 1,1; 1,18; 6,54; 8,58; 14,14; 14,16-17; Rom 14,6; 1 Cor 11,23.26.29; 16,17; 2 Cor 7,6; Col 1,16.20; 2,9; Tit 2,13; Heb 1,6.8.10.

    • La Biblia. Traducción del Nuevo Mundo (revisión del 2019), jw.org.

    • Santa Biblia. Reina-Valera 1960, Sociedades Bíblicas Unidas.

    • Biblia de Jerusalén.

    • Nestle-Aland, Novum Testamentum Graece, 28.ª edición.

    Nota

    Cita bíblica

    Catecismo

    Tema

    Tema

    Traducción del Nuevo Mundo

    Fuente: Traducción del Nuevo Mundo, edición de estudio (jw.org). Se citan solo los fragmentos que se analizan; […] indica un corte.